50 aƱos del ICL: los ejes de la memoria

La primera celebración del medio siglo de existencia del Instituto Cubano del Libro (ICL), tuvo lugar el pasado sábado en la Sala Nicolás Guillén de La Cabaña. En un panel conformado por los presidentes que ha tenido este centro socializador del conocimiento humano desde que fue creado, los protagonistas narraron sus experiencias de acuerdo a los momentos en que desarrollaron su labor.

El primer ponente, Rolando Rodríguez García, presidente fundador, evocó pasajes de la génesis del ICL y del liderazgo de Fidel en ese empeño, que en pocos años dotó al país de innumerables títulos abarcadores de los más diversos terrenos del saber.


Foto: Cortesía del autor


Omar González, quien asumió la dirección del ICL durante cinco años, en pleno Período Especial, dijo que había encontrado una institución hecha y bien estructurada, pero en un momento en el que la significativa caída en la impresión de libros requirió del ingenio de todos para la reanimación de las publicaciones con fórmulas creativas.

El relator también habló de Pablo Pacheco, el segundo presidente del ICL (ya fallecido), de quien dijo: “era un trabajador incansable y muy organizado”, entre otras afectivas alusiones como su aporte a la conservación de numerosos documentos que reflejan una buena parte de la historia de la institución.

Por su parte, Iroel Sánchez departió sobre la coincidencia de su estancia como presidente del ICL con una etapa posterior, en la que el país estuvo en condiciones de volver a dar prioridad a la producción de libros y recordó aquella biblioteca familiar, ideada por Fidel, de la que, incluso, lo despojaron en una de las ferias de Guadalajara, después de haber llamado la atención de un auditorio con “aquel cajoncito de libros”. Fue esta la época —añadió Sánchez— en que el Comandante decidió que se llevara la Feria a todas las provincias. Iroel se refirió asimismo al reto que nos imponen hoy las nuevas tecnologías y a la necesidad de producir y adaptar nuestros contenidos a los diferentes soportes electrónicos, en bien de incentivar la lectura entre los más jóvenes.

Sobre los asuntos que más le preocuparon durante su etapa al frente del ICL (hasta hace apenas unos meses), comentó Zuleica Romay: “creo que el sistema del libro en Cuba está todavía en un buen momento de desarrollo”, idea que fundamenta en el conocimiento acerca de la demanda de materias, tipos de lectores, así como al reto que implica asumir los cambios de formatos y nuevas modalidades como el boom de la novela gráfica, hoy en boga.

Juan Rodríguez Cabrera, actual presidente, dijo, en apretada síntesis, que celebraba en sus antecesores la capacidad de hablar sobre los logros de sus correspondientes colectivos, más que de la labor de ellos mismos, y ratificó el compromiso de abrir con este panel todo un ciclo de actividades y eventos para celebrar el medio siglo de existencia del Instituto Cubano del Libro.