El 16 de junio de 2017, Donald Trump, en un discurso pronunciado simbólicamente en un teatro de Miami, anuló de hecho el lentísimo deshielo iniciado al final de la administración Obama en relación con Cuba. Trump anunció la firma de una directiva política denominada “Memorándum Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Reforzamiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba”, que sanciona la eliminación de los intercambios educativos “pueblo a pueblo” y proclama un mayor control de los viajeros estadounidenses que llegan a Cuba, así como la prohibición de transacciones económicas, comerciales y financieras entre compañías estadounidenses y sociedades cubanas vinculadas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias y a los servicios de inteligencia y seguridad.

foto de Luciano Vasapollo
Luciano Vasapollo es considerado uno de los más importantes analistas sobre política,
sociedad y economía de América Latina y Caribe. Fotos: Internet


A partir de presuntas preocupaciones en ningún momento especificadas o concretadas sobre la situación de los derechos humanos en Cuba, Trump decidió liquidar la Directiva Presidencial de Política de “Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba”, aprobada por Obama el 14 de octubre de 2016, que, a pesar de no ocultar el carácter intervencionista de la política estadounidense, había reconocido la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba, y al gobierno cubano como interlocutor legítimo. Admitía, además, que la política del bloqueo era una política obsoleta que había que eliminar.

Significa un gran paso atrás, en una fase en que el derribo de los jets sirios comprometidos en liberar al propio país del terrorismo, y la tremenda guerra económica, mediática y también paramilitar contra Venezuela, hacen de los Estados Unidos una válvula totalmente enloquecida para el futuro del planeta.

Sobre todo esto hemos tenido la oportunidad de hablar con el profesor Luciano Vasapollo en la entrevista que sigue.

 

¿Cómo interpreta las declaraciones de Trump en Miami?

Las declaraciones de Trump contra Cuba son antihistóricas y recrean un clima de guerra fría, provocador y absolutamente fuera del contexto histórico. Se trata, además, de una política en línea con las opciones tomadas por esta administración también en relación al resto del mundo, fruto de decisiones contrarias al derecho internacional y en la lógica de la ley del más fuerte.

Se trata de una política claramente guerrerista. Ahora Trump está llevando al mundo hacia la guerra militar, económica, a la guerra total. Los objetivos son claros: Venezuela y Cuba, los países del ALBA en general, Irán y el Oriente Medio no alineado, Rusia, China y Corea del Norte. Los Estados Unidos ya no son los líderes mundiales ni a nivel militar ni económico. En la competición global —el enfrentamiento antiimperialista, tal y como lo llamamos nosotros— los Estados Unidos no tienen ninguna posibilidad de escapar de la tremenda crisis económica, ocupacional e internacional que viven si no es a través de una guerra.

 

Así pues, luego de Siria y Venezuela, ¿ahora es el turno de Cuba?

Exactamente. La rueda de prensa en la que se anunció el decreto contra Cuba se realizó en un lugar simbólico muy importante. Trump se desplazó a Miami, a la corte de la mafia anticastrista, de los scar face actuales de Cuba, aquellos que, a través de la venta de cocaína, el terrorismo y la tutela de los intereses de la peor mafia internacional, luchan contra la soberanía de La Habana. El gobierno de los Estados Unidos se presentó en un contexto claro para anunciar la prohibición de las relaciones con Cuba y para replantear el bloqueo agravado. Tiene lugar en un contexto subversivo, un contexto de liquidación de cualquier idea de autodeterminación constitucional en Cuba y de cualquier autonomía.


Luciano Vasapollo es profesor de Política Económica Internacional
en la Universidad de Roma La Sapienza


¿Acaba el lento deshielo que se había iniciado en el último período de la administración Obama?

La directiva aprobada por Trump es contraria a los intereses de la directiva de Obama en 2016, en la cual se hablaba de respeto a la soberanía, la independencia y la autodeterminación. Esta nueva directiva deroga la anterior, en un contexto de guerra. La declaración se produjo en un contexto —lo repito porque es el elemento más importante que tiene que quedar claro— en que estaban presentes todos los terroristas de Miami envueltos en el ataque a playa Girón; había agentes de la CIA, de los servicios secretos de otros países europeos, los peores criminales que se mancharon con crímenes contra la Revolución cubana y contra la autodeterminación de los pueblos de América Latina. Estaban los asesinos por los cuales los cinco agentes cubanos del antiterrorismo sufrieron injustamente 16 años de detención por haber combatido a esta mafia ligada a la CIA. Estaban presentes todos en esa sala. Fue una sala preparada para el caso, para producir la máxima provocación guerrerista posible contra Cuba.

 

¿Cuál es el objetivo último del gobierno de los Estados Unidos?

Reconquistar toda América Latina, con todas las armas del peor neocolonialismo y neoimperialismo que esta política prevé. Después del golpe de estado en Honduras, después de haber liquidado con un golpe blanco al gobierno de Dilma en Brasil, después de haber condicionado con elecciones poco claras la victoria de Macri en Argentina, después del golpe blanco en Paraguay, después de haber reforzado las bases militares en Colombia y en Perú, ahora es el momento de la tremenda e inhumana guerra económica que la CIA y los Estados Unidos están realizando contra el legítimo gobierno de Venezuela. Se trata de una guerra económica que viene acompañada de una guerra mediática y una guerra psicológica.

 

También Gentiloni, junto a Rajoy, ha decidido dar apoyo a Trump con una grave injerencia contra el gobierno venezolano. ¿Qué le parece?

Pues lo que es: neocolonialismo. En el caso de Italia es todavía más grave, porque ni siquiera se persiguen intereses propios, sino que se hace el trabajo por cuenta de terceros. En Venezuela, millones de personas que antes de la llegada de Chávez no eran tenidas en cuenta, no existían, hoy tienen derecho a la sanidad, a la educación y a una vida digna. Esto a Gentiloni y a la cultura liberal que representa no les gusta nada. Diré un motivo. La resistencia de estos momentos en la Venezuela bolivariana es la resistencia de todos aquellos que creen en el futuro de paz y de convivencia solidaria de los pueblos, en la bandera de la igualdad social. Esto es lo que ha representado y representa el ALBA bolivariana.

Quien, por el contrario, como Gentiloni, espera una destitución subversiva y violenta del legítimo gobierno de Caracas, se pone del lado de los intereses de las multinacionales del petróleo que no aceptaron nunca la nacionalización de las empresas energéticas y que quieren reapropiarse de las reservas de petróleo más grandes del mundo. Decidid vosotros de qué parte estáis; pero para haceros una opinión de forma honesta, tenéis que obviar la lectura de los medios corporativos italianos que persiguen el mismo objetivo que Gentiloni.

 

¿También la guerra contra Cuba será económica, mediática y psicológica?

Continuará siendo. Este ataque criminal contra la autodeterminación en aquel teatro de Miami forma parte de la guerra psicológica y de la de los medios de comunicación.

Pero no habrá consecuencias negativas en el plano interno ni internacional. Cuba ha demostrado siempre que cuando se ve sometida a ataques consigue movilizar hasta el último cubano en total solidaridad y proximidad con el gobierno, el Partido Comunista.
 


 

Las primeras respuestas de intelectuales, movimientos sociales y artistas comprometidos con la defensa de la Revolución cubana ya han llegado. El gobierno, el Partido y el sindicato se han reafirmado serenamente y decididamente en que la única salida de las relaciones internacionales es el respeto del derecho internacional, de la soberanía, de la independencia y de la autodeterminación de los pueblos. Los primeros dos puntos en el orden del día de las relaciones con los Estados Unidos son: fin inmediato del bloqueo y restitución de Guantánamo a la soberanía de Cuba. La posición de La Habana es limpia, simple y autorizada. Autorizada como solo puede ser la de un país libre, soberano e independiente.

 

¿Qué movilización preparan ahora en defensa de Cuba después de este último ataque?

A nivel internacional creo que las asociaciones, los partidos, los demócratas, los revolucionarios, los progresistas, los hombres libres de este planeta, saben muy bien que el respeto del derecho internacional es la única solución. Volvemos a una gran solidaridad internacionalista no solamente con Cuba, sino también en relación a las reglas internacionales. Nosotros como Red de los Comunistas, Nuestra América, Capítulo Italiano de los Intelectuales en Defensa de la Humanidad y Cestes-USB, hemos reafirmado que reforzaremos la solidaridad política. El 30 de junio en la Villetta, en Roma, empezaremos a recoger firmas contra el bloqueo criminal que golpea a Cuba, en una movilización a la cual invitamos a todos los parlamentarios, intelectuales, políticos y dirigentes sindicales que quieran participar. Es la continuación de lo que hicimos hace un mes en Bruselas, convocando a las fuerzas progresistas y democráticas del Parlamento Europeo.

 

Usted ha vuelto hace poco de Cuba. ¿Cómo está la situación en el país y qué reacción prevé después del decreto de Trump?

Volví hace pocos días de Cuba, después de un largo viaje de relaciones políticas. Un viaje intenso en el cual he visto en todos los espacios culturales, políticos, sindicales y académicos en que he estado tanta pasión y sentido de la responsabilidad histórica al reivindicar la autodeterminación y el fin del bloqueo; pero, al tiempo, en un contexto en que se reivindica el fin de las injerencias contra Venezuela y contra todos los pueblos aplastados por las cadenas del imperialismo. La solidaridad internacionalista es esto.

 

¿Qué objetivos tiene Trump y a dónde llevan al mundo?

Estos procesos no nacen casualmente. Trump no responde a una visión particular y suya del mundo, como pretende alguna izquierda, ni a intereses personales. No, esta es la visión de un sector importante de la burguesía imperialista estadounidense, de sectores importantes también de la burguesía transnacional europea. Quiero resaltar un concepto fundamental que muy a menudo se olvida. Escucho a los líderes políticos, también italianos, decir: “Quizás Trump está exagerando con Cuba, pero con la dictadura de Maduro lo está haciendo bien”. Quiero decir a estos señores que el ALBA bolivariana es un solo cuerpo, una única y grande espiral de esperanza para el resto del mundo. El ALBA se defiende en su integridad, por lo que golpear a Cuba significa golpear a Venezuela, Bolivia, Ecuador y todos los otros países. Los presidentes del ALBA se han encontrado inmediatamente todos juntos en torno a Venezuela y Cuba.
 


 

¿Qué legitimidad tiene los Estados Unidos para hablar de democracia y derechos?

Trump y los Estados Unidos no tienen ninguna legitimidad ni autoridad para hablar de derechos. Los derechos, como ha defendido muchas veces el gobierno de Cuba, son todos uno: por tanto, cuando se habla de derechos, se habla de derechos civiles y también de derechos de liberación de la necesidad. Cuba es un punto de referencia y está en la vanguardia, ya sea en relación a los derechos civiles como en los derechos sociales. Ciertamente, los Estados Unidos no pueden hablar de derechos, porque tienen centenares de detenidos políticos condenados a larguísimas penas, porque han hecho sufrir una cárcel durísima e injusta a los cinco cubanos, porque tienen presidentes elegidos con menos de la mitad de las persones que votan. Un país en donde la criminalidad —hija del desencanto de un país donde millones de personas se ven obligadas a vivir en la pobreza absoluta— está totalmente fuera de control. Un país en donde el estado de derecho y el estado social no existen. Un país en donde millones, repito, millones de niños viven en condiciones de indigencia casi absoluta. ¿Qué derecho tiene para dar lecciones de democracia a Cuba y Venezuela? Ninguna. Como a ningún otro país en el mundo.

 

También el gobierno cubano, en su respuesta a Trump, ha utilizado más o menos estos argumentos…

Los Estados Unidos no están en condiciones de dar ninguna lección. Y todos los que soñamos un mundo de igualdad y libertad estamos muy preocupados, como recordó justamente en estas horas el gobierno cubano, por los numerosos casos de homicidio, brutalidad y abusos policiales, particularmente contra la población afroamericana, que suceden en los Estados Unidos; por el hecho de que se explote el trabajo infantil y existan graves manifestaciones de discriminación racial; también porque en los Estados Unidos 23 millones de personas están sin asistencia médica, porque se margina a inmigrados y refugiados, en particular a los provenientes de los países islámicos; por el hecho de que se pretenda construir muros que denigran a los vecinos; mientras se abandonan los compromisos internacionales para preservar el medio ambiente y afrontar el cambio climático.

Dicho todo esto, quiero concluir esta entrevista con una frase de la que asumo plenamente toda la responsabilidad: si Trump continúa con esta política, tendrá que ser juzgado por la humanidad y los organismos internacionales que correspondan como el hombre que está llevando al mundo al absurdo de una guerra de características apocalípticas. Tendrá que responder por crímenes contra la humanidad porque el bloqueo, la guerra militar y la guerra económica no son otra cosa que crímenes contra la humanidad.


Tomado de Antidiplomático, Italia.