Pocas horas después de conocerse la noticia, ellos ya estaban en las calles, armados con sus cámaras. Nadie los convocó ni les encargó alguna misión. Querían verlo todo con sus propios ojos y a través de sus lentes. Nunca pensaron en publicar o exponer esas imágenes, fotografiaban para sí mismos y, tal vez, para el futuro.
 


Foto: Jorge Ricardo


La muerte de Fidel tocó una fibra esencial en Daniela Muñoz Barroso y Jorge Ricardo Ramírez. Nacieron en 1994 y 1990, respectivamente, y están por graduarse como directores de fotografía en la Universidad de las Artes (ISA) de Cuba. En vida, Fidel pudo ser motivo de inspiración para ellos, como lo fue para tantos artistas cubanos y extranjeros. Pudo ser, ya no lo sabremos. 

El hecho es que desde el 26 de noviembre hasta el instante en que las cenizas de Fidel se fundieron con esa enorme y simbólica piedra del Oriente cubano, los obturadores de Daniela y Jorge no cesaron de disparar.

Todo interesó a los jóvenes artistas. Desde una escalinata diferente, una larga fila, una calle que espera el paso de la Caravana, una noche multitudinaria, una lágrima perfecta que se asoma en un rostro surcado por los años, hasta una sonrisa triste.

Sus carpetas atesoran cientos de fotos, las hay sorprendentes, tradicionales, informativas, construidas… Posan para ellos sus familiares y amigos o son apresados en un instante íntimo, doloroso, que no percibe el lente que le mira porque, en medio de la multitud, están también solos con sus pensamientos. Se dejan fotografiar el anciano con barba blanca rebelde y el minusválido que rodó su silla hasta el borde de la carretera para ver pasar el armón inolvidable.

Daniela y Jorge se lanzaron a las calles de La Habana y no les bastó con el dolor de los capitalinos, quisieron ver el de todo un país. Y al final, además de sufrimiento, sus imágenes reflejan gratitud y lealtad. Es por ello que con el título Despedida, la revista cultural La Jiribilla expone, a partir del 26 de enero, las piezas fotográficas de dos jóvenes que, convocados solo por el amor y el compromiso, acompañaron el hasta siempre a Fidel.