Un sombrerito callado fue la exposición fotográfica que inauguró esta mañana la Sala Dora Alonso de la fortaleza San Carlos de La Cabaña. Dedicada a los niños y las niñas —al igual que las presentaciones en ese espacio—, la muestra reúne 18 piezas realizadas por estudiantes de la Escuela de Fotografía Creativa de La Habana, que serán expuestas hasta el cierre de la Feria en la capital, el próximo día 19.

De acuerdo con su director, Tomás Inda, con la expo se celebra el aniversario 50 de la Editorial Gente Nueva, sello especializado en publicaciones para niños y jóvenes que ha guiado a varias generaciones de cubanos con títulos imprescindibles de la literatura universal.

Entre los volúmenes que la editora presentará en la cita literaria vale destacar La niña y el elefante, de Frei Betto; Un viaje por el Caribe de la A la Y, de Mario Picayo; los minilibros La batalla de la luna rosada, de Luis Darío Bernal, y Cada uno a su oficio y La exposición de París, poema y narración de La Edad de Oro, de José Martí.

Para la humildad, un cisne

Desde 1994 Rubén Darío Salazar dirige Teatro de Las Estaciones. Pero más que dramaturgo, director teatral, actor, investigador —todos justos calificativos—, Rubén Darío es un amante de la literatura y un convencido de la capacidad del arte para transformar el mundo. Comprometido con el teatro para niños y niñas desde el comienzo de su trayectoria, este santiaguero recibió hoy la Distinción a la Humildad Dora Alonso, la cual consideró el mejor regalo que podía hacerle la editorial cubana Gente Nueva.


 Teatro de las Estaciones, grupo dirigido por Salazar, ha sido ubicado en la vanguardia del movimiento de teatro de figuras en Cuba.
Foto: Tomada de Internet

 

El reconocimiento distingue a quienes han dedicado su vida al trabajo con los más pequeños. Aludiendo al clásico de Hans Christian Andersen, El patito feo, emplea un cisne como galardón recordando que, con paciencia y entrega, toda obra es posible.

“Creo que debemos promocionar siempre la buena literatura, sea cubana o universal —comentó el laureado—. Fui un niño que tuvo la suerte de criarse leyendo lo mismo a Nicolás Guillén que a Dora Alonso, Froilán Escobar o Eliseo Diego, autores que le dan al alma infantil un maravilloso sostén nacional. Y luego pude entroncar esa literatura con Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez; El pequeño príncipe, de Antoine de Saint-Exupéry; Charles Dickens...”.

Sobre el teatro para niños opinó que constituye un fuerte elemento para cultivar los hábitos de lectura. Cuando termina un espectáculo como Una niña con alas, explica, “quieres saber las adivinanzas, las poesías; descubres La flauta de chocolate, Palomar… un mundo escondido.

“Si haces teatro, no es coherente prescindir de una gama de autores de ese corte. Las Estaciones ha hecho a Dora Alonso, Andersen, Martí, Norge Espinosa...; hemos ido de la literatura escrita a la musical y hecho obras como Un ballet para muñecos, La caja de juguetes, Pedro y el lobo… Hay un mundo maravilloso en el que el teatro puede aportar a la estética y la espiritualidad sonora y visual; además de al patrimonio cubano. Es el poder más fuerte que puede tener la escena para la infancia”.

La Distinción Dora Alonso fue entregada, además, a las autoras Maya Ombasic, del País Invitado de Honor (Canadá), y a la sueca María Gripe, en el 95 aniversario de su natalicio.