El pasado sábado, en la Fábrica de Arte Cubano, el saxofonista Yosvany Terry revisitó los escenarios de su Isla. Llegó de la mano de Xiomara Laugart, Axel Tosca, Yunior Terry (bajo) y del baterista norteamericano Jeff “Tain” Watts para ofrecer un concierto único, como cada vez que viene a su tierra desde que en 1999 reside en los Estados Unidos (EE.UU.).

saxofonista cubano Yosvany Terry
Yosvany Terry. ​Foto: Internet


Aunque no necesita presentación —profesor de la Universidad de Harvard, nominado en varias ocasiones a los premios Grammy, con más de 30 fonogramas en su historial—, vale mencionar que el gusto por la música le llega por herencia. Fue Eladio “Don Pancho” Terry, su padre, quien lo inició en las artes y le mostró la maravilla del chekeré, instrumento de percusión africano que dominó con innegable virtuosismo y que ha incluido en varias de sus presentaciones.

Luego de graduarse en la Escuela Nacional de Artes (ENA) y compartir escena con importantes músicos cubanos —como Chucho Valdés y Silvio Rodríguez—, continuó estudios en prestigiosas universidades de los EE.UU. (New School University, Juliard…) donde tomó clases de composición, orquestación, contrapunto y dirección de orquesta. Fue precisamente de esa conjunción de experiencias que Yosvany extrajo su inspiración primera e impactó a todos en la ciudad de los rascacielos (Nueva York), sensación que ha convertido en hábito.

Mi relación con el nuevo sistema de enseñanza fue puntual, comenta. “Beber de la fuente de los grandes maestros y tener información de primera mano de los cultores del jazz y de la llamada música popular americana fue una oportunidad única.

“Fue importante además no perder el nexo con los estudios de música clásica que realicé aquí. Pienso que mi interés musical como compositor es bastante variado y que por eso no me he dedicado a aprender nunca estilos específicos.

“Cada vez que regreso profundizo en las grandes tradiciones que provienen de nuestras raíces afrocubanas. Me gusta hacer trabajo de campo y aprender de los grandes maestros que aún viven, sobre todo en el interior del país. Siempre hay cosas que aprender, porque la música existe mucho antes de que yo naciera y seguirá cuando desaparezca”.

Sobre los nuevos compositores e intérpretes de jazz cubano, Terry refirió que aunque en el país se están realizando producciones de notable calidad —como las de Harold López-Nussa, Interactivo, Alain Pérez…—, también debe prestársele atención a la vanguardia cubana que reside fuera de la Isla pero que basa su música en las tradiciones nacionales. Entre sus representantes mencionó a David Virelles, Aruán Ortiz, Fabien Almazán y Felipe Cabrera.

Asimismo, llamó la atención sobre la necesidad de reforzar la enseñanza de otras tradiciones musicales, como el mismo jazz o la música popular, en los diferentes niveles educativos. “Hay muchachos que se gradúan y no conocen casi nada de nuestro acervo cultural, y así corremos el riesgo de que se pierda. Sin embargo, es increíble lo que sucede con el público; porque es tan grande la importancia que se le otorga a la cultura que no importa la cantidad de eventos que haya en una noche, hay público para todos”.

Al referirse a sus proyectos personales, Terry explicó que actualmente trabaja en un nuevo disco con una compañía “singular”. Se trata, dijo, del Bohemian Trio, grupo de “instrumentación curiosa e inusual” integrado por chelo, piano y saxofón, para el cual no existe repertorio.

“Estoy componiendo mucho para esta producción y pidiéndole a amigos que también lo hagan, porque quiero lograr un repertorio de música clásica contemporánea con influencia de las diferentes tradiciones de las Américas; será mi forma de representarnos”.

En febrero próximo, cuando se presente oficialmente el disco, la aceptación no será una sorpresa. Luego de títulos tan exitosos como Today´s opinión (2012, elegido por el The New York Times entre los diez mejores discos del año) y New Throned King (2014, nominado a Mejor Album de Jazz Latino en los Grammys americanos)… ¿podría ser diferente?