Ya tenemos 16. Podemos recibir y dar amor sin restricciones. Podemos viajar solos fuera del país, y solos volver. Podemos, al fin, ver películas para adultos. Algo fue gestándose en nosotros y hoy eclosiona. La Muestra Joven nace otra vez. La misma de hace doce meses y de algún modo otra, signo de que no se detiene, no se acomoda.

Queremos reconocer a todos los que por quince años hicieron de este un evento respetado y coherente. El desvelo de su productor general hasta ayer, Yumey Besú; de su hasta ayer asesora general, Sara Vega Miche; y especialmente, de nuestra Marisol Rodríguez, en quien siempre hemos tenido una amiga y una madre. No la veremos ya al frente del equipo, pero tampoco nos abandona. Ahora su labor se concentra en Haciendo Cine, sección que arriba a su décimo aniversario desde que ella misma la fundara junto con Jorge Luis Sánchez.


Cartel de la 16 edición de la Muestra


El contexto en el que la Muestra se realiza ha variado notablemente respecto a los primeros años. También la nómina de autoresy obras, mucho más heterogénea en cuanto a resultados individuales. Los jóvenes que han alcanzado una proyección internacional no ven ya en el evento el único espacio donde exhibir sus películas, ni siquiera el primero. Sin embargo, este sigue siendo el nicho que hace posible su encuentro con el público de la isla. Al mismo tiempo, la Muestra es todavía esa meta a la que aspiran decenas de realizadores en formación. No olvidar ni a unos ni a otros es uno de los mayores retos del trabajo que hacemos, encaminado a dotar a todos de algún sentido de pertenencia que los una y los arraigue, sin impedirles volar.

En la edición 16 encontraremos menos animados y documentales que en años anteriores. Si nos fijamos en estos últimos salvando el caso de realizadores ya consagrados en el género, preocupa advertir la poca emergencia de voces nuevas.La ficción nos traerá en cambio un buen número de obras, todo un repertorio de historias que aguzarán nuestra visión de lo real. Debemos destacar la presencia de un conjunto de piezas, tanto en ficción como en documental, que exploran formas de representación alejadas de todo convencionalismo, estimulante tendencia que se va afirmando lentamente para bien del cine “adulto”, tan urgido de una fuerte sacudida.

Este año damos inicio a una nueva sección denominada Bonus. En ella son agrupados algunos títulos que no fueron elegidos para el concurso, pero suponen la entrada o el reencuentro con realizadores en pleno desarrollo, que proponen temas relevantes en el contexto cubano. Estimables más allá de un criterio de calidad –siempre en disputa–,no podríamos dejarlos fuera a riesgo de descompletar el mapa de la producción joven. Buscamos conciliar así dos criterios históricamente encontrados, el que apuesta por la pluralidad de la Muestra a toda costa, y el que le reclama una curaduría más rigurosa y atractiva.

Y es que la Muestra ha ayudado a promover un cambio en nuestras maneras de concebir el audiovisual. Al igual que sus fundadores, la entendemos no solo como un evento de seis días al año, sino también como un espacio de formación alternativo y continuo, complementario a la academia. Prueba de ello es que, solo de la 15 a la 16, hemos organizado o acogido unos seis talleres de distintas especialidades o con perfil teórico, entre ellos Primer Corte.Este se mantendrá con frecuencia anual alrededor del mes de octubre, como penúltima estación de muchas obras que luego podrían ser exhibidas o participar en el Haciendo Cine.

Dedicamos nuestro homenaje a la figura de Bernabé Hernández (1938-2011), prolífico documentalista del ICAIC cuyo último filme –como por gracia de la juventud– concursara en la 5.ª Muestra. La selección de doce obras suyas que verá el público fue conformada a partir de un conjunto no muy mayor, ese que fuera telecineado a tiempo por manos sabias, pero hoy resulta insuficiente y de baja calidad técnica. No pretendemos hacer una antología, sino apenas compartir aquello que nos ha conmovido de entre lo poco a lo que tuvimos acceso. Ojalá este gesto nos impulse a todos a velar mejor por el futuro de nuestro patrimonio audiovisual.

Contaminaciones llenará el lobby del Chaplin con piezas de videoarte, una expresión artística deudora del cine pero que trasciende sus fronteras. Podremos hallar desde cineastas consagrados hasta novísimos artistas plásticos; desde obras que concursaron en la Muestra cuandose abriera un espacio a esa manifestación, algo huérfana a ratos, hasta otras luego rechazadas por no acogerse al criterio que suele fijar nuestra curaduría. Como si no bastara, un encuentro teórico sobre las características y lógicas de recepción del audiovisual amateur, nos traerá la respiración agitada de este país anchísimo que se expresa al margen de festivales y academias.

Hace poco descubrimos que en los spots promocionales de la Muestra nunca habían aparecido los nombres de nuestros cines. Ni siquiera la palabra cine. Misterioso gazapo, cuyo origen no alcanzamos a descifrar. ¿Omisión deliberada? ¿Cauta operación de mímesis? ¿O una forma de decir que no era puro cine, que no era cine puro, que el cine siempre es más y más?

Hemos crecido lanzando mensajes oscuros. Asustando un poco siempre (jaulas vacías, cuchillas afiladas, llaves en la columna, tentáculos sangrantes), pero siempre trabajando por la cultura de este país, también necesitado de nosotros.

Somos los hijos raros. Detrás de esa pared sedosa todo era ruido y desaliento, pero al salir fuimos palabra y luz. Somos la Muestra que permanece, el cine alado que será.

Tomado de Bisiesto No. 0, boletín de la Muestra Joven ICAIC