La calidad de los textos de la música popular bailable cubana siempre ha quedado en entredicho. Canciones que hoy conforman el repertorio más tradicional, en su momento fueron fuertemente criticadas. Sones como Suavecito, La cachimba de San Juan o Échale salsita eran considerados groseros y lascivos, a pesar de la preferencia, por utilizar lenguaje popular y en algunas versiones, términos marginales.

Es cierto que el lenguaje empleado en estas composiciones es muy directo —en ocasiones demasiado—, pero la música popular de ritmo rápido siempre ha usado como medio de expresión los textos jocosos. El describir situaciones sociales, políticas, criticar a algún personaje o actitud particular provoca el uso de frases populares, comunes a todos los receptores (bailadores) para que puedan ser descodificadas sin mayor esfuerzo.
 

Juan Formell
“Mi referencia es el público cubano ante todo y el cubano es muy exigente en esto”. Foto: Internet
 

El 4 de diciembre de 1969 se estrena una nueva orquesta: Los Van Van. Las letras de sus canciones se apoyaban en la fuerte tradición de elementos estructurales de los textos bailables: la alegoría, la crónica de lo popular y el humorismo. Los compositores recurrieron a mecanismos reiterativos, a una notable expresividad y plasticidad, a recursos eufónicos y rítmicos, que difícilmente encontrarían validez en la poesía escrita.

El estribillo es el elemento que mayor repercusión tiene. Con la misma característica de pregunta-respuesta de los cantos africanos, el cantante improvisa una frase y el coro la repite una y otra vez. En la mayoría de las ocasiones se basa en un vocabulario coloquial y de doble sentido, sensual y picante, apto para la heterogeneidad de público a la que está dedicado. Sin embargo, los enunciados varían en dependencia del tipo de receptor. La creatividad, las vivencias y la propia experiencia extralingüística del público pueden provocar que la misma frase tenga sentidos diferentes. Eso lo sabía Juan Formell. Lo aprovechó, lo explotó y le resultó.

Una vez el maestro Formell comentó: “Me dicen que las letras nuestras son locales. En la parte musical mi referencia es el público cubano ante todo, y el cubano es muy exigente en esto”. Puede que las canciones sean en español y a simple “oído” cualquier hispanohablante las entienda, pero significarán diferente si las escucha un cubano.

Escojamos tres frases del repertorio de la orquesta de los años 80: Dale con el corazón, La Habana no aguanta más, Ese tiene la titimanía; descontextualicémoslas y devolvámoslas al pueblo del que se nutrió el compositor. ¿Qué ocurriría? ¿Perderían sentido, o inconscientemente trataríamos de darle un sentido otro a la frase? Sin percatarnos de que inconscientemente, el referente nos hace tararearla como en la canción una y otra vez.

Las frases anteriores puede que denotativamente parezcan fáciles de descodificar, para hablantes cuya realidad extralingüística es otra, para quienes ven la insularidad desde la otredad de la distancia, desde el extrañamiento hacia un pueblo que ríe con sus desgracias o que arma una rumba con la sola frase Dale con el corazón. Pero todos los enunciados tienen un significado que juega con la connotación, que puede tener uno o mil sentidos, pues resulta bien complejo tratar de delimitar el sentido recto de la frase dentro de la propia canción.

La connotación no solo varía en dependencia del origen —país— del receptor; es importante considerar que para los propios seres inspiradores de Formell, sus canciones pueden acercarse o alejarse del sentido primero en dependencia de otras variables como la edad, el sexo o el nivel de instrucción.

En el caso específico de estas frases, que son un pequeño ejemplo de una investigación más amplia [1], se llegó a la conclusión de que su conocimiento de la canción a la que corresponde aumenta con la edad, puesto que pertenecen al repertorio de los años 80 y mientras mayor sea el público, mejor conocerá el referente musical. Sin embargo, esta conclusión no excluye que los más jóvenes las utilicen, pero totalmente alejadas de su significado original. Esto demuestra que Los Van Van las tomó, las usó y las devolvió al habla resemantizadas. Actualmente nuestra juventud las usa sin conocer el significado anterior, las utiliza a la manera de Van Van, muchas veces sin saber que ellos les cambiaron el sentido.

Con relación a los niveles de instrucción ocurre algo curioso, pues no existe variación importante entre las personas que conocen las frases, lo que se explica con fuerte impacto de la orquesta en todo el pueblo. Y si observamos la variable sexo, tanto hombres como mujeres conocen y utilizan las frases. Sin embargo, es mucho más común que los hombres las utilicen con referentes sexuales, mientras que las mujeres se mantienen más cerca del significado musical o las extrapolan en ámbitos mucho más generales.

¿Por qué sacar a relucir estas variables? Para poder analizar el grado de connotación que sufren las frases usadas en las canciones de Los Van Van. Para demostrar que aun tratando de darle otro significado, o extrapolándolas, a los cubanos nos es muy fuerte la atadura al imaginario creado por Formell.

En el caso de la frase Ese tiene la titimanía, la mayor parte de las veces es usada como en la canción, es poco usada por las mujeres y la mayor parte de las variaciones no se aleja del todo de su significado, pues oscilan entre zalamero, intranquilo, promiscuo o nervioso. La Habana no aguanta más está demasiado arraigada a su creador Juan Formell, y la tendencia es a utilizarla de la misma manera que en la canción; pero hay ocasiones en las que el contexto se vuelve más abarcador y deriva a una situación polémica, a la molestia de alguien o a eventos que no tienden a durar mucho.

Por último, la frase Dale con el corazón, a mi entender —me convierto aquí en víctima irreversible de “eso que anda”—, es Juan Formell. Puede ser usada en cualquier situación lingüística, en la casa, en el deporte, en la religión, para animar a alguien o a nosotros mismos; pero darle a algo nuestro corazón, es mucho más que una frase de Los Van Van, es el regalo que nos dejó el maestro, es saber que donde quiera que la escuchemos, estamos escuchando a Cuba, te estamos escuchando, Formell.

 

Nota:
 
[1] Investigación realizada por la autora como trabajo de diploma en 2015, para la licenciatura en Letras: Enunciados fraseológicos en la cancionística de Los Van Van en el periodo de 1980 a 1989: Análisis de una muestra de 36 informantes.