Las retrógradas palabras del presidente de los Estados Unidos Donald Trump, pronunciadas el viernes pasado contra Cuba, han sido rechazadas por los más diversos sectores de la sociedad cubana. Son declaraciones retrógradas, irrespetuosas y anexionistas, que nos remiten a la Guerra Fría. Las reflexiones de los artistas e intelectuales de nuestro país han entroncado en esta misma línea de repulsa.


Fátima Patterson. Premio Nacional de Teatro 2016. Foto: La Ventana


Sobre este asunto el realizador de televisión y crítico de la música Guille Vilar expresa: “Las palabras de Trump no son más que el reflejo de la prepotencia por parte del gobierno de los Estados Unidos. Su actitud es la cara de la prepotencia imperial que se creen con todo el derecho de imponer sus puntos de vista al mundo, pero al mismo tiempo tengo la certeza de que mientras más firme sea su arrogancia los cubanos sabremos enfrentar semejante potencia juntos a los pueblos progresistas del mundo.

Fátima Paterson, directora teatral sentencia: “Las declaraciones del presidente de los Estados Unidos son un despropósito. Nos toca a los artistas e intelectuales de ambos países construir puentes, establecer alianzas, para contrarrestar la embestida retrogradas de Donald Trump”.

En esa misma cuerda apunta la Dra. Graziella Pogolotti: “Se ha comentado que las declaraciones de Trump se remiten a un regreso de la Guerra Fría. Pienso que es un retroceso que va más allá de aquellas circunstancias. Es la vuelta al lenguaje prepotente imperial más primitivo. Desconoce los atributos de la soberanía nacional. Ofende a los cubanos de la isla, a los residentes en el exterior que mantienen vínculos con su país y a las numerosas personalidades e instituciones norteamericanas que están interesadas en mantener un diálogo respetuoso con nosotros. Es el anuncio de nuevas formas de anexión, que va a contracorriente de la tendencia internacional, al dialogo constructivo expreso en la actitud de la Unión Europea y la posición asumida por el Papa Francisco”.

La fortaleza de nuestras ideas, la unidad de la nación cubana, el apego a nuestros principios y valores, son las armas que distinguirán a la cultura, ante esta embestida condenada a la derrota.