Las juventudes democráticas regresan a Rusia. Tendido entre dos continentes el país que saluda se ha distanciado de los pies de barro con los que inauguró el pasado siglo. Modernizador y capitalista. El impacto neoliberal en la década de los 90 trasfiguró más que el mero paisaje de sus campos y ciudades.

Considerada la mayor superpotencia energética. Poseedora de cuantiosas reservas forestales y minerales todavía sin explotar. Regente de la cuarta parte del agua dulce congelada del planeta. Rusia ocupa un papel determinante en el actual proceso de mundialización capitalista. “Contrapeso” en el imperium de la deslógica. Asalta desde hace algún tiempo los titulares de la misma prensa que antes la atacara por ser roja, rebelde y comunista.   


En este 2017 las juventudes democráticas regresan a Rusia. Foto: Luis Mario

 

Enmohecida por el estalinismo. El lento retorno de la extinta Unión Soviética hacia el capitalismo era un hecho para 1985. Traicionada por los bolcheviques de mercado la cultura socialista transigía ante un maquinado desmontaje. Marzo anunció la elección de Mijaíl Gorbachov para el puesto de Secretario General del PCUS. A través de la glásnost y la perestroika el nuevo pensamiento fijó el carácter irreversible del cataclismo.

En julio de ese año el llamado de solidaridad antimperialista convocó a miles de jóvenes a la capital moscovita. Una suerte de espejismo ante la rescisoria coyuntura que se precipitaba. Hasta allá consiguió llegar el MENSAJE URGENTE de Fidel Castro que se multiplicó en miles de carteles con su imagen sonriente. Fue la última vez que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas auspició un Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. Cuatro años después simbólicamente cayó el Muro de Berlín.

El resto de la trama es conocida. El impacto de las teorías de los Chicago Boys —antes estrenadas en Chile bajo la dictadura del general Pinochet— fue demoledor. Levantado el control sobre los precios el dinero perdió su valor. Eliminados los subsidios, contraídos los salarios, más de un tercio de la población conoció el umbral de la pobreza.   

Rusia subastó su riqueza pública. Como documenta Naomi Klein el 40% de la empresa petrolera fue vendido en solo 88 millones de dólares. Hasta 1998 más del 80% de las granjas y exportaciones agrícolas estaban en quiebra. El índice de los suicidios se elevó. El país llegó a perder por causas diversas 700 000 habitantes cada año. “No más experimentos” fue uno de los graffitis más populares de aquella estéril primavera.

Lejos de Sochi, el balneario turístico limítrofe al Mar Negro que acoge la XIX edición del Festival… Moscú recuerda la epopeya de Octubre y el trauma difícil que representa su frustración. Puerto de cinco mares. Las cúpulas coloridas de la Catedral de San Basilio junto a la Plaza Roja, se esfuerzan por resguardar la mística imagen de la ciudad leyenda.

Poblado ahora de elitistas marcas, el GUM se aúpa perpetuando la huella sensible de la pérdida de coordenadas. Vecino de sus bóvedas de metal y cristalería de lujo, el Mausoleo de Lenin proyecta una hiriente ironía. Frío y privatizado Moscú se ha convertido en la segunda mayor comunidad de multimillonarios del orbe.

Distantes por la temporalidad. Resultantes de múltiples consecuencias. Las generaciones que concurren a Sochi podrían apuntar un itinerario alternativo. En el centenario de la primera revolución socialista, otro octubre encarna la posibilidad de trascender para el destino común de los condenados de la tierra. Espacio de concertación ideológica de la izquierda el movimiento de los Festivales… ha de rescatar la fuerza concientizadora que selló sus orígenes.

Los últimos 50 años compulsaron más cambios que lo realizados en todas las etapas previas de la humanidad. El desbordante proceso de tecnificación, los saltos en el terreno de la comunicación, la desproporcionada riqueza de unos pocos frente a la exacerbada miseria de las mayorías; trastocan el drama profundo de la desesperación.

Las maquinas dominan al hombre. La recuperación del empleo se desacelera en el mundo al mismo ritmo con el que decrecen las economías desarrolladas. Fruto de la crisis combinada, las migraciones alteran los imprescindibles equilibrios. Hoy más de la mitad de los 7 000 millones de habitantes de la Tierra viven en ciudades. Suicida concentración que advierte una macrocefalia social difícil de superar.

El planeta sangra. En guerra consigo misma la sociedad globocentrada se consume en la institucionalización de la violencia que origina. Los efectos corrosivos de un desarrollo industrial desequilibrado y sostenido sobre los hombros del Tercer Mundo. La crisis ética de la política. La reconfiguración utilitaria y simplificadora de los procesos culturales y saberes contemporáneos. Lejos de proyectar esfuerzos generan istmos en un análisis mutilado que no penetra la punzante realidad.

Dominio sobre la comprensión humana, la enajenación reduce la voz y le resta pujanza a la acción colectiva. Enmascaradas, otras condiciones se hacen presentes. Trasmutada la esencia del sistema y edulcoradas sus categorías es indispensable que volvamos a transformar la lucha económica en lucha política por el poder.

Mediante la fuerza o la corrupción, el capitalismo ha encontrado la forma de contener el potencial revolucionario dentro de su estructura. Una y otra vez lo ha absorbido. Ahondando las brechas, el genocidio espiritual del último siglo reforzó las ataduras ideológicas. Paralela a la sujeción económica la dominación cultural nos acostumbró a entender el universo desde el limitado prisma del colonizado. Un hado de retinosis pigmentaria que obliga a que giremos la cabeza y con su visión en túnel reduce progresivamente nuestra capacidad de interacción con la oscuridad.  

Dificultad dominante. La izquierda deja de mirar el rostro del otro para atender a su estómago. Sustituye su lenguaje por un adocenado cuerpo de consignas y posturas teóricas que la inhabilitan para un discurso coherente con el nuevo escenario. Enferma de fragmentación.

Absorta en la crítica revisionista levanta murallas invisibles que limitan la confluencia de intereses y el reconocimiento de metas comunes. Dispersa y confundida fomenta segmentaciones continuadas en los programas ideológicos. De espalda al contexto sustituye la transformación revolucionaria por la aparente quietud de las reformas que obtiene sin violentar las demarcaciones del sistema.

Proyecto intelectual por excelencia, una revolución se alza derrotando lo imposible. Imperio de voluntad consciente. En las expectativas que acumula encuentra a través del tiempo las claves para el entusiasmo. De ningún modo se logra solo de los súbitos acontecimientos que la desarrollan. Antes madura en la mete de los que la piensan, fecundan y conducen.

Espacioso y diverso el mundo relegado de millones de oprimidos debe acelerar su autoreconocimiento. La juventud, si es su intención, puede sanar la autoestima vejada y brindar oxígeno a los desgastados pulmones.    

Si de lucha se trata tenemos que alcanzar cambios perdurables. Reelaborar una producción conceptual que alimente y tipifique —sin calco ni copia— el desarrollo de los modelos nacionales. Colocar en primer plano la batalla contra la sigilosa contrarrevolución que se proyecta desde la cultura, instantánea y superflua, hacia nuestras estructuras mentales.

Repetidas con mecanicismo las significaciones nos encierran y restringen. Carentes de comprensión trascienden como palabrería estorbosa. Combatir el imperialismo implica ante todo comprenderlo. Decodificar su lógica interna. Ser lo suficientemente creativos para competir con su maquinaria. En efecto pelear contra él incluye la aspiración de paz, solidaridad y justicia social; pero eso únicamente, no nos es suficiente.

No existe en política un concepto simple de la unidad. Tampoco ha de hablarse en general de los jóvenes. Fluctuantes y en construcción, amabas nociones encierran vida, energía y dinámicas propias. Intereses y propósitos singulares que las modifican en los escenarios. Contradicciones que las determinan con mayor o menor inmediatez ante los avatares del tiempo. Una multitudinaria consigna no basta para atraparlas.

Tenemos mucho sendero por construir. O retomamos la lucha de clases o el grito de guerra permanecerá amputado. Proyectar la izquierda no podrá ser solo un haz de rebeldía natural. Hay que llenar el pensamiento, afirmar las concepciones, dialécticamente descifrar la atmósfera lesiva que tipifica nuestras vidas. El Festival de estos días no puede ser celebración; son muchos los que aguardan la improrrogable colisión de la juventud con los problemas que desafían al presente. 

Rubén Martínez Villena en su correspondencia describió con displicencia a la Sochi socialista. En octubre de 1930 de tránsito hacia el sanatorio de Sujum conoció la ciudad balneario que crece al amparo de la nevada cordillera del Cáucaso. Escogidas por Zeus, fueron esas las montañas carcelarias de Prometeo tras entregar el fuego a los humanos. 

Enfermo de tuberculosis Rubén quemaba su vida en aquel fuego provisorio. Como el titán griego se definió en el sacrificio. Nunca pudo ser formal su militancia. Nunca calma intelectual a la espera de mejores circunstancias. Hoy miraría con dolor de entraña a la Rusia que admiró, tan estratificada que cuesta trabajo encontrar relación entre los mundos que habitan pobres y ricos.

Puerto, más que isla, Cuba atesora una cultura de liberación. Forja de experiencias diversas, sincronía de lo universal y lo autóctono, pudo modelar un diálogo nacional que se expresó luego hacia la América Nuestra y a los recónditos parajes que exigieron la emancipación. Atesora el privilegio y la responsabilidad del ejemplo. Ahora, además de apoyar, le corresponde aprender con humildad de los que todos los días ponen el pecho ante la bala.

Absorto en el coro de gemidos que emerge de su dolor, el influjo de esa parte mayoritaria del planeta a la que pertenecemos por destino común ha de rejuvenecer. Progresistas y camaradas hemos de salir con urgencia a tender la mano, a reparar la injustica de siglos. La lucha vuelve a ser por el nunca inocente significado de las palabras y el objetivo liberador de las acciones. Depende de nosotros escribir que es lo siguiente. Bienvenido y útil sea este Festival, en tanto la voces vejadas de los nadie no queden silenciadas por el espumoso oleaje del Mar Negro.