Akapelleando

Si una formación musical entre las muchas surgidas en nuestro país durante los últimos casi 30 años ha sido imitada —yo diría que hasta el cansancio— esa es, sin discusión alguna, Sampling. Son varios los clones de esta agrupación, tanto en Cuba como en la diáspora musical de la nación. Aunque ya el grupo lleva años sobre los escenarios, en cada una de sus presentaciones a las que asisto, no dejo de sorprenderme ante las ocurrencias musicales del ensamble.

Hay quienes al escucharlos piensan que el mérito de Sampling consiste en imitar con sus voces las sonoridades de variados instrumentos. Cierto que eso les ha dado notoriedad, pero no considero que el gran resultado artístico del piquete radique ahí precisamente.

Quien preste verdadera atención a la propuesta y no se quede en lo aparencial, se percatará que estamos en presencia de algo muy superior a la simple mimesis y que se trata de un trabajo vocal y de armonización de altísimos valores. A lo anterior se añade que, por encima de los cambios de nómina que se han producido en la agrupación durante sus décadas de vida, existe lo que cabría denominarse un sello o sonoridad Sampling, que les distingue al asumir la diversidad de géneros y estilos que incluyen en su repertorio.


Foto: Internet


Lo anterior se vuelve a comprobar en un fonograma como el titulado Akapelleando, en mi opinión, el más acabado entre los grabados por Sampling. El ecumenismo que les ha caracterizado al escoger el material que van a interpretar resulta una de las claves definitorias para saber por dónde va la formación en este álbum, en el que encontramos desde piezas inéditas hasta relecturas de temas harto conocidos en versiones de otros músicos.

Semejante amplitud de miras, de seguro uno de los principales méritos del grupo desde su aparición en nuestra escena, posibilita que aborden con idéntico profesionalismo desde una canción con aire de son como es “El almendrón″, firmada por René Baños (director de la agrupación), pasando por “El tren″, original de Rafael Cueto, hasta la apropiación que hacen de ese clásico de Marcelino Guerra que es “A mi manera″, uno de mis cortes favoritos en el CD por la frescura del arreglo y por el muy original solo de tres que llevan a cabo, por supuesto que con las cuerdas vocales de uno de los integrantes de la formación.

Aunque la pieza que más funcionó del fonograma fue la versión de “Hotel California″, en particular por la imitación del solo de guitarra eléctrica en los compases finales del número, el corte ante el que me quito el sombrero en señal de respeto y admiración por lo llevado a cabo es “Lágrimas negras″, la muy popular composición de Miguel Matamoros. En la versión que nos ofrece Sampling, genuino ejemplo de lo que es hacer una relectura de un tema musical, René Baños y sus compañeros me dejan boquiabierto con un curioso y sorprendente cambio de armonía, que me produce auditivamente la impresión de que no estamos ante las mismas “Lágrimas negras″, escuchadas desde la niñez.

En resumen, disco para coleccionar en casa, Akapelleando es un trabajo fonográfico de plena madurez, de esos en los que no sobra ni falta nada.