Perteneciente a la Colección Raros y Valiosos de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, el Theatrum Orbis Terrarum (Teatro del Mundo), publicado en 1570 en Amberes, Bélgica, por el erudito y geógrafo flamenco Abraham Ortelius (1527-1598), había sido robado de sus fondos entre 1991 y 1993. Considerado el primer atlas moderno, la edición de 1570 es muy rara y de la cual apenas se conservan escasos ejemplares en el mundo. El 6 de abril del presente año, en acto solemne, el Boston Athenaum, luego de comprobar que la obra pertenecía a la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, efectuó la devolución del mismo en la persona del director de la institución cubana.


Fotos: Cortesía del autor


El Theatrum Orbis Terrarum de 1570

Esta obra es considerada, universalmente, como “el primer atlas moderno” al conformar una colección de hojas uniformes de mapas con sus correspondientes textos unidos y presentados en forma de libro, para el cual fueron confeccionados y grabados los mapas y textos en planchas de cobre. Su primera edición vio la luz el 20 de mayo de 1570 en Amberes, Bélgica. Consta de 53 mapas con sus textos. Especial importancia tienen estos mapas porque entre ellos aparecen los primeros de América y la ubicación de Cuba en la geografía antillana, americana y mundial. A su vez, pueden estudiarse el observatorio limitado de estos temas en la época.

El ejemplar que posee nuestra Biblioteca Nacional es, precisamente, el de esta primera edición por lo que es “muy valioso y muy raro en el mundo”.  Con posterioridad a esta edición, su autor efectuó otras en las que introdujo nuevos mapas. El atlas creció en cada una de sus 31 ediciones. Originalmente en latín, se publicó en siete lenguas diferentes: holandés (1571), alemán (1572), francés (1572), español (1588), inglés (1606) e italiano (1608). A ello se sumaron cinco suplementos a los que Ortelius llamó Additamenta. En 1629, Willem Blaeu adquirió las planchas de cobre de Ortelius. La familia Blaeu continuó ampliando la colección de mapas y publicando los atlas bajo el título Theatrum Orbis Terrarum, sive, Atlas Novus.  Con posterioridad, las numerosas ediciones ampliadas efectuadas por esta familia, llevan el nombre de Atlas Novus o Atlas Maior.



 

Un ejemplo de ética, honestidad y profesionalidad

Sustraído el Ortelius Atlas, nombre con el que es conocida la obra, de los fondos de la Biblioteca Nacional de Cuba, este fue vendido en La Florida al anticuario bostoniano David L. O Neal, luego de haberse efectuado el intento de borrar los cuños de nuestra institución. En el otoño de 1993, el Boston Athenaeum adquirió la obra a un alto precio. En el verano de 1999 fue enviado al Centro de Conservación de Documentos del Noreste de Boston. El 14 de septiembre de ese año, la Señora Deborah Wender, jefa de conservación de libros de ese centro, reportó que después de una inspección rigurosa, habían notado que el atlas tenía mutilados dos sellos de dueños. Uno de ellos pudo ser descifrado. Este indicaba que la obra pertenecía a la Biblioteca Nacional José Martí, en La Habana, Cuba. Por otra parte, no aparecía ningún indicio de que nuestra institución hubiese liberado de sus fondos la obra en cuestión. Por estas razones el Centro de Documentación rechazó trabajar con el libro. El Ateneo de Boston le encargó al Centro hacer una hermosa caja, hecha a la medida del atlas con el lomo de cuero para proteger el volumen. La obra fue retornada al Ateneo de Boston el 16 de noviembre de 1999.


 


Después de un intercambio en el que se demostró que la Biblioteca Nacional de Cuba nunca había hecho dejación de la obra, el Sr. Stanley Cushing, curador de libros raros, envió un memorándum a la Dra. Elizabeth E. Barker, directora de la Biblioteca del Ateneo, con toda la documentación. El 23 de mayo de 2016, la Junta de Patronos de esa institución aprobó, por unanimidad, retornar el atlas a la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí. Puestos de acuerdo, el director de la institución cubana y los directivos del Ateneo, se le hizo entrega al que suscribe este artículo, el 6 abril de 2017, del Ortelius Atlas perteneciente al patrimonio de la nación cubana.

No puedo colocar el punto final a este escrito sin resaltar la actitud ética de la Junta de Patronos del Boston Athenaeum; y la profesionalidad y delicadeza en el tratamiento de este engorroso tema de la Dra. Elizabeth E. Barker, directora de la biblioteca, del Sr. John Lannon, curador de mapas, de la Sra. Deborah Wender, jefa de Conservación del Centro de Conservación de Documentos, del Sr. Stanley Cushing, Curador de Libros Raros y del Sr. William Evans, bibliotecario a cargo de los Servicios Técnicos. A ellos les agradezco su exquisito trato y el haberle devuelto a Cuba tan preciada obra.

Ha retornado a nuestra patria un ingrediente importante de nuestro patrimonio. Sea este ejemplo de ética y profesionalismo motivador de actitudes similares que ayuden al rescate de nuestros valiosos fondos.