Parece que fue ayer cuando a comienzos del decenio de los 80 escuché por primera vez algunas de las canciones de Frank Delgado. De entonces a acá, he sido un admirador de su quehacer, no solo como trovador sino además como activo promotor cultural, faceta que le ha llevado a ser en determinado momento productor artístico de un sitio como El Sauce o impulsor y anfitrión de peñas, como la que ha llevado a cabo en el anfiteatro del Almendares, los sábados a partir de las seis de la tarde.
 

Frank Delgado
Frank Delgado en concierto. Fotos: Internet
 

Ya en lo referido a su trabajo como trovador, desde hace algunos meses está circulando entre los trovadictos su nuevo disco, el fonograma titulado Mas, vocablo que tiene una doble lectura pues, por una parte, se refiere al segundo apellido de Frank, y por otra, apunta al hecho de que estamos ante un álbum en el que él invita a otras figuras a compartir el canto a lo largo de los distintos temas del CD.

Quienes se mueven en torno al mundo de la discografía, conocen la teoría que se refiere a que en la carrera de un artista, por lo general a la hora de hacer recuento, se suele hablar de un fonograma como su obra cumbre. En el caso de Frank Delgado, he expresado en artículos, ponencias, cursos y hasta en uno que otro libro, lo que representa, no ya para su trayectoria sino para toda la producción cubana de la esfera, el álbum Trovatur. Ese material, que vio la luz en 1995, pasará a la historia por ser, junto al CD Como los peces, de Carlos Varela, uno de los más acertados testimonios de la dura etapa que por entonces nos tocó vivir.

Veinte años después y cuando se aproxima a las seis décadas de vida, Frank se nos aparece con una producción como la recogida en Más, que según mi punto de vista, representa el mejor de sus discos, sobre todo desde el prisma musical. Por tanto, Delgado consigue la proeza de tener en su obra un par de álbumes de obligatoria mención.

En Más nos volvemos a reencontrar con el Frank de un decir irreverente y transgresor, un discurso ideoestético que ha motivado el resquemor de algunos ante el carácter problémico de la propuesta del trovador. Desde el punto de vista musical, se destaca la nómina de invitados que comparten con Delgado la interpretación de sus composiciones (Kelvis Ochoa, Pancho Céspedes, Ray Fernández, Buena Fe, Pablo Milanés, Issac Delgado, David Torrens y Los Van Van), los excelentes músicos que intervienen como instrumentistas y lo efectivo de los arreglos orquestales, en su mayoría escritos por el bajista Justo Aboy (se exceptúan los cortes “Educación Formell”, a cargo de Efraín Chibás, y “Milan Kundera”, por el propio Frank Delgado), un nombre al que recomiendo prestar atención en lo adelante.
 

Portada del CD
 

Entre las piezas del CD que valoro como imperdibles y de obligatoria audición, están “El búfalo y la moringa”, “S.O.S.” (con Pancho Céspedes), “Milan Kundera” (con Ray Fernández), “La corazonada” (con Buena Fe), “Boleros de victrola” (con Pablo Milanés y para mí, lo de mayor impacto en la producción), “Orden del día” (con Issac Delgado), “Ermitaño del amor” (con David Torrens) y “Educación Formell” (con Los Van Van). Aunque algunos de estos temas son difíciles de asimilar por quienes no posean una mentalidad abierta, si fuesen difundidos de manera apropiada por los medios de comunicación (cosa más que improbable dado que en Cuba la superestructura no se ha transformado tanto como se ha pretendido), estoy convencido de que recibirían la aprobación del gran público.

Así pues, con su disco Más, grabado en el estudio personal del trovador, Frank Delgado corrobora aquello de que mientras más viejo, mejor.