Voluntad es el nombre que identifica el proyecto cultural de Naranjo Agrio en plena serranía del municipio Sagua de Tánamo, donde hombres y mujeres del arte se empinan hacia lo más alto de sus montañas para compartir, juntos a los pobladores, las variadas y atractivas ofertas recreativas.

Quince años atrás, la serrana comunidad se abrió a nuevos espacios a partir de iniciativas locales que contribuyeran al rescate y extensión de las tradiciones más autóctona de todo el lomerío, sin depender de grandes recursos e inversiones.
 

 José Antonio Reyes Matos, director de la Casa de la Cultura e impulsor del
Proyecto Socio-Cultural Voluntad. Fotos: Cortesía de la Fuente

 

El impacto de este programa socio cultural trasciende ya hacia otras regiones de la geografía montañosa del oriente cubano por su contenido, variedad y el gusto popular que encierra cada uno de sus guiones.

Cuando en todo Sagua de Tánamo y en diversas partes de la provincia de Holguín se habla de Cultura y desarrollo local de las artes en sus distintas manifestaciones, se toma como referencia al proyecto Voluntad, porque, precisamente, parte del arrojo con que sus creadores lo llevan adelante.

Como muchos lugareños testifican, Naranjo Agrio es menos ácido que su propio nombre, pues las iniciativas culturales le transfieren otro rostro y contribuyen a que la vida de las comunidades se haga más dulce, acogedora y transparente en el día a día de las familias que la habitan.

Nace un proyecto, se extiende una obra

Cargado de ideas y de iniciativas, José Antonio Reyes Matos, un nativo de la zona, es bien conocido en el ámbito cultural holguinero y de otras partes del país por ser el creador de Voluntad, obra que vigoriza y anima la vida de los montañeses y el contenido en sí de la Casa de la Cultura de Naranjo Agrio.

Los caminos hacia un arte y una convivencia más sana fueron expandiéndose por esta vía hacia las locaciones de esta región de Sagua de Tánamo, donde las montañas no solo huelen a café como principal rubro económico, sino también respiran aires transformadores por el empuje de los microproyectos culturales que hoy se hacen realidad en toda su geografía.
 

  Guitarra al hombro, microproyecto que abrió los espacios recreativos a través del Movimiento de aficionados
en plena serranía de esta zona del municipio de  Sagua de Tánamo

 

Reyes Matos vuelve atrás y rememora cuando Ariel Miranda Cabrera, oriundo como él de Naranjo Agrio, emprendía en cumplimiento del servicio social de la especialidad de música, los trillos para hacer y hablar de arte entre vecinos y extenderlo más allá del poblado central de este asentamiento serrano.

El integrador Proyecto Cultural cuenta con 15 años de creado, aunque tiene sus antecedentes desde 1986 cuando los primeros pasos se dieron debajo de una mata de mangas, donde el instructor Miranda comenzó a promover arte ante un reducido grupo de pobladores.

A partir de entonces y sumando voluntades, fue gestándose el sueño de muchos de que Naranjo Agrio, en plena serranía del Plan Turquino holguinero, también contara con su Casa de Cultura.

De ahí que hoy Naranjo Agrio disponga de seis instituciones culturales y de múltiples seguidores en los intrincados parajes donde se asientan y brindan sus obras como expresión de desarrollo cultural y de extensión de los programas recreativos con artistas y creadores de las propias zonas montañosas.

Allí o allá, las familias campesinas disfrutan de los sabores y ritmos que distinguen al Proyecto Voluntad, acompañado por seis microproyectos con singulares diseños que los hacen más atractivos a medida que el tiempo avanza.

 Son, entre otros, Con el arte entre ríos y montañas, Colmenita Miel de mi serranía, La cultura en la calle y algo más, Llegando al Barrio, La cultura en 2 tiempos y La Guitarra al hombro.

Sin barreras que les impidan emprenden caminos fuera de casa, los integrantes de estos grupos de creadores van al encuentro periódicamente con pobladores en sus propias zonas de residencia para mostrarles su integralidad artística y promocional.

 Voluntad es más que un proyecto, es una obra que trasciende en el ámbito de la cultura y toca las puertas de zonas montañosas tan apartadas como La Criolla, Zarza El Medio, Cupeyes, El Jobo, Yirimía, Topí y Mala Cara y el Sopo, entre otros.

El tiempo no se detiene para creadores, promotores e instructores de las diferentes manifestaciones del arte en los diversos poblados de Naranjo Agrio, como expresión de Unidad y Voluntad para que la cultura y el arte sean por siempre componentes esenciales en la vida de los montañeses.