Abril en la memoria cinéfila

De las 19 películas venezolanas que se exhiben, Abril es una propuesta cinematográfica, fuera de concurso, incluida en la sección “Memoria”, dada la contribución que hace a la memoria histórica de Venezuela, con guión de Luis Alberto Lamata, José Luis Varela y José Antonio Varela.

Este cineasta, acumula una experiencia de 20 años como guionista de largometrajes. Destaca su labor docente en la Universidad Central de Venezuela, de la cual es egresado.

Varela, ganador de premios y reconocimientos, accedió a conversar con la revista La Jiribilla, pero antes de entrar en los detalles de su más reciente producción asegura que el cine es su obsesión y su vida, el mundo cinematográfico, sin dejar de creer “que para el éxito, lo más importante es el rigor en el trabajo”.
 

José Antonio Varela, director de Abril. Foto: Racso Morejón
 

¿Por qué Abril ?

Abril es mi tercer largometraje. Una película basada en la investigación de los hechos ocurridos alrededor del golpe de Estado perpetrado los días 11, 12 y 13 de abril de 2002, contra el gobierno del líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez Frías.

La inspiración fue el texto Abril, golpe adentro, del periodista y actual ministro de Cultura venezolano, Ernesto Villegas. Su producción implicó el intento de ordenar los acontecimientos ocurridos durante los tres días que duró el golpe de estado a partir del cruce de testimonios, la exhaustiva investigación, el análisis de textos y videos, pronunciamientos de jefes militares, así como una nueva mirada a las acciones conspirativas.

Como realizador sentí la necesidad de dejar un testimonio de estos tiempos, un homenaje a las víctimas del golpe y el deseo del pueblo venezolano de construir un país en paz, democrático y civilizado.

Aunque cualquier obra de arte constituye una aproximación subjetiva a un hecho. El haber vivido los acontecimientos que relato, fijé la mirada en el profundo rigor del filme, construido dramatúrgicamente por las reglas y miradas del equipo que me acompañó. Los hechos fácticos que ahí se relatan fueron sacados de testimonios, libros, publicaciones y documentales, y de los protagonistas de esos días.

La ficción es mínima. Incluso hay unos personajes que representan a las víctimas, y aunque por respeto a ellos no llevan sus nombres, están reflejados a partir de sus declaraciones. Ni siquiera me atrevo a decir que es la verdad absoluta, porque un testimonio puede ser falso, pero el equipo consideró que estos eran verdaderos por tener elementos en común con otros.

¿Qué relación tiene Abril con la tradición cinematográfica y documental venezolana?

En los últimos años está el empeño de potenciar la historia del país y hay una movida por recrear en películas esa temática. Y en ese sentido me he formado. Abril no fue algo pensado, fue algo gestado a la luz de la lucha de día a día.

Trabajé como guionista con el importante realizador venezolano, el maestro Luis Alberto Lamanta, con experiencias en películas de temas históricos como Jericó y Azú. Alma de princesa. Luego en el guión del filme Bolívar, el hombre de las dificultades, que pertenece a una serie realizada en coproducción con el ICAIC y Televisión Española, entre ellas, Martí el ojo del canario, que fue la propuesta cubana a la colección de películas de próceres latinoamericanos.

Basada en esa experiencia Lamanta me convoca a escribir Abril, que originalmente era un proyecto bajo su dirección, pero finalmente terminé dirigiéndola, además de ser guionista. Trabajo del que me siento contento y orgulloso.

¿Cómo se logró hacer la película?

Por encargo. Con la producción de Divarte Cine —donde trabajo—, empresa privada que cuenta con apoyo de organizaciones y entidades como la Oficina de Planes y Proyectos Especiales de la Presidencia de la República, Villa del Cine, AlterMedia, la Empresa Petróleos de Venezuela S.A (PDVSA) y del Centro Nacional de Cinematografía. 

Abril, como pasa en el cine latinoamericano, es una producción realizada con la ayuda de muchas instituciones y amigos. Particularmente, la de las Fuerzas Armadas Nacional es invaluable porque, aunque la ayuda no fue monetaria, se contó con los uniformes y equipamientos de la época y el trasporte necesario.

En el rodaje del filme intervinieron artistas de alto nivel actoral, entre ellos Adolfo Nittolli, Alejandro Palacios y Aníbal Grunn. El rol del presidente Hugo Chávez estuvo a cargo de Alís Hazan, un taxista que vimos en un acto público y después de una larga búsqueda por distintas vías lo encontramos, lo invitamos y nos acompañó. Fue un proceso largo de mucho trabajo, pero convencido asumió el reto de la interpretación dado su increíble parecido físico con el líder de la Revolución Bolivariana. Ahora Alís es actor y también tiene otras ocupaciones.

¿Por qué Abril se estrena en Cuba?

La película se envió al Festival y la seleccionaron en Panorama Latinoamericano. A las puertas del estreno venezolano, nos pareció que era algo simbólicamente muy hermoso y apropiado poder estar en La Habana con el estreno mundial.

Como realizador tengo grandes expectativas. Bien saben los cinéfilos que el estreno mundial de Abril, en el capitalino cine La Rampa, muestra una nueva forma de hacer cine, a partir de la duda y no de la hegemonía cinematográfica; a partir de la reflexión y del ejercicio de la memoria.

En Venezuela, claro está, va a ser una cinta polémica, obviamente, porque nuestra sociedad hoy vive muy fuerte eso que llaman la polarización, aunque espero una buena acogida del largometraje en mi patria por que los 15 años que separan aquellos sucesos del presente van a ayudar a que mucha gente pueda aproximarse a la película sin prejuicios.
 

Cartel de la película
 

¿Qué importancia le atribuye a que el filme se estrene, en un momento favorable para el chavismo?

No he pensado en eso. Porque el tema del cine no es un tema inmediato, uno planifica y no siempre se tiene el resultado cuando se espera. En este caso el largometraje se presenta en momentos favorables para el chavismo, pero es solo coincidencia. No estaba planificado, porque si tenemos en cuenta las elecciones en Venezuela se realizaron en una coyuntura adelantada, por lo que era imposible planificar el rodaje de Abril en un determinado momento histórico, fuera cual fuera la situación del país.

El estreno se planificó para el primer trimestre de 2018 para cumplir los compromisos legales con los fondos de la producción. Luego del estreno pienso hacer eventos de calles, hacer presentaciones gratuitas y tener la libertad de poder rodarla.

Si a algo aspiro de la película es que genere preguntas. No quiero ofrecer algo cerrado, sino mis propias dudas. Siento que la duda es una energía muy potente para uno empoderarse de la opinión que uno tiene sobre la realidad, da más argumentos para una discusión que conceptos cerrados. Y esto es positivo, porque el cine suele ser una herramienta hegemónica de imponer un criterio, y si queremos hacer cine de otra manera debemos intentar hallar otros caminos.

¿Es una película para chavistas o está pensado en un escenario de relación con la oposición?

Aspiro a que sea una película no solo para chavistas, sino que sea para todos los venezolanos. Un filme que pueda trascender una mirada y que llegue a todos. Ojalá los perjuicios que hay no limiten los esfuerzos realizados por el equipo de producción.

La paz es una de las principales banderas de defensa de Abril. Es muy respetuosa de la humanidad, de los que están allí, incluso de los conspiradores, de las víctimas y de la oposición que se les trata como se les debe tratar, con dignidad y respeto, de lo que ellos también legítimamente piensan, creen y trabajan.

Abril es algo hermoso hecho con mucho amor, movido por el deseo y la necesidad que uno siente de dejar testimonios de lo que han sido los años complejos y que al final habla de un tema que está vigente y es  la necesidad de construir  un  país en paz y democracia, civilizado.

La película intenta reflexionar como cada vez que se ha intentado romper con nuestro orden constitucional se ha utilizado la violencia extrema, planificada, maquiavélica, y siempre la carta que esgrimió el Comandante Hugo Chávez era la de la paz y la negociación. En ese momento en que fue secuestrado, su vida corría peligro, y sin embargo, él llamó a la calma, a la discusión y al consenso, es algo magnífico que rescatar y que tiene un valor simbólico y espiritual muy importante.

Como colofón de la conversación el director y guionista José Antonio Varela, comenta entre sus futuros proyectos, la película Encrucijada y la escritura de una serie sobre la vida de Chávez, basada en los libros de el exembajador cubano en Venezuela, Germán Sánchez Otero.

Al mismo tiempo, ratifica el “honor” que para él merece participar con el estreno mundial de Abril en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, en el que ha participado en ediciones anteriores, y lo considera “una herramienta valiosa para decir quiénes somos, qué pensamos y cuál es nuestra mirada del mundo”.