Arte Continua Habana: un espacio para el capital simbólico

Emplazada en el antiguo cine Águila de Oro del habanero Barrio Chino, la galería Arte Continua se nos releva como una zona ideal para visibilizar lo más vanguardista del arte cubano e internacional contemporáneo. Creada por el proyecto Galleria Continua en estrecha colaboración con el Consejo Nacional de Artes Plásticas (CNAP), este atractivo espacio expositivo ha acogido en poco más de cuatro años un amplio número de significativos creadores entre los que cuentan Daniel Buren, Nikhil Chopra, Shilpa Gupta, Anish Kapoor, Michelangelo Pistoletto, Loris Cecchini, Pascale Marthine Tayou, y más recientemente, el chino Chen Zhen, uno de los exponentes más significativos del arte asiático actual, fallecido prematuramente en diciembre del año 2000. A la nómina se han sumado varios nombres cubanos, entre ellos Carlos Garaicoa, Alejandro Campins, Elizabeth Cerviño, Susana Pilar Dehalante y Reinier Leyva Novo.


 Visual general de Jardín Lavador expo Chen Zhen. Foto: Maité Fernández

 

Con sedes en San Gimignano (Italia), Beijing (China) y Les Moulins (Francia), el proyecto internacional Galleria Continua ha escogido a La Habana para establecerse e insertarse en el panorama artístico más actual del continente americano. Si bien Arte Continua no persigue ningún objetivo comercial, su espacio ha ganado en capital simbólico desde el establecimiento definitivo en su actual sede, facilitando la exhibición con gran afluencia de público de significativas muestras de alto nivel curatorial y museográfico, la visita a talleres de artistas cubanos y el intercambio entre especialistas, creadores y espectadores mediante charlas ofrecidas por los artistas e intelectuales cubanos y extranjeros, entre los que destacan la dupla Ornaghi & Prestinari, Nicolas Bourriaud y Jorge Fernández, actual director del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA).

Lorenzo Fiaschi, uno de los gestores de Galleria Continua, confesó en entrevista telefónica concedida recientemente a la periodista norteamericana Raquel Spence, del diario Financial Times, que se había tomado la decisión de crear en La Habana una sucursal del proyecto tras la exhibición de la pieza Terzo Paradiso (Tercer Paraíso) de Michelangelo Pistoletto en la Bienal de Marrakech. Entre los espectadores del evento contaba la curadora cubana Laura Salas Redondo, quien percibió los puntos de contacto entre la obra y las difíciles relaciones históricas entre Cuba y los Estados Unidos. Un día antes, 15 de diciembre de 2014, el presidente Barack Obama iniciaba el proceso de normalización de las relaciones diplomáticas con nuestro país. Según Fiaschi, esa fue la señal que motivó a los gestores de Continua para establecer un espacio expositivo en la Isla.

La sede no sería otorgada hasta mayo de 2015, tras la exhibición en el cine Águila de Oro, durante la 12 Bienal habanera, de un site specific ideado por el conceptualista francés Daniel Buren. El siguiente paso fue una exposición colectiva protagonizada por seis creadores del patio que actualmente integran la nómina del proyecto.


Mario Cristiani, Lorenzo Fiaschi y Maurizio Rigillo, fundadores de Galleria Continua,
un proyecto renovador, intelectivo y de vanguardia. Foto: tomada de Internet

 

Con anterioridad había referido que Arte Continua Habana es un espacio exclusivamente promocional, una especie de centro cultural sin fines lucrativos que busca poner en contacto al público nacional o extranjero con experiencias estéticas de primerísima calidad y, a la par, visibilizar el trabajo de artistas locales cuyas poéticas marcan un punto y aparte en el panorama visual cubano más inmediato. Por consiguiente, la comercialización no forma parte sus objetivos.  El propio cambio de Galleria por Arte en su nombre así lo indica. Entonces, ¿qué beneficios aporta esta nueva sucursal a un proyecto que cuenta en su nómina con artistas de amplio reconocimiento mundial y tres exitosas sedes distribuidas por Europa y Asia?

Lorenzo Fiaschi nos responde al aclarar que el espacio constituye, en primer lugar, una oportunidad ideal para establecer vínculos personales más profundos con un país del que se enamoró veintitrés años atrás, durante un viaje por carretera. “Cuba es un lugar fantástico”, confesó el galerista. La gente es realmente simpática, aunque la vida sea difícil para ellos en términos materiales. También son muy instruidos. Sean artistas o farmacéuticos, a ese pueblo realmente le interesa la cultura. “Están muy orgullosos de su país y de su historia de resistencia al imperialismo”. En esa misma entrevista, Fiaschi se desmarca de la actitud de Tania Bruguera ante su intento por ejecutar en la Plaza de la Revolución el performance El susurro de Tatlin: “Tania sabía en lo que se estaba metiendo”, apuntó Fiaschi. “Había realizado ese trabajo con autorización en el centro Wilfredo Lam [un espacio de arte contemporáneo en La Habana] y no había sucedido nada. Intentar ponerlo en la Plaza de la Revolución sin permiso fue una provocación”.

No obstante a su desinterés por la comercialización, la apertura de Arte Continua en La Habana provocó un incremento del 40 % en las ventas de la sucursal toscana, algo similar a lo ocurrido tras la inauguración de la sede emplazada en Beijing. Así, la Continua del Barrio Chino, si bien no propicia in situ la compraventa de obras, aporta valor simbólico y prestigia a un proyecto internacional que, en última instancia, opera como empresa, visibilizando y comercializando indirectamente las propuestas de sus artistas. La cuestión sobre la intencionalidad de este propósito es un tema que se debate.

Como para reafirmar la naturaleza no lucrativa del proyecto, se incorpora un constante trabajo social mediante charlas, intercambios entre artífices y audiencias, talleres educativos e intervenciones públicas que lo transforman en un espacio renovador, intelectivo, de vanguardia, de un tipo poco habitual en el continente americano, a tener muy en cuenta si pretendemos mantenernos actualizados en materia de artes visuales producidas en Cuba y el resto del mundo.   

Nota:
La entrevista referida fue traducida y redactada para nuestra publicación por Luis Alberto González Moreno.