Alejarnos de la falsa necesidad

René Baños es el director de Samplinguna de las agrupaciones vocales más prestigiosas en el contexto de la música cubana contemporánea— y también es el presentador del espacio televisivo Nota a nota, que transmite la televisión cubana. Ambas experiencias lo convierten en una voz autorizada para, desde adentro, valorar lo que ha significado Sonando en Cuba.


René Baños. Foto: Cortesía del artista


Formado en las academias cubanas, pertinaz estudioso de las raíces de nuestra música y siempre informado de lo que ocurre en el panorama sonoro a nivel planetario, Baños accedió a conversar en exclusiva con La Jiribilla sobre varios temas que hicieron brillar, y también empañar, la recién concluida competencia que durante semanas convocó a la familia cubana alrededor de la pequeña pantalla.

¿Cómo te involucras en el proyecto?

Me involucré en Sonando en Cuba porque Mayito Rivera me llamó para que lo ayudara en el equipo asesor de la zona occidental. Él es como un hermano para mí, desde que éramos pioneros, un músico integral, y además, un cantante de excelencia. Me explicó el proyecto, su enfoque personal, y enseguida me entusiasmé y acepté.

¿Cuál consideras que ha sido la ganancia mayor de Sonando...?
La mayor ganancia de Sonando en Cuba, en mi opinión, es haber logrado tanta popularidad promoviendo nuestra música y cultura, sin hacer concesiones en términos de calidad y respeto a las esencias de lo cubano.

La mayor ganancia de Sonando en Cuba, en mi opinión, es haber logrado tanta popularidad promoviendo nuestra música y cultura, sin hacer concesiones en términos de calidad y respeto a las esencias de lo cubano.

¿Qué satisfacción personal te ha dejado formar parte de este proyecto?

Ser parte de este proyecto me ha dado la satisfacción de poner mi granito de arena en él, aportando desde mi experiencia, y sintiéndome útil en la empresa de realizar y promover música cubana con la mayor calidad posible.

¿Cómo calificarías la relación que se estableció entre los concursantes y los padrinos o mentores?

Creo que en todos los casos, la relación entre concursantes y mentores fue muy satisfactoria, y entre el equipo completo en general. Siempre se respiró un ambiente de camaradería y de sana rivalidad. Creo que nos unía el hecho de ser parte de un proyecto cultural que usa la plataforma del concurso y del reality-show como herramienta para lograr un objetivo superior: fomentar en muchos, y sobre todo en la juventud, el gusto y conocimiento de la música y cultura cubanas. Sentí que ese objetivo superior fue la prioridad de todos los involucrados.


Con Yulaysi y María Elena Lazo. Foto: Web Sonando en Cuba


¿Sobre qué bases se hizo la selección de los temas que representó a la región occidental, en la que estuviste involucrado junto a Mayito Rivera?

Fue un proceso colectivo, con la dirección de Mayito Rivera; la excelente cantante María Elena Lazo; el tremendo músico, arreglista y orquestador Nicolás Sirgado, y yo. La concursante, Yulaysi Miranda, estuvo también presente siempre. Ella es una cantante excepcional, con la gracia y el talento naturales; domina la improvisación, capta todo muy rápido y tiene un entusiasmo desbordado.

Había que hacer un popurrí que abarcara géneros diversos y, además, posibilitara a la concursante mostrar su integralidad y versatilidad interpretativa. No fue muy difícil escoger los fragmentos de los temas.

Cada uno tenía sentidos específicos, objetivos y subjetivos. Así, encuentras la contagiosa entrada de “Anda, ven y muévete”, de Juan Formell, que se enlaza a “Santa Isabel de las Lajas” homenajeando al Benny (región central). Luego se da otro enlace para saborear a Oriente, con “Guarapo, pimienta y sal”, de Lorenzo Hierrezuelo, tributando a Los Compadres; y ahí un falso final, para irrumpir con un electrizante “Canto a Odduduá, orquestado con una mezcla de batás y armonías de jazz. Este enlazó con la temperamental canción “Amigas”, tan conocida por la antológica interpretación de Moraima, Elena y Omara (sugiriendo la solidaridad entre las tres concursantes finalistas), y el cierre, arriba y sorpresivo también, retornó a los Van Van con “Te traigo” y la coda brillante de Noche Cubana, mostrando conclusivamente lo insoslayable: la majestuosidad de lo cubano en música.

Procuramos concatenarlos dramatúrgicamente buscando mantener al espectador atento y entusiasta, provocando alguna sorpresa a cada rato, y deseos de cantar, bailar y apoyar a la cantante. Por eso tocamos temas de carácter auténticamente cubano, y nos auxiliamos de una orquestación explosiva, principalmente al estilo del cabaret. También hay que resaltar la calidad acompañante de la orquesta La élite, que hizo un trabajo fenomenal de montaje e interpretación.


Duani Ramos. Premio de la popularidad. Foto: Sonia Almaguer


Como director de una agrupación vocal, ¿qué  te ha aportado esta experiencia?

Para el trabajo que hacemos en Vocal Sampling es imprescindible la necesidad de explorar, de encontrar cosas que nos nutran de nuevos conocimientos, y Sonando en Cuba no fue la excepción.
Haber podido trabajar en un equipo tan eficiente y entusiasta, con concursantes de tanto talento y ganas de hacer, es muy inspirador, pues todo el tiempo estás recibiendo buenas ideas y experiencias.

Haber podido trabajar en un equipo tan eficiente y entusiasta, con concursantes de tanto talento y ganas de hacer, es muy inspirador, pues todo el tiempo estás recibiendo buenas ideas y experiencias.

¿Qué consideras que podría mejorarse si se repitiera una experiencia similar?, ¿qué falló o faltó, y qué puede incluirse?

La dirección del proyecto, encabezada por Paulo FG y Manolito Ortega, ha sabido ser muy receptiva a las críticas y nuevas ideas, de ahí que hayan mejorado muchas cosas tan solo en dos ediciones. Creo que hay tres aspectos que se pueden mejorar aún más.

El primero es que considero injusto que se mantengan los carriles de las tres regiones hasta la final. Creo que desde un punto muy anterior a la final se debería comenzar a concursar todos contra todos, pues de la manera que se hizo esta vez se corre el riesgo de que queden en el camino concursantes con mejor preparación que otros que llegan más lejos, solo por pertenecer a otro grupo.

El otro aspecto a mejorar tiene que ver con el sonido para la trasmisión; pese a haber logrado una calidad superior a la usual, tiene todavía deficiencias en el balance, tanto musical como en general: público, actores, mentores, música, grabaciones, etc.

La tercera cuestión es que en la visualidad, que también ha logrado un avance extraordinario, me gustaría que se explotara más al público como elemento importante de la puesta en vivo, con un trabajo más exhaustivo de luces y tomas más generales con lentes de ángulo ancho.

Después de conocer de cerca el gran caudal de voces (por calidad y cantidad) que existen en el país, ¿que reflexión harías?
Sonando en Cuba ha demostrado que nuestra música no está muerta, solo está batallando en un terreno cada vez más recio: la divulgación masiva. 

Sonando en Cuba ha demostrado que nuestra música no está muerta, solo está batallando en un terreno cada vez más recio: la divulgación masiva. La música cubana, y nuestra cultura en general, tiene valores cada vez más envidiables, como la autenticidad, la veracidad y profundidad de sus esencias, el apego a las realidades que refleja… Por eso creo que todos debemos proponernos contribuir a su desarrollo, y proyectos como Sonando en Cuba son herramientas fundamentales para llegarle a muchos, sobre todo a la juventud. Así se fomenta el conocimiento y el gusto por lo nuestro, lo que nos define entre tantos otros, y nos alejamos de la necesidad falsa de querer parecernos a lo foráneo.