12 Titim: fotos, muñecos y caricaturas
Fotos: Cortesía del autor
 

El 12 Taller Internacional de Títeres de Matanzas (Titim) contiene en su programa de seis días (19 al 24 de abril), un amplio catálogo de exposiciones temáticas relativas al mundo del teatro de figuras. Entre las  muestras anunciadas sobresale el universo de la fotografía, pues cinco de las diez exhibiciones anunciadas se centran en el valor testimonial y artístico de las imágenes impresas.

 

Desde la inauguración misma, las reproducciones de instantáneas del arte escénico tomarán el cetro, pues la exposición “Cuba, estación de luz, otras manipulaciones” de la artista del lente Sonia Almaguer abre el mencionado  universo desde la Galería Provincial de Arte Pedro Esquerré. Su trabajo abarcará desde diversos formatos los momentos efímeros de la titerería mediante la presentación de más de 100 fotos, en soportes inusuales para este tipo de demostración en Cuba.


Cartel de la exposición de Sonia Almaguer
 

Como señalan las notas del programa de mano, firmadas por el teatrólogo Fernando León Jacomino “Sin excesivas pretensiones documentalistas, la Almaguer potencia la riqueza visual del universo titeril y enfatiza en la relación entre sujetos y objetos de la acción teatral. Su indagación fotográfica se extiende a más de 25 espectáculos de 16 grupos, radicados en nueve provincias de Cuba, incluida la capital”.

Con fotos también se armó la exposición “Un Guiñol para Pelusín (1956-2016)”, exhaustiva mirada retrospectiva al retablo de los hermanos Camejo y Pepe Carril en los tiempos del Guiñol Nacional de Cuba, el mismo período que vio nacer, con la inestimable ayuda de la escritora Dora Alonso, a Pelusín del Monte, títere nacional de Cuba. El principal salón expositivo de la sede de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas en Matanzas, mostrará imágenes inéditas para muchos de una época donde se sembró la simiente del teatro de figuras profesional cubano.

En otro salón del mismo espacio yumurino, el fotógrafo Julio César García, uno de los más inquietos creadores de la Ciudad de los puentes, abrirá la exposición “6 veces Lente Titiritero”, recuento del boletín del mismo nombre que echara a andar hace unos pocos años, primero como proyecto personal y luego como resultado de la labor de un equipo, tan apasionado como él, defensor de la documentación, archivo y promoción de los principales sucesos del arte titiritero nacional e internacional.

El propio Julito abrirá otra muestra, “Retratotablo, postales titiriteras de Matanzas”, en la Galería Génesis de la Plaza de La Vigía. Más de 20 tarjetas con la imagen de muñecos emblemáticos de diversos montajes de los dos grupos que en la ciudad se dedican a la añeja manifestación: Teatro Papalote y Teatro de Las Estaciones.

El Teatro Mirón Cubano, invitado a la fiesta de los retablos, suma su granito de arena con el montaje en el vestíbulo de su sede, de la exposición “Títeres Mirones”. Un recorrido por las puestas en escena, donde este conjunto, más reconocido en el género callejero y el teatro experimental, ha utilizado figuras, objetos u otros artefactos escénicos inanimados en función dramática.

“Un retablo entre la literatura y el pentagrama”, es la contribución de la muy joven artista Jenny Sánchez. Con raíces en el mundo de las artes plásticas, los retratos de Jenny muestran tonos y claroscuros misteriosos. Al retratar la obra “Cuento de amor en un barrio barroco”, realizada por Teatro de Las Estaciones en 2014, logró cuadros que semejan postales caribeñas, cartas de viaje matizadas con la felicidad de quien se sueña perteneciente a un sitio similar a La Atlántida. El movimiento interior y vibratorio de los personajes de la obra, que durante el espectáculo, entre tanto cromatismo de imágenes y sonidos, pasa fugazmente, es atrapado por ella con un lazo delicado de tonos y gradaciones.

Otras exposiciones del 12 Titim son las que el ceramista Edel Arencibia y los caricturistas Luis Reinier Enríquez (Luirri) y Heyder Luis Reyes (Heyde) mostrarán en la Galería La Vitrina, de la Casa de la Memoria Escénica. Nombradas “Recreaciones titiriteras en cerámica” y “Caricaturas en el retablo”, la primera se basa en pequeñas esculturas que reproducen a los héroes populares tradicionales del mundo, Punch, Petrushka, Pulcinella, entre otros hermanos y primos internacionales. La segunda ha elegido a varios maestros y artistas de la titerería nacional para a través de la fotografía, el dibujo y la pintura al óleo, entre otras herramientas, encontrar una interpretación personalísima de esta modalidad crítica. Los titiriteros vistos por ellos se tornan un poco o mucho el remedo de sus propias elucubraciones creativas. La irrupción de ambos jóvenes en la franja plural de la titiritería, aportará un toque otro al duodécimo Taller Internacional de Títeres, una cita bienal que puja por abrirse paso entre las artes sin complejos ni autosubvaloraciones.


Adalet y Alegría. Caricatura de Luirri
 

Los dos grupos anfitriones del 12 Titim, aportan sendas muestras a la fiesta matancera. El más antiguo lo hace con la exposición “Clásicos en Papalote”, paseo por la cartelería de estos 50 y tantos años llevando al retablo títulos emblemáticos —clásicos— en cualquier repertorio de una agrupación titiritera. Zenén Calero del Teatro de Las Estaciones, ha preparado “4 estaciones cubanas con Federico y Javier”, testimonio plástico del dialogo del grupo titiritero con las poéticas de dos autores de culto en el retablo mundial como Federico García Lorca y Javier Villafañe. Instalaciones escenográficas, vestuarios, fotos, bocetos y muñecos, recrean el mundo maravilloso salido de las manos de Zenén, desde 1996, con el estreno del cuento popular andaluz recogido por Lorca “La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón”, remedo criollo de la función mítica de 1923, en su casa de Granada.


Boceto de Zenén Calero
 

Libros, documentales, conciertos, conferencias y entrega de premios redondean el amplio programa de esta duodécima edición del evento matancero. Todo se puede, ha sido una de las máximas del Titim por más de 20 años. Este abril volverá a enriquecerse ese criterio que tiene mucho de utopía y de realidad.