Hay voces que nunca se olvidan y que con solo oírlas rápidamente sabemos reconocerlas. Hay voces que calan hondo en las raíces de generaciones enteras, de países enteros. En Cuba hay muchas de esas voces. Yenisel Valdés es una de ellas.

A pensar que Yeni, “la de los Van Van”, como todo el mundo la conoce, hoy ya no canta como primera voz femenina de una de las agrupaciones más icónica de la música cubana, se confiesa eterna fan de su música.

“Fue una aventura musical que duró 16 años para mí. No es nada fácil desprenderse de eso”, confiesa.
 

cantante cubana Yenisel Valdés
Yenisel Valdés cantante de la orquesta por 16 años. Foto: Cortesía de la entrevistada
 

¿Qué significó para ti desde el punto de vista profesional trabajar por tanto tiempo en una banda como los Van Van?

Profesionalmente trabajar en esta banda histórica para mí ha sido la experiencia más gratificante de mi carrera. Tener la posibilidad de tocar para multitudes en todas partes del mundo es algo verdaderamente especial.

Yeni guarda con profunda satisfacción el Concierto Paz sin Fronteras de 2009 donde cantó para más de un millón 150 000 personas congregadas en la Plaza de la Revolución capitalina.

Fue algo mágico. Fue impresionante, —dice— pero también recuerdo con mucho cariño una vez que tocamos en un Barbacoa un pequeño pueblo en la selva de Colombia. Son esos recuerdos que te quedan para toda la vida.

¿Cómo fue tu relación con Juan Formell?

Mi relación con Fromell siempre fue muy afectuosa, sobre la base del respeto profesional y personal. Respetábamos muchos nuestros criterios y puntos de vista. Lo más importante para los dos era encontrar ese punto en común que favoreciera el trabajo musical que era lo más significativo.

Nunca me sentí presionada. Siempre permitió que yo fuera. Por supuesto el visto bueno al final siempre lo daba él—sonríe—. Del trabajo con él aprendí mucho.

Con su muerte perdí la guía. Él era un orador muy cubano por naturaleza, con un lenguaje bello en su forma de decir, pensar y transmitir sus ideas, de hacer la música. Lo que me tocó después fue seguir su ejemplo, sus reglas, sus parámetros, su manera de hacer la música, de proyectarse en el escenario. Pero quedó su legado, afirma.

Desde el punto de vista humano cómo fue la experiencia de trabajar en la orquesta.

En la banda las edades fluctuaban desde los 25 años hasta los 72, entonces desde el punto de vista humano, trabajar con los Van Van fue una experiencia compleja, pero increíble. En nuestras giras sobre todo por Europa que se extendían a veces por meses era muy bonito compartir porque al final estábamos más tiempo juntos que con nuestras familias, entonces en un momento determinado la banda se convirtió en mi familia.

Conocerlos a todos de verdad y a profundidad fue sorprendente.

Ser la única mujer en una orquesta de casi 23 integrantes supuso un reto, pero nos tratábamos con mucho respeto. Ellos fueron siempre muy corteses y la verdad nunca me sentí diferente en ningún sentido.

Has dicho que siempre serás fanática de los Van Van. ¿Cómo ves el futuro para ellos?

A mí no me gusta mucho hablar del futuro. Prefiero hablar del presente. La música es algo muy revolucionario y cuando se tiene una orquesta como Los Van Van, con sus repertorios y sus proyecciones no hay dudas.

El futuro de la orquesta está en manos de personas que considero capaces de tomar buenas decisiones y continuar con el legado de la banda y sobre todo de Formell.