El trovador viste sobrio y gesticula poco. Parece tímido y cuidadoso de su espacio vital. Está cansado, se le nota en la expresión del cuerpo. Lleva tres semanas a full en Cuba y dos de ellas en el espectacular Longina 2017. Ha tenido tres o cuatro conciertos y algunas descargas en ese tiempo. Ha bebido ron, ha vuelto a ver gente muy querida y ha caminado mucho. Ha caminado tanto que lleva un fuerte dolor en la cervical. Sin embargo, se ve satisfecho, como alguien que va de vuelta con ganas al trabajo y a su vida en la España diaria. Minutos antes de sumergirnos en el ómnibus y el sueño que nos trae de vuelta a La Habana, en un banco del populoso Parque Vidal, Levis Aliaga responde algunas preguntas sobre sus sensaciones en este viaje —tan esperado por todos—, quince años después de aquel concierto legendario en el Teatro La Caridad.    


Foto: Raúl E. Medina


¿Qué significa para ti haber regresado tantos años después y vivir el Longina 2017?

Es una proeza para mí porque llevo tiempo diciendo “voy este año”, pero lo cierto es que no había podido. Ha sido una sorpresa muy bonita encontrarme con un público nuevo acá que está cantando canciones mías y que, de cierta manera, espera otras cosas, y eso es muy buena señal. Es bueno para mí, para la gente de la trova de Santa Clara y para todos los trovadores en general. El evento ha sido muy cortito para mi gusto porque tenía muchas ganas de escuchar música, de ver gente, hablar y compartir vivencias. Todo el mundo ha tenido un espacio aquí y estoy muy contento de haber participado.

¿Qué ha cambiado de Levis Aliaga, musicalmente hablando, de los años noventa al 2017?

La melena (risas); antes tenía el pelo por los hombros y estoy ya… calvito.

He crecido un poco musicalmente también. He explorado sin prejuicios otros géneros de la música y los he incorporado a mi trabajo, aunque sigo manteniendo la línea de la trova, pero ya no le tengo miedo al espectáculo. Y eso era algo que me preocupaba muchísimo. El trovador es muy intimista y la mayoría de las veces lo único que destaca es la canción, la poesía que transmite. Yo no he perdido eso, pero también tengo ganas de hacer mucho ruido, de que no solo trascienda mi canción de trova de estos años. Además, tengo ganas de que todo el mundo tenga una posibilidad y una escuela, con un espacio en la sociedad, porque nosotros nos hicimos en un parque, nos hicimos al margen de las instituciones; era una época en que ni siquiera los medios o la gente interesada en el fenómeno de la trova estaba en disposición de echarnos una mano, excepto la Asociación Hermanos Saíz y la Unión de Jóvenes Comunistas posteriormente, hasta que llegamos al Instituto de la Música. Pero yo quiero que la gente que viene se atreva a hacer una canción y que tenga la posibilidad de defenderla desde el principio. Las primeras canciones son las más humanas, las más rebeldes, las que rompen con todo, y esas son las que la gente tiene que mantener vivas, no solamente los músicos.

Levis, te he visto llevar el tema de los elogios con alguna crudeza…

Compadre, el problema es que soy muy bruto. Ahora mismo estoy aprendiendo teatro precisamente para poder lidiar con eso de mejor manera. En ocasiones estoy muy contento y tengo el rostro “duro” porque… no sé…, yo le echo la culpa al sol. ¡Como no te deja hacer otra cosa que cerrar los ojos! Los elogios me parecen algo que forma parte de la nostalgia, de los sentimientos que siempre se han cultivado entre nosotros, entre los músicos y la gente que busca la nueva canción. Lo veo como algo lógico porque estoy en el tiempo todavía. No he aterrizado aún en ninguna parte.


Foto: Kaloian


Tengo una amiga, Yeni Turiño, que me ha dicho emocionada: “Él no se da cuenta que es ya un autor de culto aquí en Santa Clara”.

Es que Yeni es muy entusiasta y qué bueno que lo sea (risas). 

Andando por Santa Clara puedes saludar a alguien todos los días. La gente te dice: “te busqué en la televisión”, “te vi”, etc. Están todo el tiempo informándote e informándose porque ellos saben que no estamos muy pendientes de la información, de lo que va pasando, cosa que no debería ser, pero hay poco tiempo para estarse mirando a uno mismo. Me doy cuenta por la gente que hay canciones que gustan y que se mueven solas, pero no puedo dejar de pensar en la canción que viene. No puedo detener mi cabeza en un sitio. No puedo quedarme parado. Me pasó cuando hicimos el disco En serie y nos dijeron: ¡Ahora sí ya! Y yo dije para mis adentros: “No, ahora no, porque tengo que cultivar otras cosas”. Quizás me he propuesto demasiadas historias. Puede ser. Yo agradezco muchísimo el entusiasmo y la alegría de los otros por estos momentos en que está pasando mi canción. No lo llevo mal, simplemente tengo un montón de canciones más que necesitan salir a la luz y estoy trabajando en eso.

¿Qué te llevas del Longina 2017?

Me llevo todo, compadre. Menos mal y por suerte. Llegué acá con los ojos abiertos otra vez y no solamente recogí los frutos de casi veintitantos años de trabajo con tremenda alegría, sino que también le dediqué tiempo a la ciudad, a convivir con la gente otra vez. Me lancé pa´ lo hondo. Estoy medio matungo de tanto andar. Y me llevo más ganas de hacer una canción, de hacer algo útil, otra vez para la gente. Yo creo que la música de trovadores es eso. No solamente la belleza que uno va hilvanando con la poesía, la lírica, la música y todo lo que acompaña a una buena canción de la trova. Es el ideal ese de formar parte con su trabajo de la vida de las personas y encontrar nuevas sonrisas y asombros que, en definitiva, son los que te motivan para seguir. Me llevo las ganas de regresar y de volver a todos los Longinas y a todos los festivales, y de no perder más nunca el tiempo sin saber exactamente por dónde van las cosas.

¿Qué significa Ciego de Ávila para ti?

¿Ciego de Ávila? Es la cuna salvaje. Es ahí donde no tengo necesidad de preocupaciones. Por eso siempre me voy de allá, porque cuando estoy ahí todo fluye. Está la gente y te dan los buenos días, y hay tremendo ambiente; más ahora que están contentísimos con todo esto que sucede con mis canciones.

¿Qué te parecen los nuevos muchachos que están haciendo canciones veinte años después del primer Longina?

Ese era el objetivo y lo sigue siendo: crear espacios para la gente joven. Echarle leña al fuego para que todo el mundo se caliente. Eso es lo que queríamos y es lo que mantenemos: que todo el que quiera, se interese por la canción y por defender algo único y propio, encuentre el motivo y el espacio. Estoy feliz porque lo que veo es supremo. He escuchado unas voces lindísimas, una poética natural, fresca y muy bien creada. Estoy muy agradecido porque traen otra perspectiva. Son más grupales, más espontáneos y muy lúcidos. Eso está muy bien.       

¿Planes mediatos e inmediatos?

Volver. Ahora llego allá y a trabajar. Estoy creando una banda que está sonando bastante bien y tengo un montón de canciones que quiero ir maquetando y dándosela a la gente. No solo al público, sino también a las discográficas, a los que pueden darle camino a todo eso. Enfocar y seguir pa´lante.