Un dibujante y caricaturista, Mariano Miguel, se ocupó en fundar en 1913 la revista semanal Actualidades que, como su nombre lo indica, reflejaba en sus páginas las más variadas noticias del momento, muchas de ellas adornadas por los dibujos de su director, iniciado en la profesión en las postrimerías del siglo recién concluido. Sin embargo, casi desde su fundación devino en una publicación donde encontraron espacio los más importantes escritores del momento, que en ella colocaron sus poemas, cuentos y comentarios críticos. También tuvieron sitio colaboradores extranjeros.

Al repasar la revista, de inmediato comienzan a aparecer firmas reconocidas de la época, algunas de ellas trascendentes hasta nuestros días y otras no: Joaquín N. Aramburu, Fernando Llés, Felipe Pichardo Moya, Arturo R. de Carricarte, Ducazcal (seudónimo de Joaquín Navarro Riera), Rafael Suárez Solís, León Ichaso, Hilarión Cabrisas y Eduardo Varela Zequeira. Entre los extranjeros figuraron Eduardo Zamacois, Francisco Villaespesa y Alfonso Camín.

Fue el poeta Hilarión Cabrisas, conocido como “El poeta de la lágrima infinita” por su poema homónimo, por entonces el bardo más popular de Cuba, uno de los colaboradores más constantes de Actualidades.  Él, con el sustrato dejado en nuestra poesía por Rubén Darío, fue dejando sus versos empalagosos y efectistas en estas páginas y con ellos muestra la exuberancia que lo distinguió.  Caracterizado por la falta de rigor para seleccionar su propia obra, en buena medida agotada en el erotismo y en la retórica sentimental, en Actualidades publicó el titulado  “Ego sum”, dedicado a otro vate de su generación cuyo nombre se pierde  en el olvido: Alfonso Hernández Roselló:

Este Hilarión Cabrisas, religioso y perverso,

que ha quemado su vida en la emoción del verso;

asceta y epicúreo, filósofo y poeta

que conoce el ritmo oculto del Musageta.

 

A un tiempo fauno, santo, devoto y libertino,

que reza reverente, y ama el oro y el vino;

que tiene una litúrgica devoción pura y franca,

por la Virgen María y por la Venus Manca.

 

¡Este Hilarión Cabrisas... ¡Si tú lo conocieras!

Si supieras sus dudas, su angustia, si supieras

cuánta es honda su pena y eterno su quebranto,

 

verías cómo es grande un dolor mudo, inmenso;

ese dolor tan suyo que, por ser más intenso,

ni se resuelve en risa, si se resuelve en llanto.

Al parecer, el 17 de octubre de 1913 desapareció la revista, pero años después, el 26 de mayo de 1917, y de nuevo dirigida por Mariano Miguel, resurgió. Tenía ahora como jefe de redacción a un futuro novelista, Miguel de Marcos. A él se deben dos novelas que aún son de interés: Papaíto Mayarí (1947) y Fotuto (1948). Dos destacados dibujantes de la época acompañaron las páginas con sus trabajos: Enrique García Cabrera y Rafael Blanco, mientras que las diferentes secciones se cubrían con textos de los mismos autores antes mencionados, a los que se sumaron Emilio Roig de Leuchsenring y el costumbrista Álvaro de la Iglesia, quien con sus Tradiciones cubanasse había ganado, por derecho propio, un espacio en la historia literaria de Cuba y su nombre, hoy apenas recordado, no puede ni debe permanecer en el olvido.

A mediados de 1917, a pesar de los esfuerzos realizados, Actualidades cesó en sus empeños. Recibida con entusiasmo, en su primera etapa, por el Diario de la Marina —que la valoró con exaltación en un comentario aparecido el 27 de septiembre de 1913—, como otras tantas publicaciones de la época no pudo enfrentar los asedios más frecuentes: no tener suscriptores, no venderse en los lugares públicos, o carecer de apoyo económico, circunstancias comunes entonces para determinar el cierre de una publicación.