El evento más importante de la escena del metal y el hardcore en Cuba vuelve del 16 al 25 de febrero, con la presencia de bandas internacionales ya confirmadas. Convulsif, de Suiza, Man´n Sin y Point Mort, de Francia, conforman la maquinaria internacional que moverá el festival por distintas plazas de la Isla (Holguín, Bayamo, Camagüey, Santa Clara, Cienfuegos, La Habana) en esos días.


Convulsif
 

Convulsif es una alineación que ha empezado a conquistar un puesto en el underground europeo, e incluso, impresionó a la audiencia de Beijing por crear un metal extremo “sin normas”. El grupo ha seguido el camino de rompimientos que ha enriquecido la escena metalera. Sin quebrar del todo el típico formato de guitarra eléctrica, bajo y batería como lo hizo Apocalyptica, por ejemplo, está claro que sus integrantes prefieren otro tipo de cuerdas, además de adicionar instrumentos menos usuales en el metal.

El violín (JamaspJhabvala), el clarinete (Christian Müller), el bajo (LoïcGrobéty) y el drum (MaximeHänsenberger) dan vida a esta agrupación, fundada por su bajista, y que todavía no cuenta con una larga trayectoria. Si bien se le ha intentado catalogar como black metal, su espectro consigue pasar por el subgénero, y expandirse también hasta el grind, el doom y el mundo del noise. Según el resumen biográfico de la propia banda, después de dos discos conceptuales entre el jazz, el metal y la música clásica, se instalaron en una sonoridad más pesada con la cual llegan a Cuba, otro escenario para probar sus experimentaciones.

Aun cuando en la escena del metal del patio no suele verse este tipo de formatos, y sabiendo, como dijo alguien, que en cualquier parte del mundo para los cultores del género estas aproximaciones siempre son “duras e interesantes”, Convulsif significa para el público cubano la posibilidad de tocar con la mirada cruces que no han dejado de ser parte de la escena metalera a escala internacional. Muchas veces han sido esas transgresiones las que han marcado época, pensemos por ejemplo en el metal alternativo, o en lo que dejó la ola del grunge.

Quienes se han mantenido al tanto de la trayectoria de músicos de alto nivel dentro del metal como Dave Lombardo, o quienes pudieron estar en el diálogo único que ofreciera en el Submarino Amarillo en La Habana durante su visita a Cuba, conocen que su espectro se mueve en el thrash (Slayer), pero también se ha ampliado a otras posibilidades creativas al ser parte de proyectos como Fantômas o Bladerunner, donde comparte escenario con el bajista Bill Laswell y el saxofonista John Zorn, interesados también en producir una música radical y enriquecedora, aunque por vías menos seguras o transitadas. Para los metaleros esta siempre será una franja polémica, pero teniendo en cuenta que tales imbricaciones, y ahora hablo de las que se han mantenido en los códigos del género, han conseguido, sobre todo, ensanchar y complejizar el metal, valdría la pena no perderse lo que trae el cuarteto suizo.
 


Point Mort
 

Desde Francia desembarcará Point Mort, formada en el 2014 y catalogada como “una nueva sensación en el posthardcore parisino”. Diferentes reseñas han resaltado la voz de su frontwoman, y el trabajo en Look at the sky, una producción “hipnotizadora” —se ha dicho desde Europa—, caracterizada por transiciones entre luces y oscuridades sonoras. Por su lado, Man´n Sin se proyecta también como parte de la escena del metal moderno francés y sus influencias se asientan en grupos como Pantera, Machine Head y Lamb of God.

El 2018 puede ser un año pródigo para el universo del metal hecho en Cuba. A las presentaciones del libro Escaleras al cielo sobre el rock y el metal en Holguín, de Raúl Cardona y Zenovio Hernández; un explosivo Pinar Rock, con bandas de México y Estados Unidos; los conciertos de Suicidal Tendencies que se preparan para las Romerías de Mayo en Holguín y en La Habana, en lo que se incluye una drum clinic de Dave Lombardo en la provincia oriental, se suman dos ediciones del Brutal Fest. Esta que se aproxima se enmarca en el espíritu de impulso al hardcore y el metal del patio, al mismo tiempo que puede ser otra bocanada de música extrema llegada de diferentes zonas del mundo.