Fundadas con el objetivo de descubrir, aglutinar y potenciar el talento artístico que en cada comunidad yace a veces oculto, las Casas de Cultura devienen cada día instituciones donde el amor por la creación y la defensa de las más arraigadas tradiciones de los diferentes territorios motivan la inclusión de personas de varias generaciones, a veces desde lo profesional, desde la simple afición, o sencillamente con deseos de emprender.
 

Agustín Martínez Acosta, director de Cultura en el municipio Carlos Manuel de Céspedes,
en Camagüey. Fotos: Rodolfo Blanco Cué

 

Ese programa fue creado en 1978, exactamente un 24 de enero, por idea y voluntad del intelectual Armando Hart Dávalos, y justo ahora, cuando se cumplen cuatro décadas de aquella proeza en pos de convertir la cultura en escudo y espada de la nación cubana, la semilla de sus acciones continúa germinando a lo largo del país, incluso en sus más distantes rincones.

La profesora de música Rosa Martínez García es una camagüeyana que el 18 de septiembre de 1979 tuvo la dicha de participar en la inauguración de la Casa de Cultura Luis Casas Romero de su natal municipio de Florida en presencia Hart, y según rememora, a partir de ese día el compromiso de defender el arte se hizo cada vez mayor.

“Antes existían grupos de artistas aficionados, pero carecíamos de un local donde trabajar de forma conjunta; al tener la institución, pudimos avanzar en el trabajo comunitario e incorporar de una forma más comprometida a otros instructores de arte, e interesados en sumarse a los procesos creativos”, comentó.

Actualmente la profe Rosa, como todos cariñosamente la llaman, es una de esas emprendedoras que con más de 60 años de experiencia acumulada, camina orgullosa por el agradecimiento que varias generaciones le profesan por la paciencia con la cual los supo guiar para cultivar, o al menos, apreciar el arte de una forma más inteligente.

Su institución se ubica entre las más destacadas a nivel nacional, y no es para menos cuando entre sus puntales posee el proyecto sociocultural Cosechando sueños, el cual llega hasta las comunidades más intrincadas del municipio con el objetivo de incorporar a sus habitantes a las actividades.

“En esos pequeños pueblecitos nuestro mayor orgullo es lograr que en cada una de las visitas todos se sumen y que sean ellos mismos quienes de una forma interactiva descubran las potencialidades culturales que ahí tienen, sus tradiciones e historias”, comentó Arnaldo Alfonso, director de la Casa de Cultura y creador de Cosechando Sueños.
 

Rosa Martínez García, 60 años de experiencia acumulada en el quehacer cultural de su natal Florida
 

De igual forma le sucede al joven instructor de arte Arturo Nazco Labrada, quien afirmó sentirse profundamente motivado con cada avance que logra en la reinserción social de adolescentes y niños provenientes de familias disfuncionales, a través de su proyecto músico-teatral Pequeños son.

“Desde que fundé tal iniciativa hace seis años he sentido cómo el actuar en las diferentes manifestaciones les cambia la vida a esos pequeños, e incluso a sus propias familias, que a veces también se movilizan para la gestión de las presentaciones”.

La magia se repite

A poco más de 10 kilómetros de Florida se ubica el municipio Carlos Manuel de Céspedes, otro territorio donde la Brigada de Instructores de Arte José Martí, junto a los promotores, marca pauta en la vida cultural de los habitantes de esa urbe y de sus comunidades aledañas.

Sea válido acotar que en ese trabajo jamás están ausentes las acciones conjuntas entre la Dirección de Educación y la de Cultura en ese territorio, según comenta Agustín Martínez Acosta, director de esa institución.

A cada uno de los cinco Consejos Populares del territorio se llega en reiteradas ocasiones con espectáculos de las diferentes manifestaciones: artes plásticas, danza y teatro, entre otras como la narración oral, porque la máxima de cada labor es rescatar las tradiciones del territorio.

El directivo aseguró que a través de la gestión de los talleres de creación y de los proyectos socioculturales siempre se hace el mayor esfuerzo para aumentar el poder de convocatoria de cada acción realizada.

Alegrín y sus amigos es uno de esos ejemplos, iniciativa con la que el joven instructor de arte Yojarlán Donet Almeida, en su papel de payaso, se propone didácticamente sumar a alumnos de secundaria y de primaria a cada una de las presentaciones.

En noviembre último el municipio fue ganador de la sede del Festival Provincial de Teatro Entre Calles, en parte por la labor de Yojarlán, quien también propicia el intercambio con escuelas de niños con necesidades educativas especiales, siempre con propuestas que lleven implícita una enseñanza para mejorar la vida en sociedad y en familia.

A los 40 solo una deuda: continuar defendiendo la cultura

Durante cuatro décadas de continuo quehacer, las Casas de Cultura en cada demarcación han demostrado que tienen el potencial necesario para defender y promover los valores culturales de la comunidad.

Es esa, quizás, la más potente razón para que desde la labor de cada uno de los implicados siga su avance por los caminos del mejoramiento integral del ser humano, sobre la base de la democratización y actualización de los valores culturales de cada localidad.