Agresiones culturales y propaganda humanitaria contra Venezuela

Sin lugar a dudas, la guarimba representó y sintetizó los nuevos métodos y formas de lo que Misión Verdad, en ese momento, calificó como una "operación de enjambre cultural", donde el conflicto fue ciudadanizado y farandulizado a nivel regional y global para:

Mensajes y acciones simbólicas cortas y precisas, con base en el principio de vulgarización de Goebbels, fueron utilizadas por artistas y figuras de la farándula global y regional como Rihanna, Cher, Kevin Spacey, Jared Leto, Jim Carrey, Miley Cyrus, Laura Pausini, Juanes, Shakira, Marc Anthony, Ricardo Montaner, Alejandro Sanz, Carlos Baute, José Luis Rodríguez y distintas figuras del deporte nacional y global, entre otros.

Las plataformas usadas por estos para distribuir este mensaje fueron Twitter (sobre todo en el caso de los artistas hollywoodenses), entrevistas en grandes medios, una serie de interesadas cápsulas de videos con dramatizaciones sobre tuits de guarimbas, y entrega de premios como los Grammys y Oscars, donde aún queda para el recuerdo el saludo a sus hermanos "revolucionarios" de Venezuela y Ucrania, de Jared Leto, que al día de hoy todavía debe estar buscando dónde quedan en el mapa estos dos países. La mayor síntesis de esta operación cultural, sin lugar a dudas, fue el siguiente formato de video explicando los motivos de la "lucha" guarimbera con incuestionable similitud a uno puesto a rodar sobre el Maidan ucraniano y su "grito por la libertad".

La agresión cultura actual

Como subproducto de esta campaña quedaron Chino y Nacho, pero también Sting y Antonio Banderas, pidiendo por la "libertad de Leopoldo López". Y aunque Rihanna, Cher, Kevin Spacey y Miley Cirus no tuvieron que volver a publicar en sus cuentas de Twitter sobre Venezuela por falta de avisos pagos, lo cierto es que se continuó articulando e intensificando una nueva agresión cultural contextualizada en este momento de "inminente crisis humanitaria y necesidad de intervención extranjera".

Y claro que la mayoría de los que actúan en este contexto, a nivel de pronunciamientos, son productos de calidad de Univisión y Telemundo, esas dos cadenas con amplia audiencia en Miami y sus países satélites que tienen como referente a las Kardashian y Kayne West. Solo en semanas los dos canales reprodujeron informes sobre "hambre y falta de medicinas en Venezuela", pero también anunciaron la presentación de la serie El Comandante sobre la vida de Chávez, en el caso de Telemundo, y en dos ocasiones el "popular" programa Caso Cerrado escenificó contrapuntos entre padres chavistas, lobotomizados por el régimen, e hijos que probaron el sistema estadounidense y desean quedarse a comer Nutela acompañada de mortadela.

Indudablemente esta atmósfera es acompañada de trinos por Twitter de Ricardo Montaner, entrevistas televisivas al cantante de Maná, Fernando Olvera; mensajes de Daniela Larreal para pedir a la "gente que no se deje comprar por una bolsa de comida", y pronunciamientos de artistas a través de fotos y videos en Instagram, como Edgar Ramírez y también Daniel Sarcos, quien después de hacer un show en los Billboard Latinos, emitió un mensaje rápidamente viralizado en Venezuela, cuya idea-fuerza se centra en que el "gobierno debe dejar de aferrarse al poder y dejar que el país evolucione".

Entre las donaciones y la intervención humanitaria

Despolitizado y descontextualizado el conflicto en estos mensajes, en los que de facto se proscribe al chavismo como actor e inteloctur con quien dialogar, como exigen, esta agresión cultural no resalta por el culto a la guarimba, aún si aparecen canciones de rap con factura Usaid, sino que progresivamente aparecen una dirección y una acumulación de actores que hacen sospechar sobre el posible intento de sensibilizar a la opinión pública nacional e internacional sobre "la crisis humanitaria en Venezuela".

Decimos esto porque justamente Nacho, a partir de su planificada e inocua aparición en la Asamblea Nacional, que en la calle nadie recuerda, se ha erigido como un operador de vanguardia, y por eso llama la atención que, junto a la farandulera Caraota Digital, utilice una fundación para hacer donaciones de alimentos y juguetes de niños alojados en hospitales como el Universitario Ángel Larralde y el Domingo Luciani, en el que le mediocracia digital argumentó que no pudo dar su donación por culpa de la "burocracia" y también de "milicianos chavistas".

Decimos esto porque esta supuestamente desinteresada acción solidaria se repite en una reciente convocatoria de la ex Miss Mundo Dayana Mendoza para que se hagan donaciones de alimentos, faltantes para niños, a la fundación Sunrise, con sede en Miami, y un mensaje en Twitter, con tono de haber sido pagado, del actor hollywoodense Matt Bomer, llama hacer lo mismo, pero en la Fundación Chamos, con sede en Gran Bretaña (que afirma que en el país hay un 90% de niños en extrema pobreza).

Esta despolitizada propaganda humanitaria, más allá de lo real y concreto, no solo evita responsabilizar a los empresarios y farmacéuticas por la situación alimentaria y sanitaria, sino que cuesta poco creer que apunta a repetir la operación que realizaron en el conflicto de Darfur, Sudán, manipulado por actores hollywoodenses para presionar a este país, con base al drama humanitario y la guerra civil, y el fin de posibilitar una intervención y una posterior partición del país, como finalmente ocurrió cuando los aliados estadounidenses fundaron Sudán del Sur.

Lo cierto es que si en 2014 y 2015 la agresión cultural estuvo centrada en el régimen, los derechos humanos y la legítima rebelión, este reinyectado en esteroides 2016 atestigua, posiblemente, la escenificación de un nuevo subproducto de esta trama: la propaganda humanitaria y la consecuente instalación de la "intervención necesaria" utilizando a los niños venezolanos para sensibilizar a la opinión pública.

No por nada The New York Times le dedica un reportaje a la mortalidad infantil, y no por nada el secretario general de la OEA, Luis Almagro, sostiene que el presidente Maduro "nunca podrá devolverle la vida a los niños muertos por la falta de medicinas", con una inocultable sincronía que desnuda la concentración de cinismo utilizada en este nueva operación cultural y de propaganda contra el país.

Tomado de Misión Verdad