Un despacho reciente de BBC Mundo, titulado ya desde la portada: “Lo que se sabe del joven al que prendieron fuego durante una protesta en Venezuela”, movería a risa, si no fuera de espanto. El acto criminal es en sí mismo horripilante, pero el modo en que la redacción del informativo británico lo comunica es, cuando menos, perverso.

Tras semejante avance, “lo que se sabe del joven…”, esperaría uno cualquier cosa, y sobre todo cualquier cosa objetiva, sustentada con datos relevantes, actualizados, verificables. Pero de eso nada: ni lo uno, ni lo otro, ni lo otro, ni lo otro. El reporte, fechado el 22 de mayo y firmado por Daniel García Marco, corresponsal en Caracas, no hace más que refritar y, obviamente, manipular, la información ofrecida por telesurtv.net el domingo anterior.  


Fotos: Internet


Es curiosísimo leer en BBC: “Según el parte médico, el paciente sufre quemaduras de primero y segundo grado en 80% de la superficie corporal, herida por arma blanca en región temporo-parietal derecha con sangrado activo y heridas por arma blanca en diversas partes”, lo cual difiere muy poco de un calco al carbón de lo ya aparecido en telesurtv.net muchas horas antes: “Presenta quemaduras de primero y segundo grado en 80 por ciento de su cuerpo. Asimismo, recibió una herida por arma blanca en región temporo parietal derecha con sangrado activo y heridas por arma blanca en hemitórax superior izquierdo, tórax posterior derecho, flanco izquierdo posible quirúrgico, comisura labial derecha, según el parte médico”.En honor a verdad, García Marco no se lo copia todo, que si lo hiciera no estaría cumpliendo su misión y sus jefes le mirarían con mala cara, le tirarían de las orejas y también probablemente del bolsillo. Por eso, cuando telesurtv.net reporta que “El hecho ocurrió en los alrededores de la plaza Altamira, municipio Chacao, que desde principios del pasado mes de abril es escenario de violencia y vandalismo”, García Marco corrige: “Los hechos ocurrieron cerca de la plaza Altamira, bastión de la oposición y donde los manifestantes se repliegan ante el lanzamiento de bombas lacrimógenas y chorros de agua a presión”.

No contento con llenar de bombas lacrimógenas y chorros de agua un artículo que debería versar en exclusiva sobre el “joven al que prendieron fuego…”, el autor decide, primero, reducir el acto criminal a un suceso apenas “icónico”, uno más entre otros tantos, donde tendería a diluirse: “La agresión a Orlando José Figuera, de 21 años, por parte de unos pocos manifestantes antigubernamentales el sábado, forma ya parte de la iconografía de los más de 50 días de protestas”.

Nótese el recurso extremo de esa redacción ridícula cuando acota que la acción criminal fue cometida por “unos pocos manifestantes antigubernamentales”. Ese “unos pocos” pretende desdibujar el carácter fascista del suceso, lo cual es casi tanto como ponerse decididamente del lado de los criminales. Sobre todo cuando se sabe por otras fuentes, que “las imágenes recogen el momento en que una turba enardecida de unas cuarenta personas, la mayoría con el rostro cubierto, golpea salvajemente a un hombre que permanece en el suelo de una vía pública. Le dan patadas y lo hieren con objetos contundentes, como piedras y cascos. Alguien hace espacio entre el tumulto para que la víctima, presuntamente bañada con gasolina, quede sola en el pavimento y es entonces cuando otro individuo con el rostro cubierto con una capucha verde enciende un mechero y le prende fuego”.



 

Así que para García Marco los casi cuarenta sujetos con pasamontañas, registrados en los videos que han dado la vuelta al mundo, que patean, apuñalan y prenden fuego a la víctima, son, por arte de su mala magia o de cinismo pérfido, solo “unos pocos manifestantes”. Eso no es querer tapar el sol con un dedo, es querer tapar la verdad con un dólar, o con una libra esterlina, que para el caso es lo mismo y es igual.

¿Y qué queda del anunciado “lo que se sabe del joven al que prendieron fuego…”? Pues no mucho, la verdad. Descontando el nombre de la víctima, que se supo desde el primer instante; sus 21 años, que ya eran conocidos; y el resumen del parte médico, que telesurtv.net también había divulgado ya; el redactor de BBC Mundo no aporta nada nuevo, nadita de nada, pese a que eso era lo que prometía su titular rimbombante.

Pero resulta que podía haber dicho más, o por lo menos, dejar que lo dijera la propia víctima. Porque lo cierto es que hay una declaración de Orlando José Figuera en la que denuncia, por ejemplo, que sus atacantes estaban bajo los efectos de sustancias estupefacientes. O sea, Figuera ha hablado, solo que ni García Marco ni BBC Mundo le han querido oír ni le han querido preguntar. Es más, no quieren que le escuche nadie y por eso lo silencian, pues han escogido multiplicarlo por cero, ningunearlo, lincharlo también en los medios.

Y es que eso es lo que se suele encontrar en la “gran prensa” cuando el asunto tratado es Venezuela: cualquier cosa, lo que sea, mientras esa cosa cumpla la condición absoluta de mantenerse olímpicamente a mil años luz de la verdad.