Alan Rickman y el destino de Cuba

El actor británico Alan Rickman, fallecido este jueves 14 de enero en Londres a los 69 años de edad, ya era una celebridad cuando en 2005 firmó el manifiesto “Detengamos una nueva maniobra contra Cuba”, que denunció en su momento la pretensión del gobierno de EE.UU. de condenar a la Isla por supuestas violaciones de los derechos humanos.


Foto tomada de Internet
 

Rickman, junto a Hanif Kureishi, Elyse Dodgson, Ian Rickson, Caryl Churchill y April de Angelis suscribieron el documento que alertó a los gobiernos que forman parte de la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra a no plegarse a la maniobra de la Casa Blanca, y en cambio a no guardar silencio acerca de la práctica sistemática de la tortura por parte de militares norteamericanos a los prisioneros confinados en ilegalmente ocupada base de Guantánamo.

Aquella denuncia  fue un acto que reveló no solo la altura ética del actor y sus compañeros, sino también la valentía moral en medio de la hegemónica corriente mediática que apoyaba el uso del terror en la llamada lucha contra el terrorismo.

Rickman gozaba de un sólido prestigio por su carrera actoral, acrecentado por la interpretación del personaje del profesor Severus Snape en la saga fílmica de Harry Potter. Se le reconocía, junto con Lawrence Olivier, como uno de los mejores intérpretes shakesperianos del último siglo.

A Kureishi la crítica lo consideraba como uno de los más notables novelistas de habla inglesa en la actualidad, autor de El buda de los suburbios, Álbum negro e Intimidad, esta última llevada al cine. Rickson y Dodgson eran los máximos directivos del Royal Court Theater, una de las principales plazas escénicas londinenses, en la que es frecuente apreciar obras de gran mérito como las de la Churchill y De Angelis.

Rickman explicó su adhesión a la campaña: “No puedo ser indiferente ante el destino de Cuba; su gente merece vivir en paz”.

Como actor ha prevalecido a escala internacional, y también en Cuba, su interpretación de villanos: el Hans Gruber al que se enfrenta Bruce Willis en Duro de matar (1988), el sheriff de Nottingham  de Robin Hood, príncipe de los ladrones (1991), y, por supuesto, el ya mencionado profesor Snape de la saga del niño mago.

Pero su preferencia siempre pasó por la actuación en las tablas, desde que en 1978 en la Royal Shakespeare Company, la crítica valoró sus incursiones en los dramas y comedias del gran autor de la época isabelina y de todos los tiempos, aunque la mayor recompensa la obtuvo en el papel de Valmont en una versión de Las amistades peligrosas que capitalizó en 1985 la cartelera del londinense West End.

En una entrevista concedida en 2005, en pleno apogeo de sus apariciones en Harry Potter, Rickman declaró a la revista Empire: “Yo siempre pienso en el teatro; aún cuando haga películas, soy un hombre de teatro. Y lo soy por dos razones: me gusta que lo que digo en la escena llegue al espectador que está en la última butaca; y quiero que ese espectador sepa que estoy haciendo mi mejor esfuerzo”.