La Habana tuvo otra vez una intensa semana de cine en diciembre. Más de 400 filmes fueron proyectados en la 39 edición del Festival de Cine de La Habana. A pesar de la desorganización en la programación producto de la rotura del proyector del Cine Chaplin, la mayoría de los espectadores y participantes afirman sentirse complacidos porque las propuestas superaron, sin dudas, cualquier dificultad.
 

La Habana tuvo otra vez una intensa semana de cine en diciembre. Foto: Cubadebate
 

Con el principal cine fuera de funcionamiento, los cinéfilos tuvieron que moverse de una sala a otra tratando de encontrar a tiempo los filmes que deseaban ver. Pero las proyecciones pospuestas no pudieron opacar el éxito de filmes como Sergio y Serguei, que aunque no pudo estrenarse en su horario en el Chaplin, se robó las emociones de todos los que no perdieron las esperanzas de ver buen cine cubano y siguieron a Ernesto Daranas hasta el Acapulco, esa misma sala que de “Cenicienta” del Festival se volvió el epicentro del evento. No es sorpresa entonces para los que estuvimos entre Cuba, Estados Unidos y Rusia el pasado jueves 14 que el tercer largometraje de Daranas se haya llevado el Premio del Público.

A la locura del Festival se sumó el frío que hizo sentir a La Habana que por fin, había llegado el invierno; pero aún bajo las influencias del tiempo, las colas en los cines mantuvieron la tradición de ser interminables, donde el único viento que sopló fueron los aires del Festival.

Para muchos cinéfilos fue una experiencia inolvidable poder conversar y conocer sobre el trabajo de grandes de la cinematografía a nivel mundial como James Ivory o Ron Perlman. Las conferencias en el espacio del Hotel Nacional completaron unos días muy ajetreados, donde era casi imposible escoger entre la parrilla de excelentes películas y la oportunidad de saber del trabajo de excelentes realizadores.

Después de la última tanda a las 10:30 de la noche, y si no había tanda extra porque el público lo pedía a media noche, la jornada terminaba en el Bar Esperanza, en el espacio de la Chorrera del 1830. Muchos de los mejores músicos cubanos pasaron por su escenario en una fiesta que duraba casi hasta al amanecer y donde todos los que aman el cine se reunían para completar los ajetreados días de trabajo.

Los premios

Luego de una semana intensa y llena de emociones, la noche del sábado 16 de diciembre premió en el Chaplin, ya en plenas funciones, lo mejor del evento. Luego de los premios colaterales, el jurado comenzó a entregar los Corales.

El concurso de animación, aunque con menos cantidad de participantes que los que se quisiera, sobre todo de la parte cubana, premió con el Coral de Cortometraje al mexicano Cerulia, de Sofía Carrillo, y con la distinción de mejor Largometraje a El libro de Lila, de la colombiana Marcela Rincón. Mientras Colombia fue otra vez homenajeada con una Mención a Lupus, de Carlos Gómez Salamanca, y el Premio Especial del Jurado lo obtuvieron los cubanos Yemelí Cruz y Adanoe Lima por Los dos príncipes.

Los amantes del documental también tuvieron su espacio, fue premiado con el Coral el Cortometraje La casa de Los Lúpulos, de Paula Hopf, de México. Mientras el Premio Especial del Jurado fue para la chilena Lissette Orozco Ortiz por El Pacto de Adriana, y el Premio Coral de Largometraje para Baronesa, de la brasileña Juliana Antunes.

El papel de las realizaciones hechas por mujeres de este continente fue relevante. En el apartado para las mejores óperas primas todos los premios fueron obtenidos por féminas. Una Mención a Medea, de la costarricense Alexnadra Latishev, el Coral a la Contribución Artística a Por la ventana, de la brasileña Caroline Leone, el Coral Especial del Jurado para Matar a Jesús, de la colombiana Laura Mora, y el Coral para La novia del desierto, de las argentinas Valeria Privato y María Cecilia Atán.

El Mejor Cortometraje fue para Genaro, de los colombianos Andres Porras y Jesús Reyes. La mejor Música Original la obtuvo el brasileño O Grivo por Joaquim y el Mejor Sonido al argentino Guido Berenblum por Zama. El Coral al Mejor Guion fue para Invisible, de los argentinos Pablo Giorgelli y María Laura Gargarella, y la mejor Fotografía para la mexicana María Secco por Restos del viento.

La Mejor Dirección Artística fue para la argentina Renata Pinheiro por Zama. La Mejor Actuación Masculina para el protagonista del filme de la República Dominicana, Carpinteros, el actor Jean Jean. Mientras el Coral de Actuación Femenina se dividió entre la argentina Sofía Gala, por Alanis, y la chilena Daniela Vega, por Una mujer fantástica. El Coral a la Mejor Dirección fue para la argentina Lucrecia Martel por Zama, y el premio Especial del Jurado para el filme chileno Una mujer fantástica, de Sebastián Lelio. 

La proyección del documental Residente, presentado por su autor René Pérez, fue el colofón de esta larga lista de reconocimientos. Así concluía luego de aciertos y dificultades la 39 edición del Festival de Cine de La Habana. Ahora todas las expectativas puestas en el 40, que de seguro nos quitará el sueño por siete días el próximo diciembre…