América Libre. Revista Revolucionaria Americana

El año 1927 fue convulso para Cuba y, por demás, decisivo para la consolidación de la batalla general contra el régimen de terror impuesto por Gerardo Machado dos años antes. Esta agitación pública abarcaba a los más amplios sectores de la población y coincidía con un fuerte movimiento obrero y estudiantil. Se luchaba abiertamente a favor de la derogación de la Enmienda Platt, solo conseguida en 1934; la crisis económica minaba al país, mientras la zafra reducía notablemente su duración, de la cual dependían miles de obreros que, desde cortadores hasta técnicos, ganaban su sustento diario.

Apenas comenzado 1927 se observó un alza del movimiento nacional, que tuvo momentos culminantes, como el homenaje público a Enrique José Varona organizado por los estudiantes en reconocimiento a su papel como opositor a la prórroga de poderes dictada por Machado, y que trajo como consecuencia la expulsión de numerosos estudiantes de la Universidad de La Habana. En tanto, se fortalecían la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC), clandestina, y el Partido Comunista de Cuba, fundado como Agrupación Comunista de La Habana en 1925.

En estas circunstancias, uno de los líderes más carismáticos del momento, Rubén Martínez Villena (1899-1934), había fundado la revista Venezuela Libre (1925-1926), con la colaboración de otros intelectuales como los cubanos José Zacarías Tallet, poeta y periodista, y Alberto Lamar Schweyer, ensayista, posteriormente convertido en colaborador del régimen machadista; además del venezolano Francisco Laguado Jaima, luchador contra la tiranía de Juan Vicente Gómez, asesinado en 1929. En 1927 crea el propio Martínez Villena América Libre. Revista Revolucionaria Americana, como una continuación de aquella. El propósito que la promovía era «luchar en la América por la libertad de su pueblo y en contra del imperialismo capitalista de Wall Street», mientras que en la portada se enarbolaban los siguientes lemas:

Por la unión interpopular americana; contra el imperialismo capitalista; a favor de los pueblos oprimidos; por la revolución de los espíritus.

Raúl Roa ha señalado en su trabajo “Una semilla en el surco de fuego”, prólogo al libro de Martínez Villena La pupila insomne (1936), que América Libre salió “en coyuntura propicia: en plena protesta estudiantil contra la Reforma Constitucional y Prórroga de Poderes. El ‘Gonfalón’ y la mayoría de los comentarios editoriales y ‘entrefilets’ fueron redactados por Rubén”.

La salida del último número, el 4, correspondiente a julio de 1927, coincidió con dos hechos: en primer lugar, la clausura de la Universidad Popular José Martí, creada en noviembre de 1923, de la cual fueron profesores Julio Antonio Mella y el propio Villena, entre otras figuras destacadas de la intelectualidad revolucionaria cubana, y cuyos propósitos fueron promover conferencias sobre asuntos internacionales y de divulgación científica; y en segundo término, la ocurrencia del célebre “proceso comunista” de mediados de dicho año, donde fueron encarcelados intelectuales peruanos y venezolanos, y los cubanos Alejo Carpentier, entonces jefe de redacción de la revista Carteles, Gustavo Aldereguía, Rubén Martínez Villena, quien se encontraba hospitalizado en la Quinta de Dependientes, y José Lego López, secretario general de la Unión de Lavado y Planchado, entre otros.

Los propósitos de la dictadura no fueron otros que descabezar a la oposición y atemorizar a los intelectuales inclinados a las posiciones antiimperialistas y socialistas. Como resultado del proceso se clausuró el semanario Justicia y la Universidad Popular. Desde México, Mella, en febrero de 1928, valoró aquellos sucesos:

[…] se inventó un proceso comunista, y multitud de obreros se vieron complicados y perseguidos, acusados de preparar una revolución comunista en Cuba, en combinación con varios intelectuales que también fueron procesados y encarcelados […] La escandalosa causa “de los comunistas” será sobreseída en breve, pero el resultado “práctico” de ella está logrado: la Universidad Popular José Martí ha sido destruida; algunos intelectuales atemorizados abandonan las organizaciones y el movimiento obrero; la Confederación Nacional sufrió un duro golpe del cual no se ha repuesto todavía y el Gobierno demuestra que está sobre aviso y no tolerará la formación de una fuerza ajena a la del estado.

Gracias a la solidaridad continental, el 14 de agosto algunos detenidos fueron puestos en libertad, los extranjeros deportados y otros excluidos de la causa hasta que, meses más tarde, el proceso fue cerrado definitivamente.

Venezuela Libre, su sucesora América Libre, y también El Libertador, órgano de la Liga Antiimperialista de las Américas que entraba clandestino en Cuba, reflejaron la acción combativa de los pueblos de América Latina contra el imperialismo y las oligarquías nativas, y sirvieron de portavoces de los revolucionarios, cuya principal lucha se concentraba, en el caso de los cubanos, en derrocar a la tiranía de Gerardo Machado, a la vez que trabajar en pro de la solidaridad continental.