Cuando en 2014 me acerqué por vez primera a su obra, más allá de lejanas referencias por alguna u otra canción radiada o espacio cultural en la provincia más occidental de Cuba, Yamira Díaz se mostró desenfadada y defensora a ultranza de la trova, que tomó como parte de su vida hace ya tres décadas.

De pequeña estatura y muy locuaz, es una persona intensa en los afectos y cree vital compartir con los amigos las dos cosas no profesionales que adora: conversar y tomar café, y al igual que a la familia, considera a sus músicos personas muy importantes, quienes forman parte del círculo de su vida.


Yamira Díaz: “Lo que más me gusta es componer canciones”. Fotos: Rafael Fernández Rosell


Poco más de tres años después de nuestro encuentro, la especialista en primer grado en Embriología —por amor a las ciencias—, sigue irradiando sus ganas de crear, pese a los mil y un tropiezos que aún persisten para los exponentes del género.

Contenta por su próxima participación en el Primer Encuentro de Cantoras, a celebrarse en La Habana con la presencia de féminas de Cuba y algunas naciones de Latinoamérica, accedió a dialogar sobre su obra y la trova en general.

 

Teniendo en cuenta tu prolífica carrera y que eres autora de más de un centenar de canciones, ¿cómo llegas a la música?

Durante toda mi niñez estuve apoyada en la música para mi formación, porque provengo de una familia en la cual confluyen instrumentistas y profesores. Al concluir la primaria, comencé los estudios de guitarra con el profesor Domingo Chamizo, aunque no pude culminarlos debido a mi inclinación hacia las ciencias.

Por ello me hice médico y especialista en Embriología, sin dejar de lado el arte, pues en la universidad ya escribía mis canciones e intercambiaba con aficionados muy talentosos, como el actor Jorge Luis Lugo o el escritor Nelson Simón, ambos pinareños.

Una vez terminada mi especialidad, sentí otras necesidades que iban más allá de andar con la guitarra, en parte por el dinamismo de los códigos de la música, de ahí que estudié canto y me gradué de nivel medio. No obstante, continuaba de manera paralela en el departamento provincial de genética.

En el año 2000 conformé la agrupación, incluida en el catálogo profesional de la Empresa Provincial Comercializadora de la Música y los Espectáculos Miguelito Cuní. En los inicios no sabía lo que quería, pero indiscutiblemente fue una nueva etapa de mi existencia.

 

¿Cómo concibes tu creación musical?

Lo que más me gusta es componer canciones, algo que no se aprende en ningún sitio y brinda una sensación de libertad desde todos los puntos de vista. He escrito música para niños, teatro y audiovisuales. Este tipo de música incidental la dejé hace algún tiempo, pero la atesoro con cariño e interpreto ciertos temas.

Es muy difícil trabajar para niñas y niños, primero porque siempre hay adultos detrás; segundo, por el estudio que requiere en dependencia de las edades, aunque nos divierte muchísimo y nos ayuda a reconciliarnos con el medio que nos rodea.

He grabado varios discos, una buena parte de ellos en calidad de antologías, como es Trovanima.cu, fonograma de seis trovadores con Bis

Music; la colección de canciones de El diablo ilustrado; algunas del Centro Pablo de la Torriente. Una muy querida fue la del concierto por los 60 años de Silvio Rodríguez, premio especial del Cubadisco.

También, el álbum Acabo de soñar, en saludo al aniversario 150 del natalicio de José Martí, y en el cual musicalicé algunos de sus versos.

Otro álbum que hicimos en el estudio Abdala, del sello Unicornio, fue Contracorriente, un material que tuvo amplia promoción y sobre todo me enseñó cómo quiero hacer mi trabajo.

 

¿Cuál es el estado actual de la trova cubana?

La trova ha sido la banda sonora por excelencia de la Revolución cubana, y cuando se dice Cuba, se dice trova. Esto fluyó hasta el momento en que se extendió la globalización, pero cuando apuestas por lo realmente valioso, las tendencias o estilos no trascienden.

Trovadores hay y habrá siempre, y el tiempo decantará en dependencia de los intereses de cada cual. Existen pocos espacios de presentación, sobre todo en los medios, y menos aún en la televisión. No salimos muy bien parados en este sentido, también por la ausencia de programas especializados, como Te doy una canción, muy disfrutado por la gente; aunque hoy contamos con un ejemplo más abarcador por comprender a todas las artes, y me refiero a La pupila asombrada.

foto de la trovadora cubana Yamira Díaz
“El panorama sigue siendo difícil para las mujeres que deseamos crear con rigor, personalidad, estilo y calidad”


Estamos más dispersos por la propia falta de sitios para presentarse en los medios. Los discos nuevamente se hacen escasos, la gente se va a otros géneros para poder entrar al mercado; sin embargo, las aguas siempre toman su nivel y esperamos que aparezcan alternativas para que no se pierda la trova.

 

El Trovazo

Una vez al mes, los terceros miércoles, Yamira Díaz se presenta en Pinar del Río con su peña El Trovazo, cercana a sus 14 años y en la cual ha dejado parte importante de sus esfuerzos, pues concibe la promoción del género.

“Pinar del Río no es una tierra pródiga en trovadores y El Trovazo ha servido para visibilizar la canción de autor entre el público, pues no solo es nuestra obra, sino también la de reconocidos intérpretes de la Isla e Hispanoamérica, como Argentina, España, Venezuela, Ecuador y Honduras, a través del Instituto Cubano de la Música y del reconocimiento del grupo por entidades de la nación.

“Nos han acompañado exponentes de varias generaciones, entre los que figuran Vicente Feliú, Frank Delgado, Tony Ávila, Eduardo Sosa y Marta Campos, por solo mencionar algunos. Asimismo, hemos promovido a artistas de la plástica, artes escénicas, literatura; es decir, nos lleva mucho tiempo preparar este espacio para establecer el contacto que queremos con la gente, desde la sinceridad y el respeto.

“Ha sido difícil mantener El Trovazo, una empresa como para olvidarse de todo lo demás, pero que caracteriza a la trova en el territorio vueltabajero. Muchas batallas he librado y aun así lo mantengo, porque creo en lo que hago y hago aquello en lo que creo; además de que el público sigue acompañándonos, a pesar de los tiempos actuales”.

 

¿Crees que el Primer Encuentro de Cantoras llega en un momento necesario?

Respeto todos los estilos y géneros, pero considero importantes aquellas cosas que dejan bien paradas a las mujeres desde el arte, cualquiera que sea su función. Ser un buen músico no es una cuestión de género; mas el panorama sigue siendo difícil para las mujeres que deseamos crear con rigor, personalidad, estilo y calidad propios y que se nos respete por ellos, sin hacer concesiones.

Uno no debe hacer lo que el público consume, sencillamente el público va a consumir lo que los artistas hacemos, siempre y cuando los intermediarios —dígase medios de comunicación, disqueras, institutos, etc.—, pongan a disposición de la gente todo el amplísimo mundo de las artes.

La última década ha generado unas sonoridades demasiado agresivas con las féminas y el ser humano en general, estilos que hemos dejado que nos colonicen de la peor manera, y han enturbiado la banda sonora de este país, lleno de grandes propuestas en el arte.

Y este tipo de evento, que tiene a Heidi Igualada y Marta Campos en su Comité Organizador, viene a cubrir algunas zonas de silencio que excluyen a la mujer creadora, la cantora; y en ese sentido, puede ser un esfuerzo por no dejar que se pierda nuestra identidad o prime lo banal”.

Como parte del Encuentro, Yamira se presentará junto a dos de sus músicos, en el concierto de apertura el jueves 22, previsto para el teatro del Museo Nacional de Bellas Artes; el viernes 23 en la Casa del ALBA Cultural; y en la descarga de cierre, el domingo en la tarde, en el Patio de la Gorda, en la Casa Iberoamericana de la Décima y el Verso Improvisado.