Mara, Mariana, Teresa, Josué y Redisnier (Chiqui), son jóvenes integrantes de la delegación de los más de 200 artistas que viajaron a la capital estadounidense para participar en el festival Artes de Cuba: desde la Isla para el mundo, que se desarrolla hasta el próximo 3 de junio, en el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas de Washington. 


 

A su llegada a La Habana, orgullosos de ofrecer su arte a través de la danza, manifestaron en exclusiva para esta revista, la satisfacción de representar la compañía Irene Rodríguez, en el Festival.

Para Mara de Armas García, el coqueteo de claves y castañuelas, armónicos y vistosos movimientos corporales de la compañía, además de los aplausos “fue algo increíble, una experiencia significativa e impresionante”.

La presentación de solo nueve bailarines —frutos de la enseñanza artística cubana—, en el espectáculo Emigrantes, tuvo una “arrasadora reacción del público”, que disfrutó de un programa precedido por una estampa costumbrista, con elementos tradicionales de raíces afrocubanas, de lo que habitualmente se denomina danza folklórica española, contó Teresa Lucía López, quien no reparó en agradecer la calidad del trabajo del equipo técnico del teatro.

De “fabulosa” cataloga la gira Josué Rondón Otero. A este fundador de la compañía danzaria, le llamó la atención la reacción del público del país norteño, que se mostró ávido por conocer de arte cubano.

Mariana Ramos, orgullosa de integrar la compañía que representó el arte más joven en el festival, reconoció de “inmensa” la ovación de gratitud recibida del público norteamericano durante la presentación del espectáculo Desde nuestras raíces,  propuesta que  aborda la historia de la migración de españoles a Cuba en los inicios del siglo pasado, y muestra una peculiar fusión del flamenco tradicional y los ritmos afrocubanos. “Fue algo fenomenal”, dijo.

Deleitados de ofrecer una visión integradora del buen arte que se hace en Cuba, integrantes del proyecto Arte y Moda coinciden en que “todo fue muy cordial”.

“La ganancia mayor del evento es el intercambio y acercamiento del pueblo a ver el trabajo y a interesarse por el arte en Cuba. Cada presentación fue a teatro lleno. Resulta increíble el movimiento de personas a ver y disfrutar de una cuidadosa selección de piezas firmadas por diseñadores como Celia Ledón, Zandra de Huelbes, Ignacio Carmona y Juan Carlos Marrero, defendidas con dignidad por modelos locales”, refiere Rafael Méndez González, director del proyecto.

Por su parte la intérprete y compositora Zule Guerra, manifestó que “fue una experiencia increíble”, su primera presentación  en los Estados Unidos con el Quinteto Blues de Habana.

De “exitoso” calificó los dos conciertos en la Galería de la Terraza de la institución cultural conocida en el festival como Club Cubano, así como el recibimiento del público que disfrutó de un reportorio que resaltó las influencias de la música afrodescendiente, el cual incluyó obras de su primer álbum que lleva el nombre de la banda.

Luego de una exitosa noche en el teatro Eisenhower, de la institución norteña, la cantante Haydée Milanés, arribó  a La Habana. “Estoy muy feliz de participar en este evento maravilloso donde  compartimos los músicos cubanos y llevamos nuestro arte al público estadounidense, a la comunidad latina”, manifestó.

Fue una oportunidad para compartir con el trío y su padre, Pablo, reconocido artista y fundador del Movimiento de la Nueva Trova. “Fue un concierto único, una noche íntima que regalé a los presentes”, agregó.

Sin duda, los artistas que por estos días regresan a Cuba, tras exitosas presentaciones en  Washington, estiman que el festival Artes de Cuba: desde la Isla para el mundo, “es una oportunidad única” para el intercambio cultural y para mostrar lo que está pasando en la contemporaneidad cultural  de la Isla a través de la música, la danza, el teatro, el cine y las artes visuales.