A cada instante, a toda hora

Mason Wells, a sus 19 años, ya ha atestiguado tres desastres: estaba en Boston durante los atentados que sacudieron la maratón de 2013, pasaba por París cuando la matanza del pasado noviembre, y finalmente el martes resultó herido en el ataque terrorista al aeropuerto de Bruselas.

Y no es que los terroristas vayan a por él. No es nada personal. Es que la codicia, la injusticia y la intolerancia no mejoran al mundo, y por ello a Wells y a todos los demás, puede el horror sorprendernos a cualquier hora, en cualquier lugar.