Arnold August, amistad verdadera

En la obra publicada del escritor y conferenciante canadiense Arnold August sobresale una extensa e intensa zona dedicada a Cuba. En decenas de artículos y varios libros ha ejercido una honrada defensa de esta nación contra la saña desplegada por las fuerzas del imperio y sus aliados y voceros, para satanizarla con mantos de silencio y mentiras sobre sus logros, incluida su democracia revolucionaria, que de veras procura servir al pueblo y se rige por el deber y la voluntad de perfeccionarse constantemente.


Arnold August. Fotos: Sonia Almaguer


Entre sus libros, algunos ya publicados o por publicarse en suelo cubano traducidos al español, figuran Democracy in Cuba and the 1997-98 Elections (Democracia en Cuba y las elecciones de 1997-1998) y Cuba y sus vecinos. Democracia en movimiento. Prologado por otro gran amigo, Keith Ellis —a quien hace pocos años le fue ya otorgada en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), la Medalla de la Amistad— apareció recientemente Cuba-U.S. Relations: Obama and Beyond (Cuba-Estados Unidos. Relaciones: Obama y más allá). En este libro, con el que ya trabaja la santiaguera Editorial Oriente para su salida en español, su texto está seguido por entrevistas suyas a varios autores cubanos.

Pero el empeño de Arnold August en favor de Cuba no se ha limitado ni se limita a su producción escrita, valiosa en sí misma, y honrada tanto al elogiar como al exponer dudas o preocupaciones. Se ha expresado a la vez en una permanente solidaridad práctica, en la que ocuparon un lugar especial sus tareas en pos de la liberación de los cinco héroes antiterroristas cubanos que sufrieron injusta prisión en cárceles de los Estados Unidos.

Razones de peso y más que abundantes avalan el Acuerdo número 5597 del Consejo de Estado de la República de Cuba, suscrito por su presidente, Raúl Castro Ruz, en cumplimiento del cual el pasado 4 de julio se le entregó en la sede del ICAP la Medalla de la Amistad a quien en 2013 recibió la Distinción Félix Elmuza, la más alta que se otorga a periodistas nacionales y extranjeros a propuesta de la Presidencia de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC).  En el ICAP el discurso de fundamentación y la colocación de la Medalla en el pecho del condecorado estuvieron a cargo de dos de los cinco héroes cuya liberación apoyó él con denuedo: respectivamente, Fernando González Llort, hoy presidente del organismo anfitrión, y Gerardo Hernández Nordelo, vicerrector del Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García (ISRI).


Gerardo Hernández Nordelo impone condecoración a Arnold August


En sus palabras de agradecimiento, August, nacido en Montreal en 1944, y desde sus años de estudiante vinculado con la causa de Cuba, ratificó su voluntad de seguir defendiendo al pueblo, la Revolución y el gobierno de esta. Para ello continuará también exponiendo los indicios que honradamente estime útiles para que persista en el camino que desde 1959 la ha mantenido en pie como un gran ejemplo ante el mundo. Expresó asimismo su confianza en que —como exponentes de Cuba y parte de su pueblo—, con el aporte de Fernando y el de Gerardo junto a la leal rectora del ISRI, Isabel Allende, las instituciones que ellos representan continuarán el rumbo trazado por el guía de la Revolución, Fidel Castro Ruz.

Además, recordó con humildad a quienes alguna vez han puesto en duda que alguien como él, por no ser cubano, pudiera o debiera abordar temas cubanos vitales para esta nación como él lo ha hecho. Pero, más allá de los motivos que semejantes dudas puedan haber hallado en la pertinaz hostilidad contra Cuba —una hostilidad que, está a la vista, no es mera cuestión de nacionalidades—, ellas no hablan precisamente del buen amigo, sino de quienes pueden haber olvidado la significación del internacionalismo y de la honradez de miras, y las lecciones del José Martí que iluminó los profundos nexos entre patria y humanidad, y convocó a no cultivar la actitud del aldeano vanidoso. A las estrellas, para decirlo glosando con el propio Martí un verso latino, “no se llega por caminos llanos”. ¡Felicidades, amigo y compañero Arnold August!