Revelaciones de Peter Turnley sobre la condición humana

María Carla Gárciga
15/1/2016

“Si mantienes tu corazón y tus ojos abiertos hay un regalo esperándote en la esquina de cada calle”, le dijo una tarde entre copas de vino su amigo y colega Edouard Boubat al hoy reconocido fotógrafo norteamericano Peter Turnley.

Así, por más de 40 años las esquinas de las calles de 90 países del mundo le han obsequiado innumerables regalos: algunos sublimes, felices, románticos; otros tristes, violentos y crueles. Sin embargo, de cada imagen se ha llevado una experiencia que ha forjado su personalidad inquisidora, sensible con las causas justas y, a pesar de los horrores percibidos, positiva y optimista.

Graduado de la Universidad de Michigan, de la Sorbona de París y del Instituto de Estudios Políticos de París, Turnley ha recibido doctorados honorarios de The New School for Social Research, en Nueva York y de Saint Francis College, en Indiana. La Universidad de Harvard le otorgó una beca Nieman en el año académico 2000-2001 y sus fotografías han sido portada de la reconocida revista Newsweek en 43 ocasiones.

Numerosos premios internacionales avalan su extensa trayectoria como fotógrafo, entre ellos el Overseas Press Club por mejor reportaje fotográfico en el extranjero, el World Press Photo, y la competencia anual de la foto del año, de la Universidad de Missouri. Ha expuesto su obra en siete ciudades de EE.UU., así como en Francia, Austria, Italia y Hungría.

Cuba tiene el privilegio de acoger a esta leyenda de la fotografía contemporánea, artífice de la primera exhibición personal de un fotógrafo norteamericano en la historia del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA). Momentos de la Condición Humana es el título de la muestra, que cuenta con 130 obras organizadas en cuatro series temáticas: Corazón de América, Una Carta de Amor a París, En Tiempos de Guerra y de Paz, y Cuba. Una Gracia del Espíritu.

Junto a esta perspectiva de importantes años de su vida fotográfica, el artista ofreció la conferencia magistral Fotografiando la condición humana y presentó su libro Cuba. Una Gracia del Espíritu, recientemente publicado.

En un encuentro cálido y espontáneo con algunos periodistas mientras ultimaba los detalles de la exposición —que permanecerá en el MNBA hasta febrero de 2015—, Peter Turnley recorrió su historia en imágenes, que es también la de estos Momentos de la Condición Humana que nos presentó.

Corazón de América

El primero de los cuatro segmentos en que se divide la muestra, para quien no la ha visitado todavía, resume las incursiones iniciales de Turnley en la fotografía. La historia visual de Indiana, y en específico, de Fort Wayne, su ciudad natal, junto a las condiciones de vida de los excluidos sociales en EE.UU., con énfasis en el estado de California, son algunos de los principales pasajes que se nos revelan en Corazón de América.

Según confiesa el artista, hasta los 16 años la única manera que había encontrado de expresarse a sí mismo era a través del deporte. Pero durante una práctica de futbol sufrió una herida en la pierna que le impidió continuar. “Cuando me hospitalizaron, mis padres me regalaron un libro de fotografías del maestro Henri Cartier-Bresson. Era 1971, tenía entonces 16 años, y la visión de este señor me hizo descubrir la gloria que existía en la cotidianidad de la vida diaria, me ayudó a darme cuenta de que había un mundo de momentos mágicos ante los que pasaba de largo, sin advertirlos.

“Entonces compré una cámara y comencé cada noche después de la escuela a caminar por las calles de mi ciudad natal haciendo fotografías. La cámara era un pasaporte para ir a cualquier lugar y encontrar nuevas personas, y me permitió también hablar de las cosas que estaba viendo, sintiendo y observando”.

Las fotografías de la vida cotidiana en una calle llamada McClellan, constituyeron su primer trabajo publicado e impulsaron su carrera en el ámbito fotográfico. En 1975, durante cuatro meses, Turnley condujo de un lado a otro por las calles de California, lo cual le permitió crear una documentación visual sobre la pobreza en el estado y movilizar a la opinión pública para fomentar una política de ayuda a los necesitados.

“Fue mediante mis primeros trabajos fotografiando la vida en el corazón de EE.UU., donde encontré mi propia expresión, tratando de ofrecer, a través de las fotografías, una voz para mucha gente cuyas vidas y necesidades diarias pasan inadvertidas demasiado a menudo. La fotografía ha sido siempre para mí, ante todo, el compartir momentos de la vida que escojo enmarcar, pues representan sentimientos, percepciones y observaciones sobre el mundo que me rodea. Existe una noción de amor implícita en la acción de compartir. Ya sea que estemos compartiendo una conversación y un diálogo acerca de los momentos que admiramos o sobre los que nos desagradan; el deseo de participar en esta plática visual tiene su raíz en una pasión por la vida y todo su potencial”.

En agosto de 1975, Peter mostró su colección al gran fotógrafo estadounidense W. Eugene Smith. Este lo llevó aparte y le susurró en su oído: “Peter, tienes buen ojo y buen corazón, tú puedes hacer esto. Nadie va a sostenerte la mano, pero yo te animo a salir y seguir tu corazón y tus pasiones”. Adoptando los consejos del maestro, el joven fotógrafo se mudó a París, ciudad que lo enamoró al punto de hacerla su hogar por más 40 años.

Una carta de amor a París

La serie dedicada a la ciudad del amor, muestra por sí misma el sentimiento que provocara en Turnley desde el momento en que pisó sus calzadas por vez primera: amor en los bares, en las calles, en los hogares; entre parejas, familias, amigos; todo ello refleja la carta a ese París adorado por muchos.

“Comencé a fotografiar la vida cotidiana en París y busqué a varios de mis héroes: los fotógrafos Cartier-Bresson, Doisneau, Kertész, Boubat, Ronis y otros. Tuve la increíble buena suerte de haber conocido a la mayoría de ellos, no solo como fuente de inspiración, sino como amigos cercanos y mentores. Más tarde, a inicios de la década de los 80, trabajé como asistente de Robert Doisneau y comencé a publicar mis trabajos en revistas como Time, Newsweek y el periódico New York Times, además de otras publicaciones francesas.

“He vivido en París y fotografiado esta ciudad durante casi 40 años. En todo este tiempo, la energía de este, mi segundo hogar, siempre le ha recordado a mi corazón cuan bella y maravillosa puede ser la vida, a pesar de las dificultades y cambios que el mundo pueda presentar.

“La fotografía es compartir, con otros y con nosotros mismos, momentos que emocionan a nuestros ojos, y lo que es más importante, a nuestros corazones. Implícito en compartir está, como en un beso, la noción de amor y de dar. París me ha dado mucho, como le ha dado a tanto otros. Esta es mi carta de amor a París. Es una expresión de mi profunda gratitud a la ciudad y a tantas personas cuyos caminos me he cruzado aquí. Como un beso, ofrezco una expresión de esperanza y amor para nuestro presente y futuro”.

En tiempos de guerra y de paz

Una selección de imágenes de los más importantes sucesos de las pasadas cuatro décadas en el mundo constituye esta extensa tercera serie. Más de 90 países y centenares de eventos internacionales se registran en estos ensayos concebidos durante el periodo de contrato en la revista Newsweek.

En 1984, dicha publicación envió a Peter a la India a fotografiar el funeral de Indira Gandhi. Fue ese su primer viaje de encargo al exterior y también, la primera vez que pudo palpar el estado de la violencia y sus secuelas. Tras un tiempo de prueba, en 1986 Newsweek lo contrató como su fotógrafo en el mundo, oportunidad que le permitió recorrer, durante los siguientes 20 años, casi un centenar de países para darle cobertura visual a todas las historias noticiables.

“Siempre me he acercado a la vida con la sensación de que, de alguna manera, todo aquel que me encuentro en cualquier lugar es parte de mi familia, la familia de la humanidad. Mis ojos, especialmente mi corazón, han visto y sentido la vida en sus condiciones más difíciles, así como los momentos en los que la existencia es más poética y hermosa. Me han interesado todos los aspectos de la experiencia humana: toda la vida, en sus extremos y lo que se encuentra entre estos.

“He estado muy inspirado por la visión, el carisma y la humanidad de grandes líderes como Mandela, Martin Luther King, Gandhi, y las poderosas ideas de gente de todas partes que han creado revoluciones y una vida mejor; por el hecho de mantenerse unida y reclamando un mundo más justo, democrático y productivo para todos, valorando la condición humana por encima de lo demás”.

Cuba. Una gracia del espíritu

Finalmente, la serie dedicada a la Isla, presenta algunas de las fotos que ha hecho Turnley en sus múltiples viajes a Cuba, evidencia de la admiración, el amor y la simpatía que siente por el país y su gente.

Los orígenes de esta fascinación datan de 1989, cuando el fotógrafo nos visitó por vez primera, acompañando a Mijail Gorbachov en un viaje de estado que este hiciera a La Habana. “He visitado decenas de veces a Cuba y siento un profundo amor por su pueblo. Durante toda una vida de recorrer el mundo, rara vez he estado en un lugar donde soy testigo de tanta gracia, dignidad y humanidad maravillosa. Siempre me ha inspirado el espíritu del pueblo cubano; por su alegría, resistencia, perseverancia, belleza, elegancia y visión de futuro”.

Para Peter, constituye uno de los mayores honores en la vida exponer sus fotografías en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, sobre todo en este momento histórico de cambios que agradece presenciar. Por ello, solo pide que la historia sea tan amable con Cuba como ella lo ha sido con él.

“Cada vez que vengo tengo la fuerte sensación de estar en casa, porque siento que llego a un lugar donde la vida no es solo el individuo y las cosas materiales, sino la emoción de vivir en una comunidad de amigos y familia. No hay nada más excitante y emocionante para un observador que la posibilidad de aprender algo de la gente que conoces, y siempre que visito Cuba me llevo la impresión de haber aprendido una nueva lección de vida”.

Como parte de la exposición, Peter Turnley presentó su último libro Cuba. A Grace of Spirit, el cual resume 30 años de sus fotografías aquí y cuyo título expresa el sentimiento que le ha inspirado la Isla. “La obra no refleja a la Cuba que aparece en la política, la historia y las noticias, sino la que vi cuando caminaba cada día por las calles de La Habana. Lo que constaté entre los cubanos es que son muy dinámicos, alegres, perseverantes, determinados y con un espíritu feliz. Este libro es mi carta de amor a Cuba y al pueblo cubano que tanto me ha enseñado a través de su ejemplo colectivo de dignidad, esperanza y valentía”.

Sobre el arte fotográfico en la Isla, apuntó: “Creo que hay una tradición fantástica de la fotografía cubana. Cuando vine por primera vez conocí a Korda y me inspiró mucho la forma en que los fotógrafos cubanos habían representado en sus imágenes las poderosas ideas de la revolución y los aspectos que encarnaba: los trabajadores, la igualdad, los derechos de las personas, el sentido de la comunidad.

“Muchas veces, cuando camino por Cuba, recuerdo algunas referencias de esos momentos reflejados por los fotógrafos cubanos y eso me ha inspirado. Creo que con la fotografía, como en la vida y el arte, nuestra expresión es personal, pero esta también es construida, frecuentemente, con puntos de referencia de grandes artistas que nos han precedido.

“Tengo la percepción de que existen jóvenes fotógrafos cubanos haciendo una obra importante, y creo que, de la misma manera que los jóvenes fotógrafos cubanos de antes documentaron el periodo de la Revolución, los de la generación actual también tienen una gran responsabilidad para comunicar este momento tan importante en la historia de Cuba”.

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