Aunque recientemente declaró no sentirse una artista muy seguida en Cuba, su país natal, a estas alturas no caben dudas de que Daymé Arocena es una de las intérpretes jóvenes con mayor poder de convocatoria en la Isla. Sin haberse dedicado a un género popular, pero mezclando los tradicionales con el jazz que tomó como bandera, a la cantante no se le resiste público alguno. Ha sido descrita por el diario británico The Guardian como “Cuba’s finest young female singer” [1] (la mejor cantante joven femenina de Cuba); y su segundo disco Cubafonía fue reconocido por el periódico español El Mundo como “el lanzamiento de música más impactante vinculado a la isla desde los tiempos de Compay Segundo” [2].
 

Como en todos sus conciertos, comenzó cantándole a sus santos.  Foto: Gabriel Guerra Bianchini
 

A esas opiniones ha hecho honor desde su “relanzamiento” en la Mayor de las Antillas, donde —como ha sucedido con buena parte de los músicos adscritos al jazz— se le conoció después de haber triunfado en el exterior. Su concierto el sábado pasado en el teatro Mella, incluido en la jornada que precede al Festival Internacional de Jazz, mostró a una cubana que canta y agradece a sus santos; que sube descalza a las tablas del mismo modo en que caminaron los esclavos africanos y buena parte de sus descendientes criollos; y que, sobre todo, se entrega completa al disfrute, sin ambages ni falsas cubiertas.

Además de agotar las butacas del Mella, Daymé repletó los pasillos del teatro, cantó con el público, contó sobre su amistad con tres grandes amigos, colegas que la acompañan a todas partes: los muchachos de Real Project, y viajó de Nueva Era a Cubafonía, su última producción que presentó esa noche por primera vez en Cuba.

Negra y blanca como el Ying y el Yang, como el equilibrio perfecto que se advierte en su voz mientras interpreta un tango-congo lo mismo que una guajira, un bolero o un changüí, unidos, claro, a su omnipresente jazz; Daymé demostró que se puede tener tantas vidas en sus 25 años como las que han hecho la historia cubana. Y es que Daymé canta a sus antepasados y, al mismo tiempo, mantiene la frescura de los veinte y de las nuevas tendencias que se incluyen en el género jazzístico.

“Algo está cambiando en la música cubana”, repiten varios medios de prensa cuando se refieren a la joven cantante y compositora. Y no existen dudas. La música cubana, y el jazz en particular, cambian cada día y se contemporizan al tiempo que afianzan sus raíces. En esa línea, seguiremos escuchando de Daymé, la nueva joya del jazz en Cuba.

Notas:
 
[1] Daymé Arocena: Cubafonia review – Cuba's finest young female singer. Recuperado de: https://www.theguardian.com/music/2017/mar/16/dayme-arocena-cubafonia-review-cubas-finest-young-female-singer
[2] Daymé Arocena: Cuba siempre vuelve. Recuperado de: http://www.elmundo.es/cultura/2017/04/26/59005165268e3e1f748b4656.html