Corrían los años 90 del siglo pasado y Cuba atravesaba el cruento Período Especial. A la sazón, la canción de autor también había entrado en crisis dentro del panorama de la música popular cubana. Se advirtió entonces una merma considerable de su presencia, debido a la diáspora de cantautores y trovadores, principalmente hacia España y Latinoamérica. Estaba en peligro la continuidad del movimiento.


Foto: Raúl Medina Orama


Toda una generación partió fuera de la Isla, entre ellos, los habaneros de la Peña de 13 y 8, integrada por la corriente emergente de Vanito Caballero, Boris Larramendi, Pepe del Valle, José Luis Medina, Luis Alberto Barbería, Alejandro Gutiérrez y Kelvis Ochoa, entre otros, embrión que daría lugar al grupo Habana Abierta.

La Nueva Trova había alcanzado su máximo apogeo en popularidad en la década precedente, al tiempo que se convertía en la canción revolucionaria por excelencia. Tuvo luego, en la llamada novísima trova, una continuidad estética, aunque no del todo ideológica. A lo largo del país se sucedieron peñas, giras, conciertos y eventos, que promocionaban dicho movimiento.

Por su parte, Santa Clara no estuvo ajena al contexto cultural de la época. Así que, teniendo como anfitriones a Amaury Gutiérrez, Julio Fowler y Carlos (Trova) Gutiérrez, y como organizadora a Leyda Quesada, entonces directora del Museo Provincial de Historia Abel Santamaría, surgieron los Encuentros de la Nueva Canción, efectuados en la ciudad en los años 1987 y 1988. Estos eventos, por desgracia, no pudieron tener continuidad, aunque asistieron figuras de la talla de Xiomara Laugart, Raúl Torres, Adrián Morales, Lázaro Horta, José Raúl García, Roberto Poveda, los hermanos Novo, y el grupo Canto Libre, entre otros cantores destacados de esa generación.

En los años 90 toda esa movida languideció, y la canción de autor quedó totalmente huérfana de espacios donde promover y exponer dicha manifestación musical a lo largo del país.

En los años 90 toda esa movida languideció, y la canción de autor quedó totalmente huérfana de espacios donde promover y exponer dicha manifestación musical a lo largo del país. Eventos como el Festival Pepe Sánchez, en Santiago de Cuba, y el de la Canción Política, en Guantánamo, acogían, sobre todo, la trova tradicional y sonera, o tenían escaso poder de convocatoria intergeneracional. Solo Los días de la música, evento nacional de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), le otorgaba alguna presencia a este tipo de canción.

Fue así que —a partir del antecedente de los encuentros en el Museo Provincial— en 1996, en el seno de la Dirección Provincial de la AHS de Villa Clara, encabezada entonces por el escritor Alpidio Alonso, y con Eliot Porta al frente de la sección de música, surge la idea de crear el Encuentro Nacional de Trovadores Longina canta a Corona.

Se promovería, de este modo, a la más joven y emergente generación de cantautores y, a la vez, serviría como espacio de intercambio con las anteriores hornadas para estimular la nueva creación trovadoresca contemporánea.


 

Hasta el árbol del centro

El primer Longina —como se le abrevia popularmente— comenzó una tarde invernal del jueves 9 de enero de 1997, día de conmemoración de la muerte del insigne caibarienense Manuel Corona, autor del tema que bautizaba al evento. La brisa seca del primer mes del año llevó a los peregrinos ese día a la tumba del bardo y su musa, hecho que devendría acto simbólico tradicional [1].

A las 4:00 p.m. ocurrió el concierto inicial del encuentro en la Casa de Cultura de ese municipio, al que asistieron los habaneros Alejandro Bernabeu, Michel Peraza, el dúo de Karel García y Carlos Lage, Silvio Alejandro Rodríguez y los espirituanos Delvis Sarduy y  Luis Ulloa. Del patio se presentaron en esta primera cita el trío Enserie, Alain Garrido y el dúo Evocación, integrado por Mayelín Pérez y Vionaika Martínez, que inauguró el recital con la canción Longina.

La segunda edición del evento no alcanzó el nivel de expectativas que el anterior había dejado en el público y los artistas. Presentó, sobre todo, problemas en su concepción y organización que atentaron contra la calidad esperada. Sin embargo, su logro fundamental fue el de haber mantenido la continuidad del encuentro. Como novedad, fueron invitados la destacada trovadora habanera Marta Campos, Ariel Barreiros (Cienfuegos) y Pavel Poveda (Ciego de Ávila), estos últimos aún con una incipiente obra musical.

Al tercer Longina, en el año 1999, asistieron como principales invitados el destacado compositor e intérprete del filin César Portillo de la Luz, Carlos Varela y Augusto Blanca. Además, los santiagueros William Vivanco y el novedoso dúo Postrova, y los cienfuegueros Ariel Barreiros y Yunior Navarrete, quien se presentó por primera vez.


Foto: Sonia Almaguer


La primera noche del cuarto Longina se lució con una descarga en El Mejunje de Teresita Fernández y Santiago Feliú, principales invitados del evento, y la vocalista habanera Rochy Ameneiro. Las principales actividades fueron las presentaciones de Teresita Fernández en el Teatro Universitario y en La Caridad y, el domingo, en El Mejunje, a propósito de su 60 cumpleaños. También se recuerda el concierto de Santiago Feliú el sábado 8 en el coliseo villaclareño, al que estuvo invitada la cantante Rochy. Los mejores eventos recordados por los cantautores y el público santaclareño fueron, sin lugar a dudas, la tercera y la cuarta edición del Longina.

Los mejores eventos recordados por los cantautores y el público santaclareño fueron, sin lugar a dudas, la tercera y la cuarta edición del Longina.

El quinto evento, en 2001, prácticamente estuvo dedicado a la compositora y trovadora Marta Valdés, que asistió por primera y única vez al Longina. Fue protagonista, además, de diversos momentos que quedaron por siempre en la memoria de los asistentes, como el concierto en la Sala Marta Abreu del teatro La Caridad, el viernes 9, y el encuentro al día siguiente con los anfitriones de la Peña de los Filimbusteros en El Mejunje. El concierto a piano de Gerardo Alfonso, el sábado 13, constituyó otro de los instantes imperecederos de esta edición. También se recuerda la aparición casi sorpresiva, el jueves 11, del famoso cantautor argentino Alejandro Lerner en El Mejunje, quizá el primer invitado foráneo en participar del Longina.  

El encuentro concluyó una fría y larga madrugada que prolongó la noche del sábado 13 hasta el domingo 14, con una descarga en la Uneac que luego continuó a ritmo de conga en el parque Las Arcadas. Encabezada por Yamira Díaz, la procesión cantaba el estribillo Longina tacaña, parafraseando el tema de Roly Berrío “Cupido tacaño”.

El sexto evento inició un miércoles 9 en Caibarién y, por desgracia, no alcanzó el nivel de calidad de los tres anteriores, tanto por su concepción como por su convocatoria. Sin embargo, trajo a tierra villaclareña algunas novedades como la presencia del trovador tunero Norge Batista, los habaneros Heidi Igualada, el dúo Karma e Inti Santana, y el dúo argentino de Rego y Esteban. Por la casa, estuvo por primera vez Yordan Romero.



 

Como principales momentos pueden citarse los conciertos de Yamira Díaz en la Sala Marta Abreu, el viernes 11, y el que pudiera considerarse la despedida musical de Santa Clara del trovador Levis Aliaga, el sábado 12, en el que tuvo como invitados a la vocalista Damaris Figueroa, Diego Cano y Zapato de Charol, además de Raúl Cabrera y Roly Berrío, sus compañeros del trío Enserie.

Comienza la siembra

A partir del séptimo encuentro, en 2003, el evento se convirtió en concurso para designar a los trovadores proyectos nacionales de la AHS, al desaparecer Los días de la música, donde se realizaba dicha audición. Como consecuencia, se afectó en gran parte la dramaturgia y concepción del festival. Como proyectos nacionales se seleccionaron en los años sucesivos a Inti Santana, Tony Ávila, el dúo Lien y Rey, entre otros.

La octava edición comenzó un miércoles 7 de enero y tuvo como novedad la incorporación masiva de municipios y un mejor diseño de los espacios. Por primera vez, los espacios se hicieron más personales y mejor caracterizados. Al año siguiente, además de las audiciones y descargas programadas, se presentó El Caimán Barbudo y Bladimir Zamora efectuó una conferencia memorable en la galería Pórtico, de la Casa del Joven Creador. El encuentro concluyó con un concierto en el teatro La Caridad del trovador Frank Delgado.

La décima edición, otra de las más logradas, empezó un jueves 5 de enero en el espacio habitual de La Trovuntivitis en El Mejunje. El viernes 6 quedó inaugurada la muestra Entre ruinas y luz, de la artista argentina de la plástica Hanna G. Chomenko; y el sábado 7 sesionó el encuentro teórico acerca de la trova, impartido por Joaquín Borges-Triana y Bladimir Zamora. Ese mismo día, el cantautor David Torrens estuvo en concierto en el teatro La Caridad y, más tarde, en la Uneac se presentaron los dúos Cofradía y Lien y Rey, y el trovador Diego Gutiérrez. La novedad por el patio fue la trovadora Yaíma Orozco.

Con un concierto de William Vivanco en El Mejunje y la presentación de La Trovuntivitis, el jueves 4 de enero se inauguró la oncena edición del Longina. Fue novedad la presencia de varios trovadores que luego cobrarían importancia en el panorama de la canción trovadoresca cubana, como el habanero Eric Méndez y el cienfueguero Nelson Valdés Viera.

El miércoles 9 de enero de 2008 comenzó uno de los Longina en los que más se vincularon otras manifestaciones artísticas. El evento fue dedicado al décimo aniversario del Centro Pablo de la Torriente Brau. Durante la semana se presentaron los documentales Que levante la mano la guitarra, sobre Silvio Rodríguez; Donde habita el corazón, acerca de Vicente Feliú, y otro sobre la vida de Noel Nicola, estos dos últimos realizados por Carlos León. También se puso a disposición del público el audiovisual Habana Abierta en La Tropical, de Jorge Perugorría, y se insertaron en la actividad varios videoclips de la trova cubana. Además, se presentó el cancionero Una guitarra, un buen amor.

Ese año quedó inaugurada en la galería Pórtico la muestra fotográfica Grandes momentos de la trova, y se terminó la jornada con el concierto de los trovadores incluidos en el disco Raspadura con ajonjolí. Ellos fueron: Adrián Berazaín, Mauricio Figueiral, Raúl Marchena, Michel Portela, Yordan Romero, Yaíma Orozco, Pedro Beritán, Alito Abad y Rubén Lester. Por primera vez asistieron al festival el entonces trío Enfusión, de Bejucal, y el dúo espírituano Aire y Madera.

El Longina de 2009 fue dedicado al 25 aniversario de la fundación de El Mejunje e inició un miércoles 7 de enero. Durante el evento se presentaron los discos La voz del Diablo Ilustrado, Del verso a la canción y la antología Te doy una canción, del Centro Pablo, dedicada a Silvio Rodríguez. Entre las presentaciones más recordadas se encuentra el concierto de Santiago Feliú junto a la cantautora e instrumentista Yusa.

El evento de 2010 comenzó junto a una onda frontal el miércoles 6. Se conmemoraba ese año el aniversario 60 del fallecimiento de Manuel Corona. Fue de los encuentros en los que se propició que los cantautores se presentaran acompañados por sus bandas. La inauguración estuvo a cargo de La Trovuntivitis en el teatro La Caridad y, a continuación, se efectuó una descarga en la Uneac con el grupo Enfusión. Durante esos días, el periodista Joaquín Borges-Triana ofreció una conferencia sobre la canción cubana contemporánea, y se lanzó su libro La luz, bróder, la luz, junto a La primera piedra, de Ariel Díaz.



 

Entre las principales presentaciones destacan los conciertos de Tony Ávila y su grupo en El Mejunje; el del dúo tradicional Así Son, el viernes en la Uneac, y el de Karel Fleites y Asunto mío, en el cine-teatro Camilo Cienfuegos.

Durante el evento quedó inaugurada una muestra fotográfica de Kaloian Santos sobre los A guitarra limpia, en el Centro de Patrimonio. Se lanzaron los CD Todos para uno, de Yaíma, Yordan y Michel, y La marcha no se detiene, de Raúl Marchena. También se recuerda la tertulia Réplicas del trovador, con el escritor Yamil Díaz y el cantautor Rogelio Rosales. La joven Yaíma Orozco realizó también ese año un recital junto al Cuarteto de Maykel Elizarde en el teatro La Caridad. El Longina concluyó con un concierto de Kelvis Ochoa en el mismo coliseo y la posterior descarga en la Galería de Arte.

En la edición 15 del Longina los principales acontecimientos fueron el lanzamiento del disco Una canción para Miguel, con temas a partir de textos del poeta español Miguel Hernández; la presentación del libro Silvio, aprendiz de brujo, además del cuaderno Memoria A guitarra limpia, acciones auspiciadas por el Centro Pablo; y por último, el concierto de Gerardo Alfonso el sábado 8 en el teatro La Caridad.

El encuentro del año 2012 inició el jueves 5 de enero en la descarga de El Mejunje, con la entrega del sello 25 Aniversario de la AHS a La Trovuntivitis y el lanzamiento del libro La vena del centro, del escritor y periodista santaclareño Alexis Castañeda.

Los principales momentos de este Longina fueron, el viernes 6, el concierto de la trovadora Yaíma Orozco y el trío Palabras en el teatro La Caridad y, al día siguiente, la presentación en el mismo coliseo del destacado cantautor Pedro Luis Ferrer. Por la casa fue novedad la asistencia de Yatsel Rodríguez.

Entre lo más destacado de la duodécima edición del evento estuvo el concierto ofrecido por David Torrens el sábado 12 en el teatro La Caridad, en el que estuvieron como invitados los integrantes de La Trovuntivitis.

Uno de los encuentros más logrados fue verdaderamente el Longina del año 2014, por el nivel y calidad de las presentaciones y los invitados. Sin embargo, el Longina 2015, que estuvo dedicado a homenajear la figura de Santiago Feliú, fallecido hacía poco tiempo, inició con un mal sabor, debido al fallo de la visita del cantautor León Gieco.

La edición 20 del Longina inició con la inauguración de una muestra fotográfica que recogía gran parte de la historia del evento. Horas más tarde, le sucedieron las presentaciones del trío Palabras, Juan Campos y Vionaika Martínez, en el patio de la Galería Provincial de Arte. El concierto estelar de esa primera noche en el teatro La Caridad estuvo a cargo de la popular y talentosa compositora Yusa.

En las mañanas y en las tardes ocurrieron talleres y conversatorios en la Casa del Joven Creador y en la Uneac. Esta vez arribaron a la provincia cantores asiduos de anteriores encuentros y otros como Marta Campos, Gerardo Alfonso, Inti Santana o Ray Fernández, que hacía cierto tiempo no se presentaban en la provincia.

El jueves 7, antes de la descarga de La Trovuntivitis, el cienfueguero Ariel Barreiros ofreció un concierto en la sala Margarita Casallas de El Mejunje. Las descargas finales cambiaron esta vez su sede para la Galería de Arte. Uno de los espacios más colmados de público fue el concierto de Ray Fernández en El Mejunje, y se agradeció la aparición a última hora de Tony Ávila. Para muchos, fue una de las ediciones más organizadas y trascendentales de los últimos años, que inicia una nueva proyección en las memorias del Longina.

 

Notas:
1.  El nombre del evento, Longina canta a Corona, se debe a Eliot Porta, quien se inspiró en el ambiente creado en aquellos años por el traslado desde La Habana de los restos mortales de Longina, el amor idílico del legendario trovador Manuel Corona, hasta el cementerio de Caibarién, donde ahora descansan ambos.

Tomado de la Revista Guamo