Cada dos años en Matanzas, títeres de Cuba y el mundo
Fotos: Cortesía del autor
 

El Taller Internacional de Títeres de Matanzas (Titim) acumula más de 20 años desde su creación en 1994. La consolidación de esta esperada cita titiritera, ideada por el director artístico y dramaturgo René Fernández Santana, Premio Nacional de Teatro, no se ha conseguido de la noche a la mañana. Llegar en abril hasta la duodécima edición, con marcado ascenso, tanto en la cantidad como en la calidad de sus participantes nacionales y extranjeros, solo se ha logrado tras un intenso y constante trabajo del comité organizador del evento, acumulando experiencias, renovando el formato de su estructura año tras año, a tono con los más importantes  festivales mundiales de la manifestación, pero sin perder la identidad de nuestra cultura, ni las características sociales y populares que nos distinguen.


Cuba, de sol a mí
 

I

De Cuba
El rostro de la muestra escénica cubana tendrá la marca del quehacer real de los retablos nacionales. Espectáculos de títeres en pequeño formato como “Cuentos a caballo”, del recién fundado grupo villareño Los pintores (antes integrantes del Frente Infantil del Teatro Escambray), rescatan el espíritu juglaresco y trashumante de este viejo oficio. Lo mismo sucede con Maniobras Teatro, otra nueva agrupación habanera que presentará “El aniversario de Pulcinella”, obra que bebe de la tradición napolitana, a través del estilo del maestro Bruno Leone, director del montaje. Esta es una ganancia heredada de la visita de este gran titiritero al taller matancero en años anteriores. Dos creadores de alto calibre como Armando Morales y Adalett Pérez, regresan con puestas clásicas en su repertorio, afianzan así una práctica que en las manos y el talento de ellos le ha dado la vuelta al planeta.

Montajes capitalinos de dos actores estarán en el Titim matancero. “Burrerías”, del inquieto Teatro La Proa, “La Cuca”, del Teatro de Títeres El Arca, versión musical del conocido cuento anónimo “La cucarachita Martina”, “Tina y Fina”, simpático rescate de un texto del inolvidable Fidel Galbán, por la Compañía de Marionetas Hilos Mágicos. También una propuesta inusual en nuestro territorio, “Historias bien guardadas”, del Teatro La Salamandra, proyecto expositivo en forma de performance que cuenta sobre dos mujeres en un tiempo otro, una con un único amor y otra con múltiples; todo contado mediante la técnica del teatro de papel y el teatro de caja, hecho para un solo espectador por representación.

Una dimensión espectacular, unas veces en forma pequeña y otras grande, traerán Los cuenteros, de Artemisa, con la propuesta de calle “Fantasía” y su muñeco Palmiro, nacido del encuentro con el grupo alemán Stadfiguren en el taller anterior. Vienen además con la probada “Aventuras en pueblo chiflado”, texto del joven dramaturgo villareño Maikel Chávez, aderezado con la gracia guajira de ese aplaudido guiñol. Teatro La Proa unido a la Asociación CREATI, de México, otro intercambio tallerístico que arroja resultados, vendrá con su más reciente estreno “Erase una vez un pato”, pieza cuyo origen es de la autoría del actor y escritor cubano William Fuentes. Se suman a esta estética los aportes del Teatro Andante, de Bayamo, conjunto al cual homenajeará el Titim por su sostenida y valedera trayectoria dramática. Tres títulos traen, “Cantar a Teresita Fernández”, homenaje musical con figuras a la eterna trovadora de los niños, “Cuba de sol a mí”, la historia de Juan Ramón, un guantanamero cosechero de café y cultor del changüí, contada con esplendentes muñecos, y la producción callejera “¡Ay Margarita!”, cuyo argumento de amores y desventuras ha sido representado con éxito en varias provincias del país.

Cienfuegos y Matanzas cierran parte de la muestra nacional del Titim. De la Perla del Sur el inefable Retablos, con un espectáculo para adultos de reciente factura “El árbol blanco”, obra de estilo renovado dentro de la propia estética que cultiva el colectivo, ahora incluyendo a más actores titiriteros. “Tuda y Paki” bebe igualmente de esos diálogos que ha venido propiciando el evento yumurino. Producido por Retablos con los artistas suizos de Le Guignol a Roulettes, cuenta la leyenda de dos hermanos gigantes que juegan a crear el mundo. Tuda se encarga de las aguas y del viento, Paki de las piedras y del fuego. Los grupos de la llamada Atenas de Cuba, Teatro Papalote y Teatro de Las Estaciones participan con lo producido entre 2014 y 2016, más el Teatro Mirón Cubano con sus nuevos estrenos, inspirados en la actuación con figuras y objetos (“El viejo y el mar” y “Urí Urá”), redondean el panorama de representaciones.

Hace unas cuatro ediciones, la sección del Titim “Títeres al borde del retablo” viene ampliando desprejuiciadamente las miradas de nuestros muñecos y sus hacedores hacia zonas interesantes del panorama cubano, que rozan con el teatro de figuras, sin ser específicamente obras producidas dentro de este género. Sucedió anteriormente con teatros como El ciervo encantado (“Un elefante ocupa mucho espacio”), de La Habana, el Estudio Teatral de Santa Clara (“Historias con máscaras”), Teatro del Viento, de Camagüey (“La hora del té”), y sucederá ahora con el colectivo La Isla secreta, radicado en La Habana, y su puesta en escena “Oración”, un espectáculo que en los dúctiles cuerpos de Lorelis Amores y Eduardo Martínez, muestra en interacción con restos de cuerpos de muñecas, a seres que transitan por un camino de la oscuridad a la luz, exorcizando males y convocando deseos colectivos. Teatro Tuyo, de Las Tunas, se incluye por derecho propio en este segmento con dos títulos: “Caminantes” y “Caras blancas”. Sombras manuales y objetos manipulados en ambas obras, ofrecen nuevas perspectivas sobre la utilización del poderío titiritero dentro de la escena nacional.

II

Del mundo
Los titiriteros solistas conforman una familia singular. Arman un cosmos en sus espectáculos que manejan a sus antojos, componiendo aquí, proponiendo allá. Es el caso de la Compañía de Fernan Cardama, de Argentina, quien regresa al Titim matancero, ahora con “Sopa de estrellas”, su unipersonal recién estrenado. Armado con objetos reciclables nos muestra el mundo de un niño llamado Blas, hecho de cartón y residuos que junta para poder vivir, pero también hecho de imaginación, de juegos, amistad y de la solidaridad de las personas, un sentimiento que siempre nos salva. Larry Malinarich, de la Compañía de Títeres Titerike, de Chile, se presentará por vez primera en Cuba con “Titirilogías”, tres obras muy titiriteras que forman parte de un espectáculo que dura 45 minutos, para espectadores de cualquier edad.


Sopa de estrellas
 

“La Meridienne”, por el Theatre de La Massue, de Francia, guiado por Ezequiel García-Romeu, completa el trío de solistas. Espectáculo suigeneris, de miniaturas para adultos que a caballo entre el performance plástico y el titerismo, habla de la fragilidad del pensamiento humano frente al tiempo. En breves minutos, esta producción para una sola persona, nos invita a un viaje a través de lo profundo del espíritu.

Propuestas titiriteras de formato mayor encontraremos en la obra de Conjuro Teatro, de México. “Cuéntame los huesitos”, dirigida por Dana Stella Aguilar, narra desde el milenario teatro de sombras, tres historias que se entrelazan a partir de que alguien en el universo lanza una pregunta para resolver los misterios de la vida. Los costarricenses del Teatro La Maga, ganadores del Premio Nacional de Teatro para niños y jóvenes en su país, vendrán con la obra “Verde que te quiero verde”, del narrador, dramaturgo y poeta matancero José Manuel Espino. ”Verde…” es una fantasía escénica con diversas técnicas titiriteras, que revive a Federico García Lorca y a los hermanos Camejo. La Compañía de María Baric, de Finlandia, vendrá a tomar la calle con sus espectáculos de marionetas y fuegos, con ellos celebrarán en Cuba su décimo aniversario como agrupación.

Momento especial en la programación internacional, es el que aportará el grupo Y no había luz, de Puerto Rico. “Cutendencia”, es una obra de creación colectiva que a través de una puesta en escena dinámica y divertida, alude a conflictos actuales en los que se encuentra inmersa la sociedad, como el respeto a la otredad, a la diversidad y a la importancia de ser únicos e indispensables. La danza, las artes plásticas y el teatro de figuras son el sostén de esta inusual propuesta de Y no había luz, que al igual que la Compañía de Fernan Cardama y el Theatre de La Massue, de Francia, podrán ser vistos en La Habana los días 16 y 17 de abril en el Complejo Teatral Raquel Revuelta y el Teatro Nacional de Guiñol.

III

Final
Muchísimo más hay por el mundo en cuanto a tendencias, caminos y maneras de hacer, también en nuestra Isla. Esta es nuestra selección. En Matanzas, entre el 19 y el 24 de abril, no caben todos los participantes que quisiéramos, sin embargo en lo elegido se halla buena parte de lo interesante que se realiza aquí y allende los mares en los terrenos del títere, primos hermanos, aunque a veces no lo tengamos en cuenta nosotros mismos, del teatro solo con actores, del que se mezcla con la danza, las artes plásticas, la literatura, el cine o el circo. Después de 20 años, el Titim transita desde los senderos tradicionales de los muñecos a las rutas más arriesgadas. Quizá ahí se encuentre el secreto de la vitalidad que nos atañen, a la cual yo agregaría el componente de magia y perenne sorpresa que anida natural en nuestros lares, ya sea en las personas conocedoras de la especialidad titiritera o en la cultura popular, siempre sabia, inesperada y atractiva.