Las series ganan cada vez más popularidad en el ámbito televisivo. La teoría de la comunicación las ha examinado desde diferentes aristas, aunque, teniendo en cuenta esos altos niveles de recepción también ha introducido la categoría del gusto. Desde ahí se ha podido lograr un mayor acercamiento a las dinámicas creativas que utilizan y los diálogos que entablan, a veces, con públicos variados; otras, con algunos muy específicos. Cuba también ha incursionado en este mundo dentro del audiovisual. La Jiribilla propone en este número una aproximación especial, desde la visión de sus creadores aquí.

A partir del trabajo de la periodista Ana María Domínguez, los entrevistados, con roles de dirección y otros en series televisivas cubanas, testimonian sobre su interés en estos productos, las dificultades, los resultados y los desafíos que emanan en el contexto nacional, tras haber transitado por esta creación.

A nivel mundial, las series no solo han explorado en temáticas menos abordadas, sino que, en varios casos, les han puesto la impronta del cine de autor. Ello detiene las miradas, además de en aspectos tecnológicos o económicos, en las posibilidades de experimentación para el abordaje de conflictos humanos, sociales, culturales que rescatan.

En ese sentido, los textos que compartimos a continuación invitan al diálogo crítico sobre nuestra televisión, en medio de un proceso descentralizado de intercambios informativos y comunicativos. Los entrevistados, quienes coinciden en la necesidad de la recolocación de la pequeña pantalla aquí, también se detienen en lo provocador de estos fenómenos para la realización audiovisual contemporánea. Se abre una temática que, con certeza, requerirá  ser continuada.