La cercanía que he logrado construir con mi entrevistada es obra de años y, lamentablemente, no alcanza para que hablemos hoy de una amistad con todas las de la ley. Hemos recorrido caminos muy diferentes, pero el azar nos ha hecho coincidir en varios abrevaderos, lo cual me ha servido para comprobar que nos une el mismo afán perfeccionista y la misma vocación de servicio; si bien solemos iluminar un mismo asunto desde perspectivas tan diversas como nuestros puntos de partida e historias de vida. Tal disonancia, en cambio, no me impide percibir la tenacidad y astucia con que ella logra lo que se propone, ejecuta lo que proyecta y defiende lo que piensa; virtudes que, en su caso, van acompañadas de un carácter siempre afable y de una capacidad de interacción muy difícil de emular.

Qué más quisiera que esta conversación recogiera la mitad de las cosas que hemos venido hablando, ella y yo, de evento en evento; pero sería un texto muy largo y versaría sobre temas que aún no nos animamos a discutir públicamente en Cuba. Por eso he preferido concentrarme en su más reciente andadura y preguntarle por el significado y las potencialidades, hasta hoy olímpicamente desaprovechadas por sus interlocutores institucionales, que abre un evento como AM-PM América por su Música y toda su secuela de interacción y memoria.

foto de  Darsi Fernández
 Darsi Fernández. Foto Cortesía de la entrevistada


¿Qué le deja AM-PM, en tanto factor de cambio, a la industria musical cubana?

La verdad es que no podemos hacer un balance así en plan soliloquio. Hay que esperar un poco para ver los resultados de un encuentro como AM-PM que es tan joven aún (solo tres añitos); además, sería bueno preguntarle a los participantes más que a los organizadores. Otra cosa sería decirte qué nos gustaría que dejara o a dónde estamos apuntando. En general, estamos intentando ayudar humildemente a dinamizar, modernizar y profesionalizar la industria musical cubana, a sacudir marasmos y prejuicios, a crear y sostener redes de contacto con nuestros pares de América Latina y del mundo, a que el público cubano conozca la música actual del continente, especialmente la menos visible a través de los grandes medios, a darle una ventana a nuestros músicos hacia el continente.

¿Cómo se relaciona el evento con productores y gestores que no residen en la capital de Cuba?

Aún no hemos conseguido ese alcance en toda la dimensión que nos gustaría, porque el evento, además de joven, es pobre, o sea, se realiza con mínimos recursos y por ahora no podemos ni soñar con tener una presencia real en las provincias allende la capital. Pero hemos intentado crear conexiones también con alguna gente que realiza su trabajo fuera de La Habana. Así, Guámpara Producciones, que tiene un sostenido trabajo con los géneros tradicionales y urbanos del oriente del país, ha estado presente en las tres ediciones; hemos tenido la colaboración de varios periodistas y medios de las provincias, y hemos notado que, a partir de un esfuerzo de comunicación lo más abarcador posible, han llegado a participar en el evento por su propio interés (por ejemplo, este año) ingenieros de sonido que viven en (lo que solemos llamar) el interior del país.

¿Cuál es la participación real o estimada en AM-PM de esa masa de personas (programadores, comerciales, directivos) que opera en todo el marco empresarial de la música, de los cuales dependerá la generación del cambio a nivel de sistema?

Como cada año, estamos poniendo el foco en una profesión o área de trabajo diferente; no sería demasiado inteligente amontonar aquí cifras que quizás enturbien esa reflexión, pero estamos muy satisfechos con la respuesta a nuestras convocatorias de participación por parte de directivos, profesionales y gestores de la música cubana, algunos de los cuales han venido cada año a compartir ideas y a escuchar los interesantes debates que hasta ahora hemos provocado sobre el rol de los managers, de los periodistas musicales y curadores de contenidos para los medios, y sobre la producción musical de estudio y la ingeniería de sonido. Todos nuestros espacios durante los tres años, han estado repletos de un público profesional ávido por aprehender y compartir herramientas de trabajo, incluso experiencias ajenas que, en algunos casos, podrían trasladarse a nuestros entornos, músicas y proyectos. Si los espacios que tenemos durante AM-PM (talleres, charlas, sesiones de intercambio profesionales, showcases, conciertos, exhibiciones de artes visuales y audiovisuales) son bien recibidos por ellos, si les son útiles y los ayudan a crecer, los verdaderos frutos se comenzarán a ver en unos años. Ojalá que sí.


Foto Gabriel Guerra Bianchini


Hablando de resultados concretos, ¿hasta qué punto el empeño y la creatividad de AM-PM y su equipo ha conseguido “contaminar” al entramado empresarial cubano en el área de la música y el disco?

Como decía antes, es pronto para hacer balances. Lo que sí puedo afirmar responsablemente es que hemos ido transitando desde las incomprensiones y recelos hacia el evento, sus hacedores, sus invitados o los proyectos que visibiliza, a espacios y ambientes inclusivos y de colaboración entre diferentes tipos de actores en lo que podemos llamar el ecosistema musical cubano; y eso ya sí que lo sentimos como un éxito. No de AM-PM (probablemente el evento por sí mismo, descontextualizado, no lo conseguiría), sino de la madurez que van alcanzando esas relaciones, que a su vez están condicionadas por necesidades de supervivencia y replanteo de nuestras estrategias para conseguir lo que en muchos casos son objetivos comunes tanto de los hacedores de las políticas culturales —referidas a la creación, promoción y consumo de nuestras músicas— como del equipo de AM-PM o de los participantes más autónomos o independientes que han integrado nuestros encuentros. Romper la inercia cuesta mucho. Conseguir que la mayoría de las personas realmente interesadas en lo que sucede en AM-PM sean músicos, musicólogos, gestores de distintos espacios, menores de 35 años, es un resultado concreto que nos llena de aliento.

En términos de tejer redes y establecer alianzas, ¿qué resultados concretos se han logrado con AM-PM?

Aquí es donde nos resulta más evidente y mensurable lo alcanzado hasta el momento. Prácticamente todos los managers que participaron en 2015 y todos los periodistas que estuvieron el año pasado han seguido en contacto y en colaboración, no solo con el evento mismo (de ellos salieron las propuestas de los productores musicales del continente que debíamos invitar este año), sino entre ellos. Es increíble cómo las redes crecen, se bifurcan y amplifican los temas que hemos ido poniendo a debate. Ya hay cubanos formando parte tanto de la Red de Managers de América Latina como de la Red de Periodistas Musicales de Latinoamérica, ambas muy activas y donde no estábamos representados anteriormente; ya tenemos un espacio fijo en el excelente magazine de cultura iberoamericano Zona de Obras, que este año nos ha publicado un dossier de entrevistas (encargadas por AM-PM a los periodistas musicales que vinieron en 2016) a los más destacados productores latinos protagonistas de esta edición del evento; han invitado a participar en varias de las ferias y festivales del continente a miembros del staff de AM-PM, pero también a artistas cubanos que no habían viajado nunca a esos países o mercados; en fin… estamos en permanente contacto unos con otros. Desde el año pasado varios medios de música no solo de Latinoamérica, sino de los Estados Unidos, han vuelto a poner los ojos en el panorama de la música cubana que no es absolutamente masiva. Es, como todo lo que resulta del trabajo en redes, completamente exponencial; impresiona porque es relativamente sencillo y barato estar cerca de nuestros iguales, compartir caminos y resultados, sumar esfuerzos.


Taller de Producción Musical. Foto Soledad Sánchez


Relativo a la circulación internacional de nuestra música, ¿cuáles y cuántos de nuestros males son atribuibles al bloqueo norteamericano y cuáles han demostrado ser las alternativas más funcionales en este sentido?

No puedo decir que yo tenga un estudio profundo y concienzudo para contestar esta pregunta, pero por pura intuición, me atrevo a decir que por supuesto hay en ese bloqueo norteamericano un mal de fondo. Tan grande y con consecuencias tan graves como lo hay en la desidia, en la burocracia, en la falta de sentido común, en la inoperancia de algunas estructuras institucionales creadas para otras épocas y que siguen funcionando por inercia, en la incultura y desactualización de muchos “especialistas” o actores del sector, en un sistema de eventos que debe ser revisado, en el prejuicio con el que hemos desatendido o maniatado o desaparecido algunos de los nuevos modelos de gestión que surgen espontáneamente, sin pensar si son útiles y si conviene acompañarlos en su desarrollo. AM-PM apunta a formar gente que cambie y dinamice esos procesos, que aprehendan los recursos actuales para visibilizar su música (o la de sus artistas en el caso de los managers o agentes), que lo hagan usando, por supuesto, las herramientas necesarias. Para ello es importante la conectividad; sin ella estamos “fritos” en el mundo de hoy; pero también es importante la responsabilidad personal, informarse, leer, escuchar mucha música, conocer a los gurús de la industria musical del continente, estar actualizado y abierto.

Entre una edición y otra del evento, ¿cómo se socializa en Cuba todo ese cúmulo de información recopilada durante estos días de discusiones, conferencias y charlas? ¿Existen alianzas al respecto con asociaciones o instituciones cubanas?

AM-PM nos deja cada año una secuela, entre otras cosas, de información. Primero, una base de datos conformada por los profesionales de cada uno de los sectores a los que enfocamos el evento (hayan venido o no hayan podido venir después que los contactamos), información que compartimos —con detalles de correos electrónicos y demás datos— entre todos los participantes. Nos quedamos con prácticamente todas las charlas en formato digital y hacemos con ellas un repositorio del que después se pueden servir todos los interesados. Además, tenemos la colaboración del Departamento de Música de la Casa de las Américas, que desde la primera edición graba y luego transcribe para su Boletín Música todos los debates y encuentros. Cada año hemos organizado, además, una visita al ISA de los delegados profesionales de AM-PM, con la idea de conseguir también que se susciten alianzas en ese entorno.


Foto Soledad Sánchez


¿Cómo se forma un productor musical fuera de Cuba y cómo se forma en Cuba? ¿Se enseña esa especialidad en nuestras escuelas de arte?

Supongo que la pregunta se refiere al productor musical “de estudio”, que es al que enfocamos el encuentro en 2017. Sobre ese tema tuvimos un panel específico, porque nos hacíamos esa misma pregunta. En Cuba no se estudia Producción Musical como tal, se estudia Dirección de Sonido, tanto en la Facultad de Música del ISA como en la FAMCA y también en la EICTV. La mayoría de los productores musicales o bien son músicos o bien provienen de la ingeniería de sonido o bien de otras carreras afines a la tecnología como Ingeniería Electrónica. Hay pocos estudios formales para Productor Musical en el continente; Colombia es una excepción, tuvimos dos Universidades representadas en AM-PM donde sí se estudia: la Universidad de los Andes y la Universidad Javeriana. Hay que tener en cuenta que es una carrera cara, con un perfil al mismo tiempo artístico y tecnológico. Es probable que el ISA esté pensando en modificar un poco el programa para incorporar elementos de la Producción Musical a su actual especialidad de sonido. Tuvimos en AM-PM un taller de producción musical impartido por profesores del departamento de esta especialidad en Berklee College of Music. La mayoría de los estudiantes eran de sonido del ISA; había algunos músicos y musicólogos también, y los docentes quedaron encantados con el nivel e interés en general de los estudiantes cubanos. 

¿Qué perspectiva signará la venidera edición de AM-PM? ¿Tienen ya definido a qué especialidad o tema se le dedicará?

Tenemos una lista de alrededor de 10 temas que nos gustaría tratar a fondo, pero aún no nos decidimos por uno en específico para 2018 porque, además, es peligroso pensar con demasiada antelación sobre este tema; vamos más bien vibrando con lo que la vida y los participantes de cada año nos van diciendo que son las necesidades reales e inminentes de nuestro entorno musical. Hicimos una encuesta entre los participantes (cubanos y extranjeros) y en estos días vamos a reunirnos con X Alfonso y con el equipo para debatirlo. Ya les contaremos la decisión.