Hace ya unos tres años que la televisión cubana satisfizo lo que era un reclamo y una necesidad: un noticiero diario que abordara el acontecer cultural de una nación donde el quehacer de artistas y escritores es intenso y omnipresente; y donde, al igual que el deporte, la cultura constituye una práctica masiva e ineludible en la vida cotidiana.

Caracterizado por su buen diseño, su agilidad, la profesionalidad de sus realizadores y el interés de las muchas secciones que lo conforman, el programa no ha hecho más que perfeccionarse hasta el punto de convertirse en un espacio de alta audiencia, a lo que mucho contribuye su inserción en dos canales, Cubavisión y el Canal Educativo 2, en los horarios de seis y treinta de la tarde, y ocho y treinta de la noche, respectivamente.

La acertada conducción de Indira Román y las excelentes entrevistas de Magda Resik, además de la revista de prensa a cargo de Diuber Farías, y el equipo de corresponsales y periodistas que ofrecen la información, son un ejemplo del saber hacer que el lenguaje televisivo requiere, de manera que los 30 minutos de trasmisión mantienen al televidente interesado y dejan un sabor de excelencia que ha ido evolucionando con la incorporación de acertados segmentos como Contrapunteo, un buen ejemplo de ejercicio crítico en el que destaca el comentarista Yuris Nórido.

Entre los aspectos que tiene de positivo este noticiero, está el no limitarse a los acontecimientos culturales que ocurren en La Habana, pues ofrece un panorama de la vida cultural en las provincias que, muchas veces, es soslayado en otros informativos, incluyendo al Noticiero Nacional de Televisión.

El tan necesario ejercicio crítico es un elemento que ha ido tomando protagonismo en este programa, y habría que señalar la diferencia de puntos de vista con que se ejerce, donde no faltan los de las instituciones y televidentes. De esta manera, se propicia un diálogo franco entre los públicos y los especialistas que no es muy frecuente en otros programas de la parrilla televisiva.

El Noticiero Cultural ha tenido a bien mirar hacia sí mismo y ha propuesto a los espectadores criticar y sugerir, en aras de un perfeccionamiento que parece ser preocupación constante de los realizadores.

La excelente dirección general de Luis Morlote imprime al espacio características muy especiales y de vanguardia, tanto en los aspectos formales como de contenido.

Todo en el Noticiero Cultural está bien pensado: desde su magnífica presentación hasta la música que lo identifica, y es evidente su apertura tanto a la producción de los más jóvenes como a la de los consagrados.

A pesar de su poco tiempo en pantalla, este espacio se ha convertido, en mi opinión, en uno de los más atractivos y mejor realizados del canal Cubavisión, pues funciona como complemento al reducido tiempo que se dedica en el informativo estelar a los temas relacionados con la cultura.

Ello es notorio en el Noticiero del Mediodía, donde la información deportiva ocupa un amplio espacio de tiempo y la cultural se relega a unos pocos minutos que no siempre coinciden con lo más importante que está ocurriendo en el país en esa esfera.

Es por ello que el Noticiero Cultural era y es muy importante, y la decisión de colocarlo en la programación es un acierto del Instituto Cubano de Radio y Televisión.

El programa es una muestra de que no se necesitan muchos recursos para lograr un producto atractivo y que cumpla con las expectativas tanto de un público joven como de otro de mayor edad.

Celebramos, pues, la existencia de este Noticiero Cultural y, sobre todo, ese sentido de superación que lo ha acompañado en el tiempo que lleva en pantalla.

Espacios como este son los que necesita la televisión cubana en momentos en que se empeña en ponerse a tono con las nuevas innovaciones tecnológicas y en su tránsito hacia la digitalización.

Estoy segura de que el Noticiero Cultural seguirá por buen camino, porque cuenta con un equipo sensibilizado con la labor que realiza y de altísimos quilates en cuanto a la selección de sus profesionales.