“Ser periodista es ser niño, con los ojos de asombro siempre abiertos. Tener voz, sin ser vocero. El periodista no escribe para complacer a nadie”. Así afirma el periodista, poeta y promotor cultural Reinaldo Cedeño Pineda  (Santiago de Cuba, 1968).

No conoce el descanso. Cada entrevista, cada artículo, cada poema suyo puede reservarnos una sorpresa. Un cuarto de siglo en el periodismo ―especialmente el cultural― y varios galardones en Cuba y más allá, le han dotado de voz, de autoridad. 


Foto: Internet


El Proyecto de Promoción Literaria Claustrofobias ha sabido aquilatar esas ideas, con el decisivo apoyo de la Universidad de Oriente, que celebra 70 años de feraz entrega a la cultura cubana.

Por primera vez en su trayectoria profesional, Cedeño Pineda entrega un libro en formato digital al que ha dado por nombre Ser periodista, Ser Quijote. El autor conversa con los lectores de Claustrofobias y de La Jiribilla…

¿Por qué el título, por qué el formato digital después de una decena de libros impresos, por qué Claustrofobias?

Tres en una. ¡Qué bueno empezar de esta manera! En la prensa cubana, en la misma vida, hace falta preguntarse muchos por qué. Es una interrogante clave para comprenderlo casi todo. El periodismo es una profesión hermosa, pero muy exigente.

Como el Quijote, desandarás muchas llanuras y has de enfrentarte a los molinos de viento, cuidándote siempre del filo de sus aspas, para seguir cabalgando, porque esa cabaldagura será importante para ti y para los demás. El periodismo, entendido este como conciencia pública, es capital para cualquier sociedad.

Hará pronto diez años inicié una aventura digital con mi blog La isla y la espina[S1]  que lleva como lema “por la cultura, la diversidad y la inquietud del pensamiento”. Ha sido una aventura fabulosa que me ha permitido comunicarme con personas de muchas partes del mundo y crecer en la cultura del debate, desde las diferencias o las congruencias, pero sobre todo desde el respeto.

Hace ya algún tiempo colaboro también con varios sitios digitales, por lo que no es extraño poner mis ideas a disposición de ese mundo interconectado que es Internet. Siempre he dicho que la línea del horizonte se mueve contigo cuando das un paso más allá. Por otro lado, las ediciones impresas, a las que amo y a las que sigo apostando, están sometidas a muchos avatares.



 

Ser periodista, Ser Quijote quiere ser un abrazo sin fronteras.  Por todas esas razones aposté por Claustrofobias, porque he visto la capacidad de trabajo y la claridad de conceptos de las personas que lo sostienen, porque creo en los puentes profundos de la amistad.

¿Qué podrá encontrar en Ser periodista ser Quijote aquel que se acerque al libro?

Este no es un libro de alardes teóricos, aunque intenta algunas definiciones, comenzando por el título. Es un libro que resume conferencias impartidas y ensayos publicados e inéditos, todos revisados para la ocasión. Está hecho desde el descubrimiento de todos los días, desde la sedimentación de vivencias y hasta desde el dolor.

Es una obra breve, escrita con ideas directas y párrafos cortos. Para iniciados en el tema del periodismo, para estudiantes, y espero también para curiosos interesados en los procesos de la comunicación, porque al fin y al cabo vivimos en la era de la comunicación.

Es un libro que reflexiona acerca de qué cosa es en definitiva ser periodista. Me lo pregunté desde la primera vez y entiendo que es hora de compartir esas certezas. Abre su experiencia sobre el periodismo cultural, no como reporterismo de actividades, sino como exégesis y parte de los hechos.

El libro va a contrapelo de muchos supuestos. Quiere hacer pensar sobre la entrevista no como la alternancia pregunta /respuesta, sino como el diálogo de una subjetividad frente a otra; sobre la crónica: no como mero embellecimiento, sino como vehículo ideal de intensidades y penetraciones… e incluso se atreve a regalar algunas crónicas. Quedo debiendo un tema sobre los títulos y su efectividda comunicativa, que fue mi investigación de la Maestría en Comunicación Social: pero eso quedará para otra ocasión. 

A los 48 años, edad de madurez, con una vida intensa dedicada al periodismo y a la cultura, afincado en su natal Santiago de Cuba… ¿cuáles son las creencias más  arraigadas, los caminos a transitar por Reinaldo Cedeño?

Para responderte, permíteme retomar uno de los párrafos de mi crónica “Espejos”, una de las incluidas en Ser periodista, Ser Quijote. Creo en los que tienden manos, en los que no se rinden, en los renacedores. Creo en los que te cobijan, en los que dicen a tiempo la verdad.

Creo en aquellos que apuestan por la alegría, al modo del escritor uruguayo Mario Benedetti, cuando escribió que hay que “defenderla de los neutrales y de los neutrones/ del rayo y la melancolía/ de los ingenuos y de los canallas”. Esos versos los he hecho míos. Por esos caminos andamos.