Bailan, se besan y siguen bailando

Se besan suavemente, desplazan los cuerpos al compás de sus labios, esos que se humedecen y retuercen con la saliva de sus lenguas. No paran, en secuencia dibujan líneas con sus brazos, vuelven una y otra vez, toman aire y con más fuerza se introducen en el ritmo de una sigilosa música tanguera.

La temporada del Proyecto Islas Creativasfruto de la colaboración entre el British Council y Danza Contemporánea de Cuba— permitió degustar, una vez más, la delicada obra Tangos cubanos, del coreógrafo, artista digital, cineasta, investigador y compositor Billy Cowie. La presentación tuvo lugar en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, los días 20, 21 y 22 de mayo, con un programa que incluyó la pieza del coreógrafo cubano George Céspedes, Identidad-1, y el estreno mundial de Listening Room, del británico Theo Clinkard.

El trabajo de Billy Cowie con los bailarines de Danza Contemporánea de Cuba viene transitando desde el año 2014, cuando estrenó en la Sala Tito Junco del Complejo Cultural Bertolt Brecht la pieza Art Of Movement. En aquella ocasión, dos bailarines de la compañía tomaron protagonismo junto a bailarines virtuales.

Tangos cubanos es el enunciado de la experiencia vivida por el coreógrafo con la agrupación que dirige Miguel Iglesias, es una tarea que mediante secuencias de movimientos canónicos, una voz en off y letreros en inglés, pretende descubrir y exponer el alma de la vida cubana.


Tangos cubanos, de Billie Cowie
 

Cowie coreografía una serie de combinaciones grupales muy precisas, los bailarines se desplazan al unísono, sin movimientos complicados, solo frases que provocan tensión y demuestran rigor por parte de los ensayadores. El autor, en cada uno de los segmentos de la obra, se fue refiriendo a aleatorias experiencias habaneras, duras y melancólicas, amorosas y habituales, que de forma abstracta se narran en el vestuario como si fuesen una mancha de pintura.

Inauditos dibujos expresionistas se van apoderando del telón de fondo. La escenografía parece recaer en lo narrado por la suave voz castellana, que contaba una historia de amor y dolor. Un mensaje que marcó pausas y controló un arte efímero para que, de algún modo, quedaran recuerdos en el público que ocupó la sala en la noche del viernes.


Tangos cubanos, de Billie Cowie
 

La cerveza Cristal, protagonista del dueto de los amantes. Elemento propiamente nacional que revela historias de cubanos, de británicos, de emigrados,  de personas que han tocado su envoltura y se han dejado seducir por su contenido.

Tango…, un ritmo arrabalero de antaño, bien conocido en Cuba, obsesión de una minoría de apasionados. Para esta ocasión dejemos que sean los bailarines de Danza Contemporánea quienes junto a las suaves melodías nos permitan caer en el recuerdo de lo que no se ha conocido, de esa danza sensual con pareja abrazada, de ese baile que proporciona el sabor de un tango cubano.